¿Quién invitó a este violento pastor charlatán?

En el plenario del Senado fue invitado como especialista un tipo que cree en la transmigración de los traumas, la incapacidad de las jóvenes y niñas para decidir, la determinación natural de la mujer para ser madre, la existencia neurológica de Dios y otras paparruchadas místicas escondidas en pseudociencia.

En 2018 creímos haber escuchado todo después de la crítica del doctor Abel Albino a los profilácticos, en razón de que los espermatozoides tienen el poder de atravesar hasta los cerámicos. Ayer, el especialista en fertilización Edgardo Young cuestionó que se aborten niñes que van al jardín, al preguntarse por qué la interrupción legal del embarazo estaba habilitada hasta los mil días. Pero hoy se rompió el límite celeste con la exposición de Gabriel Flores Ciani, un pastor evangélico que se presenta como «médico terapista, especialista en bioética, especialista en neurociencias aplicadas a la psicoterapia, teólogo» y que intentó basar su cháchara en lo qué el llama neurociencia, biología, física cuántica y luquivenga.

Cuando los enunciados especulativos o teóricos son presentados como discurso científico basado en experimentación y evidencia –si se quiere, contraste empírico–, estamos en un problema. Cuando después de ese desplazamiento utilizamos la evidencia –inexistente– para fundamentar una resolución normativa, estamos ante un problemón. Y cuando ya desde el principio el enunciado especulativo o teórico es débil por depender más de un silogismo o una creencia de fe, ya estamos hasta las manos.

Puede parecer demasiado desarrollo para otro momento argumentativo patético más en nuestro Poder Legislativo. No obstante, el emplasto epistemológico de Ciani es un cazabobos de ejemplar eficacia. Es un farsante, pero es peligroso. Los libertarios hacen lo mismo que Ciani, por ejemplo.

En este caso, estamos ante un tipo que, en verdad, lo que quiso decir es que la existencia de Dios es un hecho natural, que la mujer está hecha naturalmente para ser madre y que si abortás hoy y después tenés hijes, vas a legar una maldición que va a durar por generaciones, bruja hereje.

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Ciani habló por la mañana. Primero hizo su exposición, después respondió preguntas. En todo momento se amparó buscando autoridad al decir que hablaba desde la neurociencia. También habló desde la biología y, luego, desde la física cuántica. Si hay colegio de esas cosas, deberían echarlo a patadas. Arrancó así:

Cuando el cigoto se forma envía señales al cerebro de la mamá, inclusive el cerebro de la mamá registra que hay una nueva vida, produciendo un entrelazamiento entre la madre y el embrión. Quiere decir que esa mamá va a llevar por toda su vida la sensación, el recuerdo de que existió esa vida por nacer en su vientre. Esto es muy importante.

Andá a comprobarlo empíricamente al útero de esa madre. La metáfora clave para culpabilizar mujeres ahí es la del cigoto enviando señales, como si fuera un agente activo. Seguro dice «Mamaaá, mamaaá, te amó mamaaá, eres mi tesoro», con voz de Gollum, claro. Asombra también que neuronalmente hayamos desarrollado el concepto de «vida por nacer», un término que, como mucho, es un aristotelismo.

La mente humana de la mamá, el sistema biológico de la mamá, la genética de la mamá, está preparada para ser una persona gestante. Hay cambios neurofisiológicos en el cerebro de la mamá que la hacen y la preparan para ese desarrollo.

Qué decir. Resulta que una mujer es algo más que una madre y que ambas superan la instancia de hembra reproductora. Excepto para la neurociencia y la biología del pastor.

No hay diferencias desde la neurociencia entre un aborto legal y un aborto ilegal. Las consecuencias a nivel psicológico y de estructuración de la psiquis de la mujer se va a ver dañada de la misma manera. No es solamente la consecuencia de una muerte clandestina, también puede ser la muerte en un hospital público, es prácticamente la misma situación, no cambia demasiado. Lo único que tenemos que tener en cuenta, más allá del lugar en donde se practica el aborto, es que la mujer va a tener daños profundos emocionales. ¿Por qué? Porque el cerebro está preparado aceptar la maternidad.

Para el pastor Ciani «es prácticamente la misma situación» el eje de todo el debate sobre la ley: perpetuar o no la clandestinidad. Lo importante para Ciani surge de algo que no está chequeado en ninguna parte y sobre lo que no se ofrece evidencia alguna: que el aborto produce daño psíquico, emocional y cerebral materno. Todo en nombre de una neurociencia donde no queda muy clara la distinción entre cerebro, mente y psiquis. Son tres conceptos muy diferentes, con derivas muy distintas y hasta con impacto muy dispar en los sistemas de salud mental.

En el neurodesarrollo de una niña, de una púber, no está preparada. El cerebro de una púber no está preparado para tomar la decisión de abortar. No está preparada. No hay cerebro en la púber, en la adolescente. Entonces es empujada por el entorno. Esto queda clarísimo. No hay capacidad de elaboración a esta altura de la vida. El lóbulo frontal que es el encargado de la razón, del pensamiento, de la moral, no está mielinizado, no está completamente armado. Entonces, una púber, una adolescente está apenas conectada neuronalmente en su sistema emocional. De tal manera, entonces, una joven no tiene capacidad para tomar esa decisión.

Pasale ese tramo a una joven o adolescente. Los celestes convocan como especialista a una persona que cree que naturalmente sos infradotada. Lo relevante, en todo caso, sería imaginar cuáles pueden ser los efectos jurídicos y normativos de pensar que la niñez femenina tiene estos rasgos. Lo de la mielina, Ciani lo habrá ido a chequear a algún cerebro femenino juveni, qué duda cabe.

