ANUARIO 2025 | El sabalero cerró un año con nuevas autoridades luego de atravesar un pésimo 2025. Estuvo muy lejos de la única premisa, ascender, y estuvo cerca de descender a la “B” Metro.
Colón tuvo en 2025 uno de los peores años de su historia en el aspecto futbolístico. Teniendo en cuenta que el único objetivo que tiene es volver a Primera División, no haber clasificado al reducido por el segundo ascenso y casi perder la categoría es mucho más que un fracaso, para el rojinegro es catástrofe futbolística.
Además de cerrar un pésimo año, el 3 de diciembre terminó el gobierno de Víctor Francisco Godano. Se bajó el telón de un ciclo de dos años que decepcionó a la masa societaria que confió en el “Bicho”, un período institucional y deportivo absolutamente negativo. Se fue una CD que dejó importantes problemas económicos y financieros y un rendimiento futbolístico que quedó a la altura de un zócalo. Solo se rescata la apertura del club a otras actividades deportivas.
Los primeros meses de Godano en 2024 generaron mucha expectativa. Contaba con el crédito de haber llegado con algo más del 50% de los votos y además tuvo un comienzo deportivo arrollador, Colón no paraba de ganar y muchos se ilusionaron con un rápido regreso a Primera. La sonrisa empezó a desdibujarse cuando despidieron a Iván Delfino en las primeras fechas de la segunda rueda, y a partir de ahí todo fue cuesta abajo.
El final del año pasado terminó con la llegada de Moreno y Fabianesi como director deportivo. Le dieron al ex jugador sabalero las llaves del fútbol profesional, y con los resultados puestos, el balance fue pésimo. Echó a Diego Osella como primera medida, llegaron y pasaron tres entrenadores (Pereira, Yllana y Minella). Lo fueron al “Torero” y desembarcó un cuarto DT, Ezequiel Medrán, que no cambió el rumbo decadente -ganó un partido de siete-, pero la nueva dirigencia le brindó la confianza para afrontar la temporada 2026.
El poder que le dieron a Moreno y Fabianesi fue el comienzo del deterioro absoluto en 2025. Apostó a un técnico sin experiencia bajo la excusa de la “pertenencia”, y fue así que aterrizó Ariel Pereyra. La pertenencia del “Pata” en Colón nunca existió, fue un futbolista más que se puso la camiseta rojinegra en un par de temporadas.
La gran mayoría de los jugadores que incorporó no rindieron, y en ese mercado de verano 2025 llegaron futbolistas de elevada edad que pasaron por Colón hace más de una década, como los casos de Marcos Díaz, Emanuel Gigliotti o Facundo Sánchez. La lista de jugadores que quedaron en deuda es muy larga, pero a eso hay que agregarle la magra preparación física y una idea de juego que nunca se entendió. Una de las consecuencias del aspecto físico fue la cantidad de lesiones, más de 40 en el año.
Los malos resultados fueron seguidos por cambios de entrenadores. La salida de Pereyra terminó con la llegada de Yllana (campeón con Aldosivi en 2024), y no solo que nunca funcionó el equipo, sino que trajo jugadores que no le aportaron nada (Soto y García, por ejemplo) y obtuvo pésimos resultados. Se fue con un bochorno en un entrenamiento: estuvo a centímetros de tomarse a golpes de puño con un referente del plantel.
Después llegó la oportunidad de Martín Minella -el DT de la Reserva- y al mismo tiempo volvía Luis Miguel Rodríguez, para muchos “El Salvador”. Colón ganó un par de partidos seguidos y parecía que se podía torcer el mal rumbo, pero nuevamente los malos resultados volvieron a poner de rodillas a otro DT. Chau Minella, hola Medrán.
A esa altura del campeonato habían debutado varios juveniles, que pusieron la cara en momentos muy duros. Algunos aprovecharon la oportunidad, otros fueron quemados por el contexto. Mientras tanto, el objetivo en pocos meses cambió de manera abrupta: de ascender a no descender. En septiembre el sabalero miraba como salían Defensores Unidos de Zárate y Talleres de Remedios de Escalada; ambos fueron peores que Colón, de lo contrario la historia hubiese sido peor.
Ni el “Pulga”, ni ninguno de los entrenadores que pasaron en 2025 pudieron rescatar a Colón de un verdadero caos futbolístico. A principios de octubre se terminó el torneo con una triste victoria ante el descendido CADU y recién el 30 de noviembre se llevaron adelante las elecciones que consagraron a José Alonso como nuevo presidente.
La vieja guardia, la que acertó (campeón) y pifió (descenso) ahora es la responsable de enderezar el rumbo y encaminarse en la titánica misión de regresar a Primera División.










