Polonia se inunda de manifestaciones en contra de una ley que restringe los abortos

Mujeres vestidas como los personajes de El cuento de la criada protestaban en una catedral en Lodz, el domingo. Foto: Marcin Stepien/Agencja Gazeta, vía Reuters

El partido ultracatólico nacionalista que gobierna Polonia está intentando limitar el derecho al aborto a dos únicas causales. La respuesta: masivas movilizaciones en las calles e intervenciones en iglesias. Se estima que alrededor de 100.000 mujeres buscan una interrupción en el extranjero cada año para evitar las estrictas restricciones.

Polonia, uno de los países más católicos del mundo, va camino a la restricción casi total de los abortos en su territorio. El partido gobernante ha intentado, sin éxito por el momento, que el Parlamento restrinja esta práctica, pero ahora sus tribunales lo han hecho y con ello desencadenaron las protestas más numerosas desde que el gobierno llegó al poder.

El pasado domingo, decenas de miles de polacas y polacos se volcaron a las calles -aún ante las restricciones impuestas por la pandemia- para protestar contra el fallo de un tribunal superior que impone una prohibición casi total del aborto, ya que limita el acceso a dos únicas causales: peligro de muerte para la mujer embarazada y embarazo resultante de una violación o incesto.

Esta avanzada contra los derechos de las personas gestantes llevó a que multitudes de personas cerraran caminos y puentes importantes mientras protestaban con consignas como «El infierno de las mujeres», «Tienen las manos manchadas de sangre», «Queremos elegir» o «¡Es la guerra!». Las manifestantes, algunas vestidas como personajes de El cuento de la criada, irrumpieron en algunas iglesias mientras se estaban celebrando misas.

Las protestas, iniciadas por este fallo, se han convertido en una expresión más amplia del enojo contra un gobierno de derecha al que los opositores acusan de secuestrar el poder judicial y socavar los derechos de las mujeres y las minorías.

“Lo que está pasando en el espacio público, los actos de agresión, atentados y barbarie, es inaceptable”, dijo este martes el primer ministro, Mateusz Morawiecki, según consigna el The New York Times. “No doy mi consentimiento para atacar a personas, iglesias y el derecho a perseguir los valores de otros”, agregó.

El fallo

Antes de esta decisión del Tribunal Constitucional, Polonia solo permitía la interrupción del embarazo por anomalías fetales, en caso de amenaza para la salud de la mujer o por incestos o violaciones. Pero, en la práctica, la gran mayoría de los abortos legales (1074 de los 1100 realizados el año pasado) fueron por anomalías fetales que hacían incompatible la vida fuera del vientre.

Sin embargo, el último fallo judicial sostuvo que los abortos por anomalías fetales violan la Constitución. Sin embargo, esta categoría de abortos solo representa una pequeña fracción de las prácticas que se hacen las mujeres polacas. Muchas viajan al extranjero para abortar o se los practican de manera ilegal. Los obstáculos comunes para la interrupción legal incluyen largas esperas y médicos que se niegan a realizar las intervenciones.

En Polonia, los médicos pueden negarse a realizar un aborto legal y también pueden negarse a recetar anticonceptivos por motivos religiosos. Y hay muy poco apoyo financiero y psicológico para las familias de niñes con discapacidad.

En el fallo de la corte, la presidenta del tribunal, Julia Przylebska, dijo que permitir los abortos por anomalías fetales legalizaba las “prácticas eugenésicas”. Y agregó que como la Constitución de Polonia garantiza la protección de la vida humana, la terminación basada en la salud del feto equivalía a “una forma de discriminación prohibida de manera directa”.

Las manifestantes exigen que la corte revierta esa decisión y un número creciente de personas también pide la liberalización de la ley del aborto. Las protestas se han extendido de ciudades a pueblos y aldeas, y los grupos de mujeres han encontrado un apoyo inédito en gremios como los taxistas, agricultores y mineros del carbón, los cuales tienen sus propias quejas contra el gobierno.

Foto: Wojtek Radwanski/Agence France-Presse — Getty Images

Algo más que el aborto

Ley y Justicia, el partido gobernante, ha eliminado en gran medida la independencia del poder judicial, lo que le ha valido múltiples críticas a nivel internacional. Los opositores dicen que el partido usa a los tribunales subordinados para lograr lo que no pudo hacer legislativamente, algo que el gobierno ha negado.

En repetidas oportunidades, el gobierno ha intentado que la ley del aborto sea más estricta, pero no consiguió reunir los votos en el Parlamento. Las encuestas han demostrado que la mayoría de los ciudadanos se oponen a nuevos límites y cada intento desencadenó manifestaciones masivas.

