Ley de paridad: ¿la tercera es la vencida?

Entre avances y resistencias, la Legislatura vuelve a debatir el proyecto de paridad de género que establece la participación equitativa entre mujeres y varones para todos los cargos electorales, las empresas del Estado y los partidos políticos.

Con apoyo de las mujeres que pertenecen a otras bancadas, las diputadas provinciales del socialismo volvieron a ingresar el proyecto de ley paridad de género en la Legislatura con el objetivo de lograr una representación igualitaria en los cargos electivos, en los partidos políticos y en las empresas del Estado. Es la tercera vez que se presenta una iniciativa de estas características; los dos veces anteriores, en 2016 y 2018, el tema tuvo media sanción en la Cámara baja y luego quedó cajoneado en el Senado, donde hay una sola representante mujer y 18 varones, hasta perder estado parlamentario. ¿Será ley este año? ¿Se cumplirá el dicho de que “la tercera es la vencida”? Las diputadas que impulsan el proyecto piensan que sí.

El nuevo proyecto garantiza la participación equitativa, en forma intercalada, de hombres y mujeres en cargos públicos (elecciones provinciales, municipales, comunales y de convencionales constituyentes de la provincia de Santa Fe), al interior de los partidos políticos y en las empresas estatales. Incorpora como novedad la paridad para los cargos de gobernador y vice (algo que no estaba incluido en los proyectos anteriores), las asociaciones, consejos y colegios de profesionales.

Hacia un modelo de mitades iguales

La iniciativa fue presentada el último jueves por la diputada socialista Lionella Cattalini con la firma y el aval de la mayor parte de sus colegas. “Perseguimos igualdad porque históricamente las mujeres fuimos discriminadas, resulta indispensable que los Estados impulsen acciones que eliminen la desigualdad y acorten las brechas entre mujeres y hombres”, afirmó Cattalini durante la última sesión legislativa.

El proyecto de ley extiende la paridad de género en los ámbitos de participación política partidaria, los cargos políticos en ministerios y secretarías de Estado del Poder Ejecutivo, entidades autárquicas, organismos descentralizados, empresas y sociedades del Estado provincial, sociedades anónimas con participación estatal provincial mayoritaria, sociedades de economía mixta, en todo otro ente público provincial, cualquiera fuere su forma u origen, y en los consejos, asociaciones y colegios de profesionales.

En su artículo más importante, el proyecto de las diputadas del Frente Progresista establece que “no serán oficializadas por el Tribunal Electoral de la provincia de Santa Fe las listas que no cumplan” con la exigencia de la paridad de género.

Los dos antecedentes

Santa Fe no tiene ley de paridad. Sin embargo, en las últimas elecciones provinciales la mayoría de las fuerzas políticas presentaron listas legislativas paritarias, aun cuando no era una obligación. Por ese motivo, la actual composición de la Cámara de Diputados es la más equitativa de su historia: hay 24 mujeres (48%) y 26 varones (52%).

Por esa composición, por la tradición reformista de la propia cámara y por el acuerdo político previo a la presentación de la nueva ley, que se traduce en las firmas de acompañamiento de diputadas de todos los bloques, es un hecho que el proyecto tendrá media sanción en la Cámara baja sin mayores contratiempos. Otra cosa es el Senado, un hueso duro de roer para el movimiento feminista.

La ley de paridad no puede esperar

 

En 2016 y en 2018 iniciativas similares tuvieron media sanción en la Cámara de Diputados y luego naufragaron en el Senado, donde nunca se trataron y perdieron estado parlamentario.

En la primera ocasión, se unificaron tres proyectos de las diputadas Verónica Benas, Inés Bertero y Silvia Augsburger. Tuvo media sanción en octubre de 2016 con 35 votos afirmativos, ninguno en contra y ocho abstenciones: los diputados de la UCR y del PRO-Cambiemos. Cuando llegó su turno, los senadores lo cajonearon con la excusa –defendida por el entonces vicegobernador Carlos Fascendini– de que no era conveniente reformar la ley electoral en un año (2017) en el que había elecciones.

La segunda vez que se votó el tema en la Cámara baja fue en mayo de 2018, a partir de un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que recogía los mismos principios de la primera iniciativa. En esa ocasión, a diferencia de 2016, tuvo media sanción por unanimidad. En el medio de ambas votaciones se aprobó la ley nacional de paridad, a fines de 2017, que se aplicó por primera vez en las elecciones nacionales de 2019.

Ahora, por la representación igualitaria

En 2018, el Senado provincial apeló a otra estrategia para no tratar el tema. Los integrantes del bloque mayoritario del PJ presentaron una iniciativa paralela, pocas semanas antes de la media sanción de la Cámara de Diputados, y de esa manera el debate quedó trabado por la superposición de proyectos.

El proyecto de los senadores del PJ recogía las mismas inquietudes, pero sumaba el criterio igualitario para la distribución de cargos en los colegios y las asociaciones de profesionales de toda la provincia, que no estaba incluido en el texto del Ejecutivo que aprobó la Cámara de Diputados. No obstante, desde mayo de 2018 hasta noviembre de 2019 ambos proyectos tuvieron estado parlamentario y los senadores eligieron no tratarlos. Un antecedente que enciende alarmas en el movimiento de mujeres.

¿Qué hará el Senado?

En las elecciones provinciales del año pasado, el Senado casi no se renovó. De los 19 representantes, 16 fueron reelectos para el período 2019-2023. Y la composición no se modificó: en la Cámara alta siguen siendo 18 senadores varones y una sola mujer: Cristina Berra, quien ocupa la banca del departamento San Martín. Esa continuidad es un mal presagio para el nuevo proyecto de paridad de género.

“En 2018 el proyecto presentado por el Ejecutivo obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados pero no logró avanzar en el Senado. Ahora lo retomamos junto a la mayoría de las diputadas, con un amplio consenso y con la convicción de que finalmente se convierta en ley porque así lo exige la sociedad en este tiempo”, argumentó la diputada socialista Érica Hynes

En la misma línea se manifestó su colega Cattalini, la autora de la nueva iniciativa de paridad: “No nos vamos a cansar de presentar este proyecto, lo vamos a seguir haciendo  hasta que se convierta en ley, por las que nos precedieron en la lucha y por todas las mujeres. No vamos a parar hasta conseguir la paridad”.

Para las elecciones nacionales ya rige la paridad de género, que dejó atrás la ley de cupo vigente desde 1991. Hay 13 provincias que tienen sus propias normativas locales de paridad. En ese sentido, Santa Fe está atrasada y tiene vigente todavía el cupo femenino del 33% que fue sancionado por la Legislatura en 1992. ¿Será 2020 el año en que se cambie el paradigma y se establezca la paridad de género? La decisión está en manos de los senadores.

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