Muchas veces se dice que cuando nace, el recién nacido, la mamá va a quedar esclavizada, la mamá va a quedar torturada por haber dado a luz a ese niño. De ninguna manera. En el momento en el que entregan al recién nacido en el regazo de la mamá, cuando la mamá huele la cabecita del recién nacido, allí a través de la ferormonas que registra la mamá, por el olfato, va a producir una liberación de oxitocina que va a preparar a la mamá para amar a su recién nacido.

Acá Ciani nos explica que el amor –un modo de relacionarse entre las personas que varía completamente con cada cultura y en cada cultura a lo largo de la historia– le brota a la hembra reproductora cuando usa su nariz. En rigor, las mujeres tienen hocico. Palabras clave para darle cientificidad: ferormonas, oxitocina. Cuidado si te echan oxitocina en la Coca Cola, querida, podés terminar adoptando a alguien.

Es decir que biológicamente, más allá de que tuvo una violación o un embarazo no deseado, la psiquis de la mamá, el cerebro de la mamá, está preparado para amar a su hijo. Y esto es biológico, es totalmente biológico.

El silogismo se cierra, sin ninguna evidencia empírica de nada, porque así te lo determina la biología. Pero lo mejor viene en lo que dice luego

El cerebro está cableado para creer en Dios. No se puede matar a Dios. No se puede hacer la dicotomía de ciencia y fe. No se puede hacer la dicotomía de que Dios entra en un aspecto de la conciencia del hombre. La mente humana, el cerebro humano desde los orígenes de la evolución homínida ha sido un ser espiritual. La neurociencia afirma que hay una dimensión espiritual. Y esto no es religión, de ninguna manera.

Qué horroroso espanto el Dios que determina biológicamente a sus seres para que amen el fruto de una violación.

Cuando vuela la fruta

Hacia el final, Ciani respondió preguntas y, básicamente, explicó que tus traumas actuales se pueden deber a que tu tatarabuela abortó, la muy mala. Para eso apela a la «física cuántica» y a «las imágenes» como resultado de los estudio de física cuántica. Se ve que no existe principio de incertidumbre en la teoría cuántica que utiliza el buen pastor, que le sirve para elaborar una enésima versión de un verso místico, el de la transmigración de las almas.

La física cuántica, que es la física que estudia el mundo subatómico, aporta cuestiones que tienen que ver con la mente y la vida humana. En el momento en que el óvulo y el espermatozoide se unen hay una explosión de zinc, esto está visto en imágenes. Esta explosión zinc es energía pura y le estoy hablando desde el punto de vista de la física cuántica. En ese momento hay un entrelazamiento emocional entre la mamá y el producto de la concepción, un entrelazamiento cuántico que hoy explica muchísima de las cosas de la psiquis, de la mente humana, y también de la espiritualidad.

Una explosión de zinc. Un poco más de glamour para la normativa teologal, por favor.¿Milenios de violencia religiosa sobre la mujer quedaron reducidos a la míseras «imágenes» de «una explosión de zinc»? ¿Qué hace un pastor hablando de «energía»? ¿Cómo se observa un «entrelazamiento cuántico» y en qué consiste? ¿Qué rol tienen los protones en la crianza del bébe?

Ciani vuelve sobre sus tópicos anteriores –la mujer es una hembra reproductora, ahora por motivos subatómicos, la «jovencita» es una infradotada por falta de mielina en el lóbulo frontal y sólo puede pensar con el «sistema reptiliano»– para terminar derivando en un estallido de zinc. No, en otro bolazo insuperable. Primero arranca con un coqueteo al psicoanálisis, agregando un ingrediente más a su ensalada, y su viejo enunciado, «el inconsciente no tiene historia»:

Un aborto queda grabado en el conectoma humano. Queda grabada en la memoria emocional, en el hipocampo. De tal manera que la mente no tiene pasado, presente ni futuro. Estamos funcionando en una concepción fuera del espacio tiempo. De la misma manera, una mujer que puede llegar a 60, 70 años, y me pasa en la práctica médica, se sienta en el consultorio y todavía relatan el trauma que significó el aborto. ¿Por qué? Porque lo vive como real. Porque en el sistema del conectoma humano está grabado ese trauma profundo en su psiquis.

Pero su deriva teórica no apunta al deseo, al objeto a o, mucho menos, a la crítica feminista del lacanismo, sino a otro tópico ancestral: el de la herencia maldita. Tanto conectoma para volver a haber de cómo la mujer maldita lega en su fruto su maldición. Para volver a hablar de Eva.

Los genes transmiten información psicoemocional de tres a cuatro generaciones hacia atrás. Quiere decir que la genética también está condicionando lo que va a ser mi mente. En el momento de la concepción no empieza mi vida emocional. Genéticamente traigo información que va a modular mi personalidad, mi sistema emocional y también esos genes de mis antepasados, van a dar origen a través de las células madre pluripotenciales, el origen de neuronas que ya pueden estar traumatizadas para el resto de la vida.

No sólo el aborto produce daño cerebral, sino que traumatiza a todas las generaciones por venir de les hijes sí deseados. Esa es la amenaza que profiere ese siniestro pastor, detrás de su jeringoza pseudocientífica, de genes con sentimientos, mujeres con hocico y varones que nunca en ningún momento del discurso aparecen y se hacen cargo de toda su imbécil e interminable violencia.

 

 

 

 

 

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