La santafesina Macarena Sánchez se fue a Buenos Aires persiguiendo su sueño de jugar a la pelota y terminó siendo la primera futbolista profesional de Argentina y Directora del Instituto Nacional de Juventud. 

Luego de casi 8 años en la UAI Urquiza, en enero el club la desafectó sin mayores preámbulos y a mitad de temporada. Las causas se decían “futbolísticas”, pero Maca sabía que molestaban sus posturas públicas de feminista, kirchnerista y lesbiana.

La lucha por el derecho a jugar

Sin club y sin la posibilidad de encontrar un nuevo equipo hasta julio, la santafesina se la jugó: demandó al club y a la AFA, reclamando que la reconozcan como trabajadora. “Sacrifico mi carrera porque sé que es una lucha que vale la pena”, dijo la futbolista en ese momento. No imaginaba lo que vendría después. Su caso tomó vuelo mediático nacional e internacional, Macarena se transformó en una referente de la lucha por un fútbol femenino “profesional, feminista y disidente” y logró algo impensado hasta hace poco tiempo atrás: el presidente de la AFA, Chiqui Tapia, anunció en marzo que comenzaría la profesionalización del fútbol femenino.

El nuevo capítulo de las futbolistas

Y Macarena no sólo volvió a jugar –fue la primera futbolista en firmar un contrato, en San Lorenzo– sino que hoy es la goleadora del torneo y fue convocada por el presidente Alberto Fernández para ser la titular del Instituto Nacional de Juventud. Al final, el “jugador del pueblo”, era una mujer.

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