Gentileza: Cristian Deicas

Los escorpiones son noctámbulos y se alimentan de insectos. En el bar Skorpio se practicaba el noctambulismo, pero los insectos, especialmente las cucarachas, vivían y deambulaban libremente entre colillas, cerveza volcada y restos de comida. Entre la amplia fauna del lugar, se destacaba la rata Laly una especie de mascota colectiva de aparición desinhibida y frecuente.

Hoy que muchos bares y rotiserías exhiben orgullosos sus inmaculadas cocinas como argumento o estrategia de marketing, es difícil no recordar esa cortina cuadriculada, más bien un trapo endurecido de grasa y mugre, que tapaba rigurosamente el mínimo cuadrado por el que salían las humeantes pizzas, hamburguesas y papas fritas. Cada tanto, por curiosidad morbosa, tratábamos inútilmente de ver algo de lo ocultaba esa cortinita durante los pocos segundos de su rígido y brilloso movimiento.

En una esquina céntrica y oscura el bar congregaba a adolescentes, jóvenes que hacían la previa a los boliches o intentaban experiencias bohemias, artistas marginales, taxistas, dealers y gente vinculada a todo tipo de pequeños emprendimientos ilegales. La concurrencia era variada porque era el bar más barato de la ciudad en tiempo de crisis más que áspera, pero entrada la noche, era muy improbable que alguna persona que estuviera ahí conservara su sobriedad, la división de las mesas perdía la nitidez de sus límites y las cuentas se hacían impagables y anónimas.

La modesta carta sorprendía con cosas tales como arroz con salsa, té, puré de papas y flan, cuya existencia, indeseable y dudosa en iguales partes, oficiaba más bien como intriga, juego o desafío. Nunca supimos si era por vanguardismo o impericia, pero en algún momento dos medias pizzas costaban menos que una pizza entera, dos pizzas para llevar eran más caras que para comer ahí, aunque casi nadie pedía dos pizzas porque había una promoción conforme a la cual tres pizzas costaban menos que dos.

Es cierto que no había demasiada variedad de pizzas como es común ahora, recuerdo solo tres: tomate, muzzarela o provenzal. El sello de la desconocida marca del queso nunca era retirado de la horma con lo cual, cada x cantidad de pizzas, inevitablemente salía una con queso azul, que, se entiende, no era roquefort sino tinta. De manera más accidental o aleatoria pero también continua, cada tanto tocaba pizza con cucaracha, que solo era superada en espanto por la pizza con media cucaracha.

La promoción más famosa y temida, media provenzal y un porrón, surgió a raíz de un penoso suceso entre tantos y fue bautizada como La promo de la muerte. El suceso fue que, justamente, un camionero, sentado solo en una de las mesas de afuera, pidió eso y se murió ahí mismo, incluso antes de que le sirvieran. Desde entonces, cada vez que alguien pedía, indolente, media provenzal y un porrón, las mozas sonreían y no cumplían el encargo. Inmediatamente ocurrido aquel infortunio, el bar fue desalojado y permaneció cerrado durante el rato que le llevó a la policía cumplir su tarea, mientras el cuerpo del pobre camionero yacía sobre la vereda mugrienta apenas cubierto por hojas de diario. En menos de una hora la Pizzoteca Skorpio Bar reabrió sus puertas y su sedienta clientela volvió a amontonarse y a llenar el aire de humo y griterío pero por un buen tiempo evitó aquella desgraciada mesa, que, no obstante, permaneció intacta hasta la última noche que ya nadie debe recordar cuál fue.

17 Comentarios

  1. perdón mi estimado fede, pero antes de scorpio, no fue el chicago? espacio emblemático donde recuerdo haber escuchado en vivo (por así decirlo) a Las Chapas. copes y el tuyango en la barra, y ariel! se me pianta un lagrimón jajajaj

  2. El bar Skorpio… originalmente estaba en la esquina de 9 de Julio y Candido Pujato, asistían allí mayormente universitarios, era comienzo de los 90… en ese momento la esquina adonde luego se mudara estaba ocupada por el mítico CHICAGO… donde asistíamos unos cuantos locos, en esa época casi treintañeros y otros más grandes. Había varios sectores y en uno un pull y metegol.. pero a medida que gente más rara y otra que venía a ver «qué pasaba» en ese lugar fué llenando todo.. estos desaparecieron para dar lugar a más mesas. En una época donde no se ponía rock en ningún lado, los chicos que atendían tenían un grabador pasacasettes y cada uno llevaba música que ellos pasaban… el año cumbre fue 1991, allí por 1ra vez tocaron un par de grupos, no existían los pubs… También empezaron las denuncias de vecinos horrorizados por tanto rock and roll, que terminaba al amanecer, los escraches en el diario local y la respuesta de un pasacalle en defensa del lugar… firmado CHICAGO’S BOYS- Luego de todos estos contratiempos hicieron que meses después terminara cerrando— Y más tarde, SKORPIO… que creo era del mismo dueño, terminó mudándose a dicho lugar…. UNA ESQUINA CON MUCHA HISTORIA…

    • Así es. Yo fui a ese skorpio. Era muy pendejo, unos 15, 16 años… Se comía bien. Nunca me toco partes de cucarachas, como si en el skorpio donde estuvo después. Buenas épocas de rock!

  3. En el temido bar del skorpio, meando mano a mano con Agustín -al que le decimos Cogote desde antes de que existiese Cogote-, me enteré alguna larga noche de fines de los ’90 que venía Fermin. Eramos unos pendejos. Y Agustín iba a ser el primero de aquel grupo de amigos que iba a ser papá. Recuerdo la escena, intacta. Volvimos a la mesa donde había mucha gente, como siempre, amigos y amigos de amigos de amigos que terminaban siendo tus amigos. Pedimos otra.

    • Cuantos recuerdos increíbles de ése lugar y esos tiempos. Podríamos pasar días recordando anécdotas! No me acordaba de que anunciamos ahí al Fermin jajajaja

      • Nunca te lo dije, Nati. Vos y Fermín (in panza) claramente no estaban en el baño.

  4. Muy buena descripción, sin dudas era el lugar donde íbamos aquellos que la crisis del momento nos pegaba mas jóvenes, estudiantes, militantes y laburantes . Inolvidables noche las de skorpio .

  5. Hemos sobrevivido, Fede!!! Quién dijo que todo está perdido? Qué buena crónica de aquellos tiempos jajajaj. Abrazo desde la distancia

  6. Las tres pizzas por 5 pesos eran para llevar solamente, y como no podías ocupar una mesa nos sentábamos a darle rienda suelta a la lija en el mismísimo Cordón. Y después a la llave.

  7. Que lindo recuerdo, que años aquellos, me encantaba ir, la crisis era lo único que me permitía y agradezco que haya habido un lugar así.

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