Gamarnik, Paenza, Barrancos, Kornblihtt y miles más firman una carta en favor de la cuarentena

Andrea Gamarnik y el equipo creador del test Covidar.

Bajo el título «Un esfuerzo adicional para salvar vidas», cerca de once mil académicos, investigadores y universitarios del país firman una carta –todavía abierta a adhesiones– pidiendo que se mantenga el aislamiento social, sobre todo en los focos de Buenos Aires y Gran Resistencia.

No son sólo 300, ni firman argumentos que la realidad ya ha rebatido. Son cerca de once mil, de todo el país y de los más incuestionables. Andrea Gamarnik (quien desarrolló con su equipo el test Covidar), Adrián Paenza, Dora Barrancos, Alberto «No está bien, está mal» Kornblihtt, Sol Minoldo, Mario Pecheny, Alejandro Grimson, Erica Hynes, Carolina Mera, Fortunato Mallimaci, Sandra Carli y otras tantas firmas destacadas avalan un documento (al que todavía se puede adherir aquí) cuyo eje es directo: endurecer la cuarentena en Buenos Aires y Gran Resistencia. En particular, genera preocupación la situación en la Capital Federal, donde prevén la saturación del sistema sanitario para fines de julio.

Quizás el primer impulso hayan sido las declaraciones vertidas por la investigadora de Conicet Sandra Pitta, quien habló de supuestos temores de numerosos investigadores para avalar la infame carta donde se inventó el término «infectadura», que apenas pudo obtener el apoyo de un montoncito de rancios. La comunidad científica, no obstante la absurda herida infligida, apuntó a lo medular del asunto: defender el aislamiento social, preventivo y obligatorio. La respuesta fue aplastante, puede decirse que casi total. La academia nacional demuestra otra vez que está a la altura de las circunstancias.

El texto

Tras destacar que la cuarentena logró sus objetivos básicos –preparar el sistema de salud, generar sistemas de testeo y detener o reducir al mínimo los contagios en al menos 21 de los 24 distritos del país–, la carta pone blanco sobre negro en un párrafo:

En comparación con los demás países latinoamericanos con grandes metrópolis, Argentina es el que obtuvo mejores resultados en el control de la pandemia de COVID-19. Como lo muestran las estadísticas de todo el mundo, disminuir la movilidad de la población funciona.

Sin embargo, se señala cómo con el relajamiento de la cuarentena en el Área Metropolitana de Buenos Aires luego advino una escalada en la cantidad de casos.  

Estos datos indican que, si no logramos disminuir la velocidad de contagio de manera urgente, es inminente la saturación de las camas de terapia intensiva (es decir, que las/los profesionales de la salud se verían en la dramática situación de elegir quiénes recibirán la atención necesaria y quiénes no). El primer impactado sería el sistema de salud de CABA. Se trata de una saturación inminente porque, con una duplicación de casos menor a 15 días, esto ocurriría antes de fines de julio.

Seguidamente, en la carta se señala respecto de la cuarentena que «Todos los países del hemisferio norte que cuentan los muertos por miles hicieron uso de ella, algunos de ellos tarde, para lograr una disminución drástica y veloz del contagio», se agrega que aquellos países que no la hicieron, como Brasil, «hoy viven una realidad dramática y las muertes parecen no tener fin» y se explica que las cuarentenas se relajaron recién cuando los casos tomaron una franca curva descendente, sin que eso evite el riesgo de una segunda ola de contagios, como sucede actualmente en Irán, Irak y Corea del Sur, según indican. Luego, resaltan:

Pensamos que hoy, más que nunca, es necesario maximizar la efectividad de la cuarentena en el AMBA y el Gran Resistencia. Si esta cuarentena se respeta y resulta efectiva, los casos activos circulantes serán inferiores a los actuales, el rastreo de contactos será más simple y el riesgo de colapso del sistema de salud, casi nulo. En esas condiciones, será razonable comenzar la flexibilización de las medidas.

Hacia el futuro, quienes firman apelan a la responsabilidad política, civil y periodística en el tratamiento de la pandemia. En lo político, piden seguir el modelo aplicado en los distritos que redujeron su cantidad de casos. «Las provincias que mayor esfuerzo pusieron en el rastreo de contactos hoy tienen la situación controlada», explican. Hacia la ciudadanía, recuerdan que «debemos hacernos cargo de que somos potenciales portadores y propagadores del virus, aun cuando no tengamos signos ni síntomas, y comportarnos como tales, sin salir de nuestras viviendas excepto en casos absolutamente necesarios». Y hacia los medios de comunicación hacen un lo que, a esta altura, parece un ruego:

…asuman su rol entendiendo que, aun con sus imperfecciones y efectos colaterales negativos, la cuarentena continúa siendo la mejor herramienta que tenemos para controlar la propagación del virus y evitar miles de muertes. Cuanto mejor se explique desde los medios masivos que si se respeta el aislamiento necesitaremos menos tiempo de cuarentena, más posibilidades de éxito tendremos.  

 

 

 

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