Mitos y certezas sobre la vacuna rusa

Esta imagen, por ejemplo, es falsa.

La noticia sobre la compra adelantada de la vacuna Sputnik V vino acompañada de la divulgación de una vasta serie de inexactitudes que ponen en peligro su éxito como política sanitaria. Tratamos de apuntar a esas falsedades con las certezas que pudimos recabar.

Como sucedió en buena parte de Occidente, cada paso de la política sanitaria de los gobiernos cayó en un torbellino de feroz disputa política. Mientras buena parte de Asia nos mira de reojo, tras a haber cumplido unida y a rajatabla cuarentenas muchísimo más estrictas toda vez que fue necesario, América y Europa se debaten entre rebrotes y mesetas altas de casos y muertes por coronavirus y medidas de restricción que no alcanzan a contener el virus pero sí a minar la actividad económica.

El anuncio de la compra de 25 millones de dosis –en dos tandas– de la vacuna rusa Sputnik V no fue la excepción. La reacción hace confluir a quienes son razonablemente escépticos por falta de información –una carencia continua que ha de achacarse al gobierno nacional y a los provinciales durante la pandemia–, a los antivacunas y a los que se revuelcan en lo más miserable de la política negacionista. El problema es que la inmunidad de rebaño que produce una vacuna sólo se puede lograr si la población confía masivamente en el pinchazo. La comunicación social no construye el éxito de una política sanitaria, pero sí puede provocar su fracaso.

Esto se sabe hasta el momento:

• Sputnik V está en el lote de vacunas más avanzadas. Hay 11 vacunas en la Fase 3 de desarrollo de vacunas: son las de Moderna; BioNtech, Fosun Pharma y Pfizer; CanSino; Johnson & Johnson y Beth Israel; AstraZeneca y Oxford; Novavax; Wuhan; Sinopharm; Sinovac; Bharat; Gamaleya. La Fase 3 corresponde a cuando la vacuna se administra a miles de personas, junto con una población que recibe un placebo, y se espera a ver cómo reaccionan los voluntarios. El Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya es un centro de investigación público del Ministerio de Salud de la Federación Rusa y es el fabricante de Sputnik V.

• Sputnik V no está aprobada (y ninguna vacuna lo está), si bien no existe un único organismo de aprobación. Al momento, no hay vacunas aprobadas para aplicación. Para ser aplicada en Argentina, Sputnik V tiene que recibir la aprobación de ANMAT. Cabe destacar que nuestro organismo suele tomar como guía las prescripciones de su equivalente estadounidense, la FDA, que estableció recientemente dará por aprobadas vacunas cuando su alcance eficaz llegue al 50% de la población vacunada.

En Rusia, Vladimir Putin anunció el 11 de agosto que la vacuna fue primero aprobada como tal y luego se aclaró que tenía un «certificado de registro condicional». En los hechos, es una patente previa, condicionada a su aprobación una vez terminados los testeos de Fase 3.

El jueves 26 de octubre Rusia hizo la solicitud de registro acelerado y precalificación de la vacuna ante la Organización Mundial de la Salud. Si la OMS aprueba la solicitud, la vacuna sería incluida en la lista de medicamentos disponibles para que todos los países puedan comenzar a gestionar la compra de dosis a gran escala.

• Sputnik V fue testeada en 76 personas en la Fase 2, ahora está siendo testeada en 40 mil voluntarios. Esta es la principal objeción que se propala continuamente y su eficacia radica en que no peca de falsedad, sino de omisión. Como todas las vacunas, en la Fase 2 se hace una investigación intensiva en una población pequeña. Ahora, en la Fase 3, primero fue aplicada en dos mil voluntarios provenientes del Ejército ruso y ahora está siendo testeada en 40 mil voluntarios de Rusia, Bielorrusia, Emiratos Árabes Unidos, Venezuela e India.

• Argentina hizo una compra anticipada y a riesgo de una vacuna aprobada en el futuro. Argentina no es parte de los países que prestan voluntarios y –al menos hasta el momento– no lo será. El acuerdo es de compra anticipada de la vacuna, para tener garantizada la provisión, una vez que esté aprobada. Se trata de una inversión a riesgo. Brasil, India y México hicieron acuerdos similares.

Sputnik V no va a ser aplicada sin aprobación previa y la compra de esa vacuna no invalida el acuerdo previo hecho con AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

• Los resultados de los estudios son publicados en la forma que corresponde. También se divulgó que las investigaciones para el desarrollo de Sputnik V se mantienen en secreto. Eso es falso. Los resultados de las Fases 1 y 2 fueron publicados el 4 de septiembre en The Lancet, la revista más importante en el tema junto con el British Journal of Medicine. Esos resultados fueron excelentes, por lo que justificaron el pase a la Fase 3: las reacciones adversas fueron las usuales y propias de la aplicación –febrícula, fatiga, dolor de cabeza–, las 76 personas testeadas desarrollaron anticuerpos para el Covid 19.

En el estudio se explica que Gamaleya utilizó como base para Sputnik V el diseño de una vacuna que habían desarrollado previamente contra el MERS, una enfermedad causada por otra variante de coronavirus.

La Fase 3 todavía está en evolución, las características de la investigación pueden encontrarse al detalle, por ejemplo, en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, que tiene un sitio especial sobre pruebas clínicas.

 

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