Sin Patrón es un proyecto de entrevistas a protagonistas del mundo de las cooperativas y mutuales. Hoy conocemos a Los Profesionales, de Roldán, referente en la producción de alimentos de alta calidad, deliciosos, nutritivos y sustentables.
El Congreso Internacional “Las cooperativas construyen un mundo mejor” tuvo lugar en Santa Fe en el Año Internacional de las Cooperativas, y contó con la presencia de 120 stands de cooperativas, mutuales, Agencias para el Desarrollo y universidades.
La finalidad del Congreso, organizado por la Secretaría Provincial de Cooperativas, Mutuales y Emprendedurismo, fue visibilizar el rol que ocupan las cooperativas en la promoción del progreso económico y social, y de las formas en que el Estado puede apoyar el desarrollo cooperativo.
En ese marco se gestó Sin Patrón, un proyecto periodístico de entrevistas a protagonistas del mundo de las cooperativas y mutuales llevado a cabo por Pausa. En esta ocasión dialogamos con José Luis Núñez y Yesica Hasne, de la Cooperativa Los Profesionales, una referente en la producción de alimentos de alta calidad, deliciosos, nutritivos y sustentables, con impacto en la región de Funes, Roldán, Rosario y su zona metropolitana.
—Los Profesionales elabora pastas artesanales, panificados y productos de pastelería. ¿Cómo nace la cooperativa?
—J.L.N.: La cooperativa nace cuando yo vengo de Europa y veo que mis compañeros, mis amigos, están mal trabajando, y yo vi afuera excelentes cooperativas y les dije "¿por qué no armamos una cooperativa?". Con mi señora pusimos un pequeño capital para comprar algunas máquinas y así empezamos. Y nos fue muy bien hasta que nos agarró la pandemia y después de ahí para acá es terrible lo que nos cuesta. Que yo siga siendo presidente no me hace ninguna gracia, pero tenemos que mantener la cooperativa de alguna manera. Nos pusimos a trabajar con Cecilia muy duro, de quince que éramos quedamos ocho, pero no los sacamos a la calle, los fuimos ubicando en otras panaderías, otros se fueron jubilando y así. La verdad que es duro, pero es una forma de mantenernos. Somos muy creativos, estamos en la formación de nuevos emprendedores, pero a la vez los arrimamos a la cooperativa para que ellos puedan trabajar y desarrollar su medio y después sumarse a la cooperativa. Entonces traen su idea, como Yesica que ha traído los chipás, las mermeladas, ella es licenciada en Política, se sumó a la cooperativa, trabajan a codo a codo con la tesorera y bueno, vamos a ver qué es lo que sale, ¿no? Hay que reinventarse, ahora estamos haciendo unos alfajores ultra alimenticios, están hechos con harina de algarroba, tienen fécula, huevo, manteca, arándano y dulce de leche. Son muy exquisitos.
—¿Cuáles son los productos que hoy producen? ¿Cuál es la joyita de la cooperativa?
—J.L.N.: Bueno, nosotros teníamos una joya que era el pan de molde con aceite de coco, semillas y harina integral, pero ahora pasó a ser el alfajor, es un producto que anda muy bien porque es muy saludable y quien lo prueba le encanta. Entonces ahora estamos viendo cómo podemos hacer algunas inversiones para poder fabricar en más escala sin perder la calidad.
—¿Cuál es el área geográfica de alcance de los productos de la cooperativa?
—J.L.N.: Se fabrica en Roldán, se vende en Rosario, en el supermercado de empleados de comercio, que ahí funciona también la cooperativa Alimento para la Nueva Argentina, de la cual somos integrantes fundadores.
—¿Cómo es un día de trabajo en la cooperativa para ustedes? ¿Cuánta gente trabaja, cómo es un día de producción para ustedes?
—J.L.N.: Un día de producción son seis horas como máximo, porque cada uno hacen sus cosas. También se están haciendo unos chipás aireados que lo hace una gente que vino de Chaco y uno de los integrantes es colombiano. Es un chipá novedoso, es como si fuera un chizito.
—Y.H.: A diario la la convivencia en la cooperativa es muy agradable porque se hace carne esto de los valores cooperativos. Yo soy un fiel testimonio de esto, porque llegué un día sin conocerlos y les comenté mi proyecto y me abrieron las puertas como si me conocieran de toda la vida y empezamos a trabajar codo a codo, poniendo todo nuestro trabajo y nuestro empeño para salir adelante en un contexto que es complejo, que es difícil, en el cual por ahí no contamos con todas las herramientas. Muchas veces cuando nos encontramos con otras cooperativas vemos que tenemos muchas capacidades para trabajar en lo que sabemos hacer, pero nos faltan herramientas para el marketing, la comunicación, la comercialización. Le vamos buscando la vuelta, y entonces a veces nos frustramos en el día a día, pero tratamos de acompañarnos, de resolver los problemas que se van presentando cotidianamente. Y si bien terminamos muy cansados, los días nos dan satisfacción, porque apostamos a hacer productos que son diferenciales. La propuesta de la Cooperativa Los Profesionales no es hacer productos tradicionales, sino productos que diversifiquen la calidad alimenticia de la región. Estamos acostumbrados a comer siempre los mismos alimentos: nuestra propuesta es que comamos más diversidad y de mejor calidad, y que eso no sea desmedro de comer algo rico. El alfajor que que diseñó José es una bomba de sabor, es riquísimo, pero no tiene harina de trigo, por ejemplo, es con harina de algarroba. Eso se puede vender tranquilamente, por ejemplo, en un kiosco de una escuela y va a tener un muy buen rendimiento. La propuesta de valor de la cooperativa tiene que ver con eso, con diversificar la calidad de los alimentos que consumimos.
—Qué difícil también para ustedes pensar esto que vos decías del marketing, por ejemplo. Vos después vas a estar compitiendo con los alfajores súper instalados de marcas multinacionales que tienen para hacer una campaña multimillonaria y te empapelan la ciudad con la foto del alfajor. Es complejo para ustedes laburar con eso, ¿no?
—Y.H.: Es complejo porque es luchar contra una maquinaria imponente y nosotros estamos ahí con chaucha y palito viendo cómo pelearla, pero bueno, también en encuentros como este, en otros encuentros con otras cooperativas, se dan intercambios interesantes para ver cómo hacen los demás para enfrentar esos desafíos. A veces ver cómo el otro resuelve alguna cuestión del packaging de una manera más económica, pero más vendible o estética, nos sirve. Pequeñas cosas que en el mercado impactan mejor, a nosotros nos sirven. De hecho, cuando viajábamos en la tráfic veníamos hablando un montón de proyectos y de ideas. Y eso lo permite trabajar de manera cooperativa, no aislarnos en nuestros problemas y nuestras dificultades, sino unirnos para resolver juntos, porque vamos a resolver mejor. Parece trillado lo que estoy diciendo, pero es realmente así.
—Y en la búsqueda de esas herramientas para poder desarrollarse, crecer, escalar la producción, ¿qué vínculo han tenido o tienen con el Estado?
—Y.H.: José tiene un recorrido un poco más amplio en ese en ese sentido, pