Trump avanza en el uso del Falcon verde y la patota

Portland lleva casi 50 días de protestas contra el racismo sistemático de las fuerzas policiales. El viernes hubo redadas masivas de hombres armados con vestimenta militar sin identificación y en vehículos civiles, bajo el amparo de la Procuraduría General, el Departamento de Justicia y el de Seguridad Nacional.

«Hemos hecho un gran trabajo en Portland», dijo el presidente Donald Trump. «Supongo que tenemos mucha gente en este momento en la cárcel, y la hemos reprimido mucho. Y si comienza de nuevo, la retendremos muy fácilmente. No es difícil de hacer, si sabes lo que estás haciendo», continuó. Las declaraciones son del lunes pasado. Las fuerzas federales comenzaron a llegar a Portland el 9 de julio. El viernes 17, una patota secuestraba manifestantes en sus Falcons verdes.

En el faro mundial de la democracia hay una fuerza militarizada que bajo amparo legal te puede reprimir y detener sin portar ningún tipo de identificación –a lo sumo un genérico y mentiroso «Police»– y sin ofrecer ninguna clase de información durante el arresto. Tal dispendio de garantías y derechos republicanos comenzó a gestarse cuando Donald Trump reaccionó tildando a los manifestantes del movimiento Black Lives Matter como anarquistas, violentos y terroristas, en el caso específico de Antifa, una red bastante lábil de militantes antifascistas. Esas clasificaciones, proferidas desde su peligrosísima cuenta de Twitter, se tradujeron en la formación de un cuerpo de seguridad y represión bajo el amparo del Departamento de Justicia y el Procurador General de Estados Unidos, William Barr, que no sólo une personal de prácticamente todo el abanico de organizaciones armadas del Estado norteamericano –del FBI a guardias penitenciarios, pasando por la DEA y el Servicio Secreto– sino que además tiene una característica propia y única: son una patota que pueden andar en Falcon verde.

No tienen obligación de identificarse tanto en sus vestimentas como en sus vehículos, pueden producir arrestos y pueden reprimir. Esos son los rasgos de lo que ya se llama Barr’s Army en la prensa norteamericana. Su última aparición fue el viernes en Portland, foco actual de las protestas que siguieron al asesinato de George Floyd. En esta serie de videos se puede ver a la patota en acción.

Las manifestaciones en Portland llevan casi 50 días. En su reporte por Twitter, Abramson señala que las fuerzas están actuando en situación de patrulla vigilante, no que están estacionadas delante de lugares específicos. Es decir: están secuestrando manifestantes, con aval del Estado.

Se trata de las mismas fuerzas que reprimieron en Washington el pasado 1º de junio, dispersando una pequeña multitud para que Trump pudiera caminar desde la Casa Blanca a una iglesia presbiteriana, lugar donde se sacó una foto sosteniendo una Biblia. El amparo legal lo da una Orden Ejecutiva que protege monumentos, memoriales y estatuas. En Portland esas tareas de protección dejaron a un manifestante con el cráneo fracturado. Por su parte, la patota pegó de lo lindo, usó sus armas no letales, realizó varios arrestos que fueron luego negados y que finalmente resultaron admitidos.

El gobierno de Oregon y la intendencia de Portland (ambas demócratas) requirieron el retiro de las tropas nacionales. En una fiesta de federalismo, durante la represión en Portland estuvo presente en el teatro de operaciones el Secretario de Seguridad Interior, Chad Wolf, un tincho que antes de ir al lugar ya catalogaba a los manifestantes como «turba violenta» y «anarquistas». Wolf rebatió al gobierno local avisando que una retirada no iba suceder «bajo su guardia».

Por su parte, el senador demócrata de Oregon, Jeff Merkley, denunció la situación en sus redes con fuertes términos: «Los gobiernos autoritarios, no las repúblicas democráticas, mandan autoridades sin identificación a las protestas. Las tácticas de Trump y Barr, diseñadas para eliminar toda responsabilidad, son inaceptables en América y deben terminar».

Merkley también que anunció que introducirá una enmienda en el Congreso para frenar «el envío de escuadrones paramilitares a las calles de nuestros país», a los que calificó también de «policía secreta». La Procuraduría General de Oregon anunció también que avanzará con una causa judicial contra Seguridad Interior, la Patrulla de Fronteras, el Cuerpo de  Alguaciles y el Servicio Federal de Protección, por los hechos del viernes.

El gobierno ya anunció que las acciones llevadas adelante en Washington y ahora en la principal ciudad del estado de Oregon se volverán el standard de operaciones represivas en todo el país. Recientemente, el subsecretario del tincho, Ken Cuccinelli, aseguró que «esta es una postura que vamos a continuar no sólo en Portland sino en cualquier otro lugar sobre el que tengamos responsabilidad en el país». En rioplatense, eso se llama terrorismo de Estado.

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