La producción cinematográfica y audiovisual en general percibió mucho menos incentivo que los años inmediatamente anteriores a 2019.

Fue el programa Señal Santa Fe desde donde se fomentaron nuevos títulos, como la cuatrilogía «Ensayos sobre interculturalidad», películas que abordan historias protagonizadas por colectividades originarias: se presentaron en este sentido Nonot Llalcaipí (Hijos del viento), de la rosarina Florencia Castagnani, que se estrenó en abril en la propia comunidad. El santafesino Gastón del Porto se hizo cargo de dirigir otro de los títulos de este año, Pyaar Aur Sapane (El amor y los sueños), rodada en San Javier.

Documental para la tierra

Por su parte, la realizadora Claudia Ruiz se animó a la dirección de actores en 11.40, un corto con una historia que toca la fibra sensible de cualquiera y que involucra a nenes, cárcel y un grupo de feminidades que, entre sí, se encargan de reponer las dificultades que atrae una masculinidad ausente.

Niñez, cárcel y escuela

Por último, cabe resaltar la trascendencia de Prohibido silbar, miniserie de 2018 que este año hizo merecedoras a sus directoras María Eva de Sanctis y Ludmila Wagnest del premio Mejor Dirección en los Asia Web Awards y que compitió también en el festival alemán die Seriale.

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