La lucha y el legado de Queca Kofman, referenta de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe

Queca Kofman y Otilia Acuña, 24 de marzo de 2019. Foto: Mauricio Centurión

Tenía 96 años. Por más de cuatro décadas peleó por memoria, verdad y justicia. Hondo dolor en el movimiento de derechos humanos.

Celina “Queca” Kofman, referenta de Madres de Plaza de Mayo de Santa Fe, falleció este lunes a los 96 años. La noticia provocó un profundo dolor en el movimiento de derechos humanos de Santa Fe y del país.

Maestra en las aulas, en las calles y en las plazas, Queca peleó por más de cuatro décadas por memoria verdad y justicia. Fue una referenta incuestionable de los derechos humanos por su tenacidad, su lucidez y su coraje.

Celina encabezó junto a Otilia Acuña la filial santafesina de Madres de Plaza de Mayo y sostuvo en pie la memoria de los crímenes de la dictadura aun en los años más difíciles, cuando la política, el poder y las instituciones trataron, sin éxito, de dar una vuelta de página y enterrar en el olvido los reclamos de memoria, verdad y justicia.

Nacida en 1924 en Entre Ríos, Queca surgió a la militancia tras la desaparición de su hijo Jorge, en Tucumán, en los años más oscuros de la última dictadura. Desde entonces, nunca dejó de pelear en las calles y en las plazas del país, pero también en los tribunales.

Junto a las otras Madres, a los Hijos, a la militancia de derechos humanos y a los abogados y las abogadas que nunca se dieron por vencidos, Queca fue una pieza fundamental para lograr la reapertura de los juicios contra los genocidas de la última dictadura. Hoy seguirían libres, de no ser por la lucha que dieron por décadas centenares de valiosas personas como ella.

Queca dio pelea contra el horror de la dictadura con sus mejores armas: la memoria. Acompañó los juicios contra los represores, pero también apoyó otras causas que dieron cuenta de su compromiso con los derechos humanos en su más amplia acepción: marchó con los docentes, con los inundados, resistió los desalojos de las fábricas recuperadas, acompañó a trabajadores y desocupados, apoyó siempre al movimiento estudiantil y a los colectivos feministas… Las causas justas la tuvieron siempre de su lado.

A sus 90 años, en 2014, Queca volvió a Tucumán a dar testimonio en el juicio por la desaparición de su hijo. Así lo narró en su momento Federico Coutaz:

Tiene 90 años, problemas en la cadera, usa un andador y sigue caminado, lenta pero firme. Sigue enseñando, lúcida y combativa. Sigue creyendo, arrugada y hermosa.  Vuelve a viajar a Tucumán, dice otra vez el nombre de su hijo, ahora en un juzgado frente a los asesinos. Se trata de una mujer de amor y de hierro, Celina Zeigner, la Queca Kofman.

Con los años su multiplicaron sus problemas de salud, pero Queca nunca abandonó la lucha. Dejó las primeras filas y los discursos a sus compañeras de Madres de Plaza de Mayo y a la militancia juvenil de Hijos, que recuperó su legado y su misión. Pero nunca dejó de pelear por su causa, que es la de todo un país.

En su último discurso público en la Plaza 25 de Mayo, el 24 de marzo de 2017, Queca dejó una frase que define y sintetiza las enseñanzas de las Madres: “Hoy vemos las plazas llenas de jóvenes y estamos convencidas de haber cumplido nuestro objetivo”.

A los 96 años, después de haber dejado un legado imborrable de lucha y perseverancia, murió Celina “Queca” Kofman. Las muestras de dolor que por estas horas y por estos días se pueden leer y palpar en el espacio público, en las organizaciones sociales, en la militancia de base, entre las personas con memoria, son la mejor despedida para una luchadora incansable.

Como nos enseñó en las plazas y en las calles, como decía al finalizar cada uno de sus discursos, hoy volvemos a reafirmar: ¡Hasta la victoria siempre!

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