Los analistas dicen que como la atención pública está centrada en la pandemia, y las próximas elecciones serán dentro de tres años, ha llegado el momento de una nueva estrategia. En vez de volver a intentar que se apruebe una legislación, los parlamentarios de derecha pidieron al tribunal constitucional, la corte más importante de Polonia, que revisara la ley.

Pero muchas mujeres dicen que están siendo usadas como peones en los esfuerzos del partido gobernante para distraer al público de su manejo de la pandemia de coronavirus, con casos que van en aumento y hospitales cada vez más abrumados. En el último mes, Polonia se ha convertido en uno de los países más afectados del mundo, lo que pone a prueba su sistema de salud. El presidente, Andrzej Duda, dio positivo el sábado.

Los críticos dicen que el partido Ley y Justicia está cumpliendo las órdenes de los líderes de la iglesia y los grupos de derecha, obligando a las mujeres a elegir entre realizar peligrosos abortos ilegales, viajar al extranjero para abortar o tener hijos con problemas graves de salud.

El partido gobernante, que asumió el poder en 2015, se presenta como el defensor de los valores católicos tradicionales y denigra a sus oponentes como antipolacos y anticristianos. En esa visión son fundamentales las mujeres polacas como esposas y madres, y los grupos de derechos femeninos son catalogados como agentes peligrosos de la propaganda occidental liberal.

Pero eso no ha sido el único objetivo del partido. En el apogeo de la crisis migratoria europea, Ley y Justicia presentó a los migrantes como una amenaza para la civilización cristiana, pero luego aceptó acoger a los cristianos. Después de que el problema disminuyó, la derecha centró gran parte de su atención durante las campañas políticas recientes en las personas gays, retratándolas como una amenaza para la vida y los valores polacos.

El partido gobernante ha aprovechado las quejas de la Unión Europea sobre la deriva antiliberal de Polonia como evidencia de que el bloque está impulsando ideas “extranjeras” que amenazan con socavar la soberanía polaca.

La influencia de la Iglesia

La Iglesia católica, quizás el pilar más influyente de la sociedad polaca desde la caída del comunismo, ha presionado durante mucho tiempo al gobierno para que endurezca o elimine el acceso al aborto.

El domingo, activistas por los derechos de las mujeres protestaron en las calles e interrumpieron los servicios religiosos en toda Polonia, sosteniendo pancartas contra el gobierno y contra la iglesia que decían: “Esto es la guerra” o “Ya hemos tenido suficiente” y “No seremos victimizadas”.

Grupos de hombres y mujeres jóvenes se enfrentaron a sacerdotes en algunos lugares y los manifestantes pintaron grafitis en las paredes de iglesias y catedrales de todo el país. Desde el comienzo de las manifestaciones, los activistas de extrema derecha han estado defendiendo iglesias y confrontando a los manifestantes, a veces usando la fuerza física, en un reflejo de lo que los críticos dicen que es una alianza entre el gobierno, la Iglesia católica y las organizaciones de extrema derecha.

En Konstancin Jeziorna, un importante suburbio de Varsovia, un monumento al Papa Juan Pablo II fue rociado con pintura roja, una afrenta contra un héroe nacional que, en el pasado, era impensable.

Miles de manifestantes marcharon en Cracovia contra el fallo del aborto, el domingo. Foto: Omar Marques/Getty Images

El aborto en Polonia

Bajo el comunismo, Polonia y otros estados del bloque soviético tenían algunas de las leyes más liberales sobre el aborto. Activistas por los derechos de las mujeres solían ayudar a las mujeres suecas para que viajaran a Polonia, donde podían abortar.

Pero, ahora, el país tiene una de las leyes de aborto más restrictivas entre las naciones más ricas del mundo, adoptada en 1993. El fallo del tribunal superior aleja aún más a Polonia de las corrientes sociales dominantes en Occidente.

Casi toda Europa permite los abortos hasta cierto punto del embarazo. Estados Unidos también lo hace, aunque muchos estados han dificultado el acceso a esa intervención médica.

El día del fallo del tribunal superior sobre los abortos, los gobiernos de Polonia, Estados Unidos y otros países como Uganda, Hungría, Bielorrusia y Arabia Saudita, firmaron la Declaración del Consenso de Ginebra, un documento que desafía el derecho al aborto.

El mensaje del Papa

Este miércoles, en su habitual catequesis, el Papa Francisco saludó a los peregrinos de distintos países y, al hablarle a los polacos, lanzó un mensaje «a favor de la vida». «Pido a Dios que suscite en los corazones de todos el respeto por la vida de nuestros hermanos, especialmente por los más frágiles e indefensos, y que dé fuerza a quienes la acogen y la cuidan, también cuando eso requiere amar heroicamente», señaló.

Con información de www.nytimes.com

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