¿Por qué el gobierno nacional tomó la decisión de intervenir a Vicentín?

Vista desde el Paraná de la planta de Renova, el mayor complejo aceitero del mundo. Es sólo una de las empresas donde hace pie Vicentín.

Accedimos al informe técnico que circula entre los equipos que acompañaron al presidente Alberto Fernández a la hora de tomar la decisión de intervenir Vicentín y poner a debate su expropiación. ¿Cuáles son los riesgos que representa su quiebra y quienes se benefician con su caída? 

Sobre el escritorio de Alberto Fernández y de los equipos que lo acompañaron en el proceso de toma de decisiones sobre el futuro de Vicentín circula un informe de 22 páginas con todos los detalles sobre la situación de la empresa. La principal empleadora privada de la provincia de Santa Fe, una de las principales agroexportadoras del país, será intervenida por el Estado nacional y el Congreso debatirá su expropiación. ¿Qué dice el Informe Técnico Decreto de Intervención, tal como se llama el archivo, sobre la situación de la empresa?

Una deuda gravosa para el país

Vicentín entra en la discusión pública nacional porque el 4 de diciembre de 2019 anunció a sus acreedores que se encontraba en «stress financiero» y que no iba a pagar sus deudas. La firma venía de 24 meses de excepcional facturación y era una de las principales aportantes a la campaña electoral de Cambiemos. Para esa fecha, según el Informe Técnico, Vicentín tenía una deuda de 1500 millones de dólares.

Para el 10 de febrero de 2020, Vicentín entra en concurso preventivo de acreedores, declarando una deuda total de 99.345 millones de pesos. El concurso queda radicado en el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial 2ª Nominación de Reconquista. Se registran 2638 acreedores de Vicentín. «Más del 50% de las deudas corresponden al sector financiero, principalmente a la banca pública (por financiamientos otorgados), cooperativas y sus asociaciones, productores y otras firmas agropecuarias a quienes VICENTIN S.A.I.C adquirió sus granos (acreedores quirografarios) y al Estado por deudas impositivas y aduaneras».

La deuda financiera (préstamos tomados y no pagados, tanto en Argentina como en el exterior) representa 63.931 millones de esos 99.345 millones de pesos de deuda total. Entre los acreedores financieros locales, Vicentín debe 18.182 millones de pesos al Banco Nación, 1.814 millones al Banco de la Provincia de Buenos Aires, 318 millones al Banco Ciudad de Buenos Aires, 313 millones al Banco de Inversión y Comercio Exterior. Son todos bancos públicos. Con banca privada local, se destacan el Banco Hipotecario, 752 millones, el Banco Macro, 653 millones, el Banco de Entre Ríos, 508 millones, el Banco Itaú, 374 millones y «nuestro» Banco de Santa Fe, al que le deben $372.533.424.

«El 23% de la deuda total correspondería a deuda financiera con el sector bancario argentino, correspondiendo más del 88% de esa deuda a la banca pública, encabezada por el Banco de la Nación», indica el Informe Técnico.

Cabe resaltar cómo la conducción del Banco Nación durante la era Cambiemos, con Javier González Fraga a la cabeza, avaló préstamos de vaciamiento. «De acuerdo con la información suministrada por la Central de Deudores del Banco Central de la República Argentina en su página web se observa el crecimiento sostenido que se produjo a lo largo de los 24 meses sobre los que se dispone información (hasta marzo de 2020). Habiendo crecido un 264% en tan solo dos años, pasando de categoría 1 (situación normal) a 4 (riesgo de insolvencia)». Un abuso procaz sobre el banco nacional.

Con los principales acreedores financieros internacionales la deuda llega a 30.153 millones de pesos. Las principales entidades acreedoras son la International Finance Corporation (16.504 millones de pesos), la Netherlandese Financerings (9.228 millones de pesos) y la filial Tokio del Ing Bank (4.420 millones de pesos).

Las deudas con el Estado Nacional por conceptos impositivos y aduaneros ascienden a  9.549 millones de pesos, pero según Vicentín esa deuda es de sólo 1.655 millones.

Con los productores rurales, Vicentín deja un muerto por adquisición de granos de 26.657 millones, casi un 26% de la deuda total. De ese monto, un 31,33% es con casi un centenar de cooperativas agropecuarias, siendo el principal acreedor en este grupo es la Asociación de Cooperativas Argentinas, con casi el 20% de la deuda comercial por adquisición de granos.

La suma de la deuda a productores rurales, bancos públicos, bancos privados argentinos y deuda al estado nacional llega a 59.497 millones de pesos. La multinacional dejó todo ese dinero de garpe a quienes realmente producen y al erario público.

Cómo venía Vicentín

El Informe Técnico cita a la propia empresa para explicar cuánto ganaba. «La facturación de Vicentin S.A.I.C excedía hasta 2019, los u$s 4.200 millones anuales». Multiplicado por 40, tipo de cambio de comienzos de 2019, es una parva infernal de dinero.

«La facturación de la empresa creció desde u$s 3.535 millones en 2017 hasta 4.256 millones en 2019», precisa luego el Informe Técnico, «el 71,9 % de esta facturación está originada en el aceite y los subproductos de la molturación de soja; el 11,3% en la actividad de exportación de granos; el 8,7 % en aceites y subproductos de girasol; el 3,8 % en biocombustibles; en tanto que un 4,4% se origina en otros productos». Vicentín y la soja van de la mano, y caminaban muy, muy, pero muy bien.

