Encuesta población trans: el 90% no tiene trabajo registrado y la mitad intentó suicidarse

Foto: Mauricio Centurión

Los datos se desprenden de la primera Encuesta sobre Vulnerabilidad de la Población Trans en la provincia, que fue realizada por el Ipec y la Subsecretaría de Diversidad Sexual. El acceso a la educación y el trabajo, entre las grandes deudas pendientes. 

Hasta el momento, la única encuesta que se citaba en trabajos y notas periodísticas sobre la realidad de las personas trans en el país, correspondía a La Matanza. Allí el Indec había avanzado con una prueba piloto en 2012. Solo eso.

Hoy la provincia de Santa Fe ya cuenta con los datos preliminares de su primera Encuesta sobre Vulnerabilidad de la Población Trans, realizada por el Instituto Provincial de Estadística y Censos (Ipec) en el marco de la promoción del Programa Conjunto Integral de Inclusión Trans a cargo de la Subsecretaría de Políticas de Diversidad Sexual de la provincia.

La encuesta, realizada entre agosto y octubre de 2019, es la primera en su tipo y características a nivel nacional y latinoamericano, ya que constituye una política pública intersectorial, que contó con la participación del colectivo trans en el diseño del instrumento y el trabajo de campo y se ha elaborado en base a una muestra representativa -geográfica y demográficamente– de esta población.

Más específicamente, se realizaron 372 entrevistas (a mayores de 17 años), lo que representa un 25% del total de la población trans de toda la provincial (se estima que hay unas 1200 mujeres y varones trans en Santa Fe); las y los encuestadores fueron un grupo de 20 mujeres y varones trans; las personas encuestadas contestaron más de 90 preguntas con distintos indicadores.

Esta semana se presentaron algunos resultados, aunque se espera en los próximos meses una serie de informes que profundicen los datos recolectados, ampliando así el panorama de las realidades que esta población vive y, sobretodo, sufre, en el territorio santafesino.

La vulnerabilidad en datos

Uno de los primeros datos que arroja la encuesta y que da cuenta del estado de abandono y vulneración de derechos en el cual vive esta población, es el que refleja las acciones tomadas como respuesta ante situaciones de malestar emocional vinculados con la identidad de género (rechazo, discriminación, violencia física, entre otras).

En este sentido, el 65,1% de les entrevistades expresa haber incurrido en autoagresiones con diversa frecuencia, el 75,5% en consumo de alcohol de manera problemática, el 77,5% en consumo de otras sustancias y el 78,6% en patologías alimentarias. Ante la pregunta sobre los intentos de quitarse la vida, el 51% identifica haberlo intentado al menos una vez.

Foto: Mauricio Centurión

El acceso a la salud es un aspecto fundamental de la ley de Identidad Género, ya que establece que todas las personas tienen derecho a acceder -en la salud pública o privada- a hormonas, cirugías y cualquier tratamiento que soliciten para reafirmar su identidad. La encuesta reveló que en Santa Fe el 92,4% de la población trans recibe atención sanitaria y el 76% se atiende en la salud pública, esto último está estrechamente ligado a la falta de obra social por no contar con un empleo registrado.

Sobre esto, el subsecretario de Diversidad Sexual, Esteban Paulón, señaló: “En la encuesta también registramos el nivel de satisfacción en la atención pública, que es muy alto, de 75 por ciento. Las personas trans van entre 7 y 8 veces al año a la salud pública. Esto es muy importante para modificar los números de expectativa de vida del colectivo”. El funcionario además agregó que actualmente las personas trans pueden acceder a hormonas y otros tratamientos en más de 60 hospitales y centros de salud de Santa Fe.

En el informe donde se presentan estos datos preliminares, se reseña un hecho registrado por el equipo de trabajo que da cuenta de la situación crítica que vive la población trans/travesti. Allí relatan: «No pasó mucho tiempo de la puesta en marcha del proceso de implementación, que tuvo lugar la más significativa de las apariciones: del marco poblacional inicial de la muestra, 11 mujeres trans habían fallecido. Decidimos en este relato dar un lugar a este brutal hallazgo, no tanto con pretensiones estadísticas sino por considerar esas muertes, quizá, como informativas de la realidad de este colectivo».

Educación expulsiva

La falta de acceso a la educación también se revela como uno de los datos preocupantes: en relación al máximo nivel de estudio alcanzado, el 48,5% de la población alcanzó un nivel bajo o medio bajo de estudios, lo que implica no haber podido finalizar la educación obligatoria (nivel inicial, primario y medio). Un 46% alcanzó un nivel medio alto, es decir finalizó sus estudios secundarios, y sólo el 5% alcanzó un nivel alto, con estudios terciarios o universitarios completos.

La encuesta también confirma las dificultades que encuentran trans y travestis para insertarse en el mercado laboral: el 90% de las personas del colectivo no acceden al empleo registrado.

Identidad

La ley de Identidad de Género (26.743) sancionada en 2012 garantizó el derecho de las personas trans/travestis a acceder al reconocimiento de sus identidades autopercibidas. Desde entonces, quienes lo deseen, pueden hacer el cambio registral en sus DNI, pero las opciones ofrecidas -solo el binomio varón-mujer- no representa la propia autopercepción del colectivo, que es mucho más amplia.

Según los datos relevados en este sentido, el 12,2% de las encuestadas se identifica como travesti, el 46,5% como mujeres trans, el 21,5% como varones trans y el 8,9% como travesti/transexual. Hay un 10,7% categorizado como “otro”, que incluye a las personas que se identifican como no binarias.

 

Infancias trans

De acuerdo a los resultados recabados, el 70% de les encuestades recuerda haber percibido su identidad de género trans antes de los 12 años de edad y un 39,2% relató haber tenido comprensión de este proceso en esa misma franja etaria.

Pero el porcentaje disminuye significativamente entre quienes relatan haber podido expresar abiertamente su identidad de género a esa edad: fue solo el 12,3%. «Estos resultados son evidencia de las dificultades existentes en los diversos entornos para poder compartir y expresar abiertamente una identidad de género trans o de género variable». señalan en el informe.

Foto: Mauricio Centurión

Si se extiende este cálculo durante toda la edad de período escolar, el 93% de las personas trans percibió su identidad de género hasta los 18 años, el 85,7% lo comprendió en ese período y el 65,4% lo pudo expresar. «Esto habla claramente de la importancia de trabajar la visibilidad de las diversas expresiones e identidades de género
durante el período escolar, lo que sin dudas permitiría una expresión más temprana y menos sujeta a diversas violencias por parte de mujeres y varones trans y de género variable».

En este sentido, la Subsecretaría también presentó la «Guía de orientaciones para el acompañamiento a las infancias y adolescencias trans y de género variable”, elaborada con el apoyo de UNICEF y ONUSIDA. Se trata de un documento que da información y conceptos sobre cómo acompañar a niñas, niños y niñes en el proceso de construcción de la identidad. «En Argentina, es la primera vez que Unicef a nivel global trabaja el tema de infancias trans y ha elegido Santa Fe. La encuesta y la estimación de colectivo es de personas adultas, 1200 personas trans adultas en Santa Fe, pero también tenemos 140 niños, niñas y adolescentes trans acompañados por el Estado santafesino en estos últimos años», señaló Paulón.

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