A 19 años del último show de Los Redondos

Cuando la banda estaba en su pico de popularidad pero problemas internos entre sus líderes apuraron la separación: en medio de la crisis de 2001, pusieron de pretexto la situación social para cancelar un show que ya tenían confirmado, en el Estadio de Unión.

Después de décadas remando su autogestión, de soportar la operación de los medios, la sospecha de los gobiernos y la crueldad de la policía, Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota (entiéndase este como la manera de nombrar al fenómeno en su conjunto: banda, público y alguna entidad que se nos escapa) quedó en silencio el 4 de agosto del 2001: «Parecía que cualquier error, cualquier desván, eran propicios para culpar a una banda de rock de la incapacidad, el desdén y la inoperancia de la clase política», escribe Daniel Amiano en Solos y de noche, haciendo memoria sobre ese show en el ex Chateau Carreras.

Según supimos hace algún tiempo, la relación entre Indio, Skay y Poli venía picada porque no se ponían de acuerdo en qué hacer con los recitales grabados en audio y video. A hoy, no sobran videos dignos de Los Redondos en vivo. De aquella noche en Córdoba, algunos archivos amateurs como para sacarse las ganas, con momentos coloridos como Indio enojado porque le dieron un zapatillazo (otra rara costumbre de su público) y el pedido para cantar «Preso en mi ciudad» al unísono.

A veces da la impresión de que Los Redondos abrieron (simplemente haciendo su camino) el portal para que las «bandas de estadio» argentinas fueran cotidianas en la escena, mientras que con su separación, ese pasaje parecería haberse cerrado. Claro que Soda también fue parte de esa avanzada, mientras que los fueron relevando La Renga, Los Piojos, Don Osvaldo. Las semillas empezaron a plantarse a fines de los 70 en lugares como Obras Sanitarias (inaugurado en junio del ’78) con gente como Spinetta, Serú, Virus, Soda, Los Abuelos. En 1989 a Los Redondos ya les quedaba cortísima la capacidad del techado Obras para 4700 localidades, así que armaron afuera, en las canchas de hockey, donde metieron 25 mil. En el Chateau fueron 45 mil.

A esta altura, si cantaban el «Feliz cumpleaños» la masa ricotera lo convertía en tatuaje enseguida, así que esa noche metieron dos bloques de temas de Momo Sampler, su disco despedida, y aunque sus canciones fueran oscuras tirando a bajoneras, se las festejó lo mismo. La banda sonaba brutal, de todos colores, te enamoraba y te hacía bailar, te planchaba de nostalgia y te daba un subidón de esperanza en dos o tres temas o en uno solo. No va a volver a haber banda como Los Redondos, ni fuego más fuerte que el que prendieron en sus fanáticos, tan queribles como inentendibles.

El show que no fue

Lo dicho: después de Córdoba, los rumores de separación iban y venían y cada vez con más fuerza. Pero se frenaron el 2 de noviembre con la confirmación de Poli al Suplemento Sí!, en menos de un mes Los Redondos iban a cerrar el año en Santa Fe.

Como siempre, Rocambole ya estaba trabajando en el arte de los pósters, las entradas, las credenciales. El ingeniero Daniel Panebianco ya había estado en Unión cerrando detalles para el armado del escenario y tal, los operativos de ingreso y seguridad estaban listos.

Apenas semanas antes del concierto en Unión, Indio y Skay (junto con Poli) les concedieron una entrevista a los periodistas Martín Correa, Pablo Marchetti y Humphrey Inzillo. A este último le sonó el teléfono unos días más tarde, era Poli: «Suspendimos el show de Santa Fe. No estamos de ánimo por la situación del país».

Esto escribió Inzillo en la entrevista finalmente publicada, en la edición de noviembre de 2001 de la revista La García: «Miércoles 3.00 AM: Skay, el Indio y la Negra Poli se van caminando por Uriarte y nosotros (Humphrey, Martin y Pablo) seguimos por Honduras. Venimos de charlar durante casi siete horas con Los Redondos. Viernes, 13:57 horas. Humphrey, a punto de salir para la redacción, recibe un tubazo de La Negra Poli (tenían que encontrarse para que le pasara los planos de las adyacencias de la cancha de Unión de Santa Fe, el lugar de la próxima misa). Pero el llamado traſa malas nuevas: ‘El show no se hace. ¿Y por qué? Porque Patricio Rey cree que no es momento, que no hay ánimo para fiestas. Durante la charla, el Indio había vuelto una y otra vez sobre lo difícil que estaba la situación en el país, mucho más de lo que la gente pensaba. Pero aquello era demasiado, no lo podíamos creer: sólo tres días atrás nos hablamos visto y estaba todo en marcha. Las razones de la suspensión fueron sólo ésas -según nos dijo Poli el lunes del cierre a las 16 horas, no hay nada que nosotros sepamos y no lo decimos, Misterios. Será cuestión de esperar hasta el año que viene, será cuestión de pasar el verano. La Murga de los Renegados termina el 2001 sin la bendición.»

Hoy los recordamos casi todos los mayores de ¿25?, aunque Wos parafrasee Luzbelito, les pibes los registran cada vez menos y no está mal, siempre y cuando les haga sentir algo. Todes merecemos himnos.

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