Este fin de semana el dios Momo pasó por barrio San Lorenzo y El Birri se volvió fiesta. Al calor de la esperanza, las palabras fundacionales del Movimiento de Murgas del Oeste (M.O.M.O) siguen encendidas.

«El espíritu de la alegría, el alma del carnaval; diosa y dios, rey y reina, mujeres y hombres. Es la música y el baile que en su cénit se vuelven fuego, sembrando de deseos el año venidero, hasta el próximo corso.

Foto: Mauricio Centurión.

A esas semillas las regamos mujeres y hombres, niños y niñas que durante todo un año hacemos crecer tanta murga y tanta comparsa pese a la moneda que es esquiva, a la tormenta que nos inunda, a que hay poco y tiene que alcanzar para mucho.

Porque es poco lo que hay para los barrios del oeste: poco trabajo, poca obra, poca salud… De todo, ni poco diríamos. Pero lo que hay es mucho cuerpo, muchas ganas, mucha rebeldía. La rebeldía de construir nuestra propia cultura, que es cultura popular y ancestral del carnaval. La rebeldía de ponerle tambor y baile a tanta carencia, que así facilito vamos a ir contagiándonos la sonrisa. Es la rebeldía más linda, la que se llama esperanza.

Y pucha que hay que saber un montón para tener esperanza.

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

Sabemos hacer de muchos tambores un ritmo. Y sabemos hacer que el ritmo sea uno con la danza. Sabemos desde fabricar instrumentos hasta coser lentejuelas, desde el mejor maquillaje hasta un paso de murga porteña. Manejamos el aire y el fuego, los parches y los cuerpos. Y de lo que más sabemos es de la solidaridad y de la autogestión, porque sabemos que entre muchos podemos, y que si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a hacer?

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

Somos las murgas y comparsas de los barrios del oeste, y de un poquito más allá también. Somos quienes sostenemos día a día y a pulmón nuestra propia cultura a fuerza de rifa, beneficio y mangazo. Los que peleamos para que los pibes y las pibas no estén tanto en la calle, a menos que sea bailando en la avenida meta corso. Somos quienes comparten laburo, risa y llanto durante todo un año.

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

Y cuando llega febrero nos hacemos calle, nos hacemos tambor, nos hacemos danza. Nos hacemos uno, nos hacemos aire y nos hacemos fuego, como Momo.

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

Y tanto calor y tanta rebeldía y tanto pueblo se vuelven esperanza, al menos por un año más, hasta el próximo carnaval».

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

 

Texto: Piter Diez.

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