Con un show de menos de 3 minutos, el grupo mítico fue uno de los puntos más altos de la tarde en la que Colón salió subcampeón de la Copa Sudamericana. 

Que la dupla Camino-Deicas constituyó al grupo de música más importante de Santa Fe no es una novedad. Los 47 años de hits y giras y discos lo confirman, de hecho. A mitad de los 70, fueron unos de los primeros en grabar un disco de cumbia autóctona: “el inventor de la cumbia santafesina (…) se llama Juan Carlos Denis”, dijo Marcos Camino entrevistado por Pausa en 2018.

Desde 2004, cuando explotó “El bombón”, se terminaron de consolidar para penetrar en el imaginario nacional como sinónimo de cumbia. En el camino, también, se fueron transformando en la banda sonora de todo rejunte sabalero.

Y cuando se supo que los habían convocado para actuar en la previa del partido de Colón por la final de la Copa Sudamericana, no había cerebro que pudiese imaginar la emoción que iban a alcanzar en ese momento propios y extraños. 

Fueron menos de tres minutos los que tuvieron para interpretar “El bombón” y “Soy sabalero”, la canción que habían preparado para la reinauguración del estadio de Barrio Centenario en agosto de 2001.

El “ser” santafesine se hizo cuerpo y grito en la tarde de Asunción cuando empezó la primera canción y el cielo implosionó y una correntada de viento helado tuvo que bajar a la Nueva Olla para calmar a la negrada cuando llegó el estribillo de la segunda. El hincha con la cara roja llena de lágrimas, el remolino de globos rojos y negros, la sonrisa de Cacho Deicas que quería salirse de su cara.

El “aeea” hizo que Colón fuera uno de los subcampeones más recordados que podamos recordar. Lo cantaron en Inglaterra, en Francia, en Alemania, hasta en las fiestas de los colegios tatengues. Entre YouTube y Spotify, llegaron a casi 10 millones de reproducciones en menos de dos meses. En casi medio siglo de trabajo, ganaron el país. En un par de minutos, la atención de medio mundo.

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