Claudio Lozano: «Lo de Vicentín es una simulación para una venta fraudulenta»

Luego, el Informe Técnico cita en extenso el Primer Informe sobre la Situación de la Empresa Vicentín, que elaboró Claudio Lozano ya como director del Banco Nación: «en el periodo 2015 – 2018 no hizo más que expandir su facturación», dice sobre la empresa. «Es más, si tomamos los últimos 14 años, solo en el 2013 exhibe una ligera retracción de sus ventas. A la vez la empresa es parte de una red corporativa que incluye 16 firmas en el país, y empresas en el exterior en Uruguay, Paraguay, Brasil y España. Corresponde agregar en este punto el papel que cumple la empresa Renova dentro de la estructura del Grupo. Esta empresa materializa el acuerdo estratégico que Vicentin tiene con el Grupo Glencore, Trader mundial de granos. Acuerdo este que ha dado lugar a una situación hoy donde, en determinadas actividades resulta difícil separar que pertenece al Grupo Vicentin y que pertenece al Grupo Glencore. En tanto la participación mayoritaria en la empresa Renova remite a firmas extranjeras (Glencore y Vicentin Paraguay) Renova termina siendo una empresa extranjera que sirve para distribuir utilidades dominantemente hacia Ginebra y Asunción». Más en castellano, a través de Vicentín Paraguay, Vicentín tenía una empresa junto a Glencore, llamada Renova, para sacar la plata afuera del país. La plata con la que no pagó sus deudas.

Sigue el Informe Técnico refiriendo al texto de Lozano: «En relación a los montos de facturación de los años 2017 y 2018, los mismos ascendieron a la sumas de 61.000 y 118.000 millones de pesos, respectivamente, es decir aumentaron un 93% de un año a otro. Respecto de los pasivos financieros, según se indica en el informe representa un 20% del total de la facturación, con lo cual todo indica que la situación de liquidez y endeudamiento era razonable y controlada».

Es decir, Vicentín venía facturando bárbaro, dejó de pagar sus deudas, pidió préstamos de vaciamiento al Banco Nación, que los otorgó sin más problemas, y llegó al final de la era Cambiemos –cuyas campañas electorales solventó– con la empresa quebrada. 

Por qué intervenir

Las razones que ofrece el Informe Técnico son precisas. La intervención se motiva antes que nada por la posibilidad de que Vicentín sea adquirida por una empresa extranjera, lo que provocaría una mayor concentración y extranjerización de un sector clave en la generación de divisas del país. En paralelo está la enorme deuda que generó en los últimos tiempos y su daño sobre productores agrícolas, erario y banca pública.

Los temores tienen sentido. Dos días antes de declarar su «stress financiero», Vicentín vendió parte de sus acciones en Renova, una de sus empresas subsidiarias, a la multinacional extranjera Glencore. La operación se mantuvo oculta y recién se dio a conocer 10 días después de la cesación de pagos del 4 de diciembre.

Renova era una de las joyas de Vicentín. Antes del 2 de diciembre, Vicentín detentaba el 50% de sus acciones, y Glencore, a través de una subsidiaria. Ahora sólo tiene el 33,3% y Glencore el resto. ¿Qué es Renova? Se dedica a la producción, elaboración y transformación de aceites vegetales crudos y/o grasas animales en comestibles y/o biocombustibles. Pero eso dice poco.

En 2007, Oleaginosa Moreno Hermanos (subsidiaria de Glencore) y Vicentín conforman Renova. Inauguran en ese mismo año una planta de producción de biodiesel de 250.000 tonleadas al año. En 2009, Renova duplica su capacidad de producción mediante la construcción de una segunda planta de biodiesel de 250.000 toneladas al año y la construcción de una planta de refinación de glicerina de 50.000 toneladas al año . En 2010 Renova construye una segunda planta de refinación de glicerina de 50.000 toneladas al año. En 2011 Renova inicia la construcción del complejo oleaginoso más importante del país, con una capacidad diaria de elaboración de 20.000 toneladas/día, terminal de embarque para despachar 6.600.000 toneladas año de aceites y harinas de soja y planta de generación de energía con una capacidad 60 Megawatts hora. Para 2013 se termina la construcción del compleo, Renova Timbúes. En 2018 se invierten de más de 400 millones de dólares en la planta de Timbúes, se duplica la capacidad de embarque y almacenamiento, se posibilita la descarga de barcazas, habilitando a la planta industrial a recibir materias primas por el Río Paraná e industrializarlas y se incrementa en un 50% la capacidad de molienda de la planta.

Con 806 empleados, Renova es «la planta aceitera más grande del mundo», reza el Informe. Antes de declarar la cesación de pagos, Vicentín vendió parte de su joya mayor a una empresa extranjera.

«Teniendo en cuenta que frente a un escenario de quiebra de la empresa o de dilación de los procesos judiciales, habría grandes posibilidades de que el volumen agroexportador de Vicentin S.A.I.C. (10 millones de toneladas – 9% del total de la oferta exportable) pase a manos de sus competidores y consecuentemente el mercado se concentre aún más en los mismos actores transnacionales, que continuarán especulando con la liquidación de divisas expoliando nuestros recursos y transfiriendo sus rentas al exterior y a países no cooperantes con baja o nula tributación, es que resulta imperioso tomar medidas tendientes a evitar la situación planteada», explica el Informe Técnico.

«Para evitar la disminución mayor de los activos de la sociedad en perjuicio de los acreedores, la posible ejecución de maniobras presuntamente fraudulentas, para proteger la fuente de más de 1200 puestos de trabajo, para reactivar la producción de la sexta empresa agroexportadora de nuestra país y su generación de divisas, para garantizar el recupero de las acreencias con el sector público y para evitar los daños que ocasionaría para nuestro país que se profundice la concentración del mercado agroexportador, es que se propone que el Estado Nacional intervenga de manera activa en el gerenciamiento y administración de la empresa Vicentin S.A.I.C», concluye el texto.

 

 

 

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