Mucho más que aborto legal

El Presidente Alberto Fernández realizó el anuncio tan esperado: ESI y aborto legal, las claves para avanzar en la igualdad de género en el plano de los derechos sexuales y reproductivos durante 2020.

Alberto Fernández realizó el anuncio tan esperado. Años de lucha de las organizaciones feministas parecieron condensarse en la Asamblea Legislativa de hoy, donde por fin se habló de aborto como el signo de la decisión sobre el propio cuerpo. La deuda de la democracia con las mujeres y las personas gestantes de nuestro país parece comenzar a saldarse en clave de justicia social.

Fernández habló en gran medida en los términos que viene impulsando desde hace tiempo la lucha feminista: es necesario el aborto legal, pero también el cumplimiento efectivo de la educación sexual integral, la prevención de embarazos no deseados, y sobre todo un sistema de salud que, comprendiendo la diversidad, garantice los derechos sexuales y reproductivos. «En el siglo XXI toda sociedad necesita respetar la decisión individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos», afirmó Fernández.

Durante la Asamblea Legislativa que da inicio a las sesiones ordinarias en el Congreso de la Nación, el presidente anunció que en los próximos diez días enviará el proyecto de ley del Ejecutivo para legalizar el aborto. También anticipó que impulsará un «contundente programa de educación sexual integral y de prevención de embarazos no deseados».

Hace más de 15 años, mujeres y disidencias organizadas en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito vienen presentando sus proyectos de ley, realizando un trabajo sostenido para instalar la necesidad de dar respuestas a quienes abortan en la clandestinidad. Su lema: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

«Desde 1921 Argentina penaliza la interrupción voluntaria del embarazo en la mayoría de las situaciones. Cien años después, la jurisprudencia da cuenta de lo ineficaz que resulta la norma desde un criterio preventivo», indicó Fernández en su discurso. «Son muchas las mujeres que no se sienten conminadas por la pena prevista para el aborto y que recurren a él para interrumpir sus embarazos» argumentó, sobre la necesidad de actualizar el ordenamiento jurídico.

Fernández dijo lo que las mujeres y disidencias sostienen hace tiempo: si alguien decide abortar, con ley o sin ella, lo hará igual. La penalización del aborto «Ha condenado a muchas mujeres, generalmente de escasos recursos, a recurrir a prácticas abortivas en la más absoluta clandestinidad poniendo en riesgo su salud y a veces su vida», afirmó. También al igual que el movimiento de los pañuelos verdes, el discurso presidencial advierte el componente de clase: se enuncia entonces una cuestión de justicia social.

«Distintos son los desafíos que enfrenta la mujer que desean tener un hijo de aquellas que a su vez deciden interrumpir un embarazo. Un Estado que cuida debe acompañar a todas las mujeres para aquellos procesos que se desarrollan, accediendo plenamente al sistema de salud», indicó el mandatario.

«El aborto sucede, es un hecho y es sólo la hipocresía la que nos hace caer en un debate como este. Un Estado presente debe proteger a los ciudadanos en general y obviamente a las mujeres en particular», manifestó.

Interrupción voluntaria del embarazo, decisión de abortar, embarazo no deseado. Voluntad, decisión, deseo. Es el derecho que reclamamos, son las palabras que replicamos en cada movilización. Que quienes conducen el Estado puedan expresarlo en esos términos es haber ganado terreno en lo simbólico. Es haber sacado el aborto del clóset, y haber llevado la lucha sin descanso, desde las plazas, las casas y las camas, al Congreso: al discurso de un presidente y a las bancas donde refulgió el color de nuestros pañuelos.

Después del discurso, los abrazos de alegría. La victoria a la vuelta de la esquina, el triunfo en la punta de los dedos. Resta que las y los legisladores estén a la altura de los tiempos que corren. La coyuntura es favorable: el camino andado por tantas y tantes durante muchos años, en 2020 se convertirá en ley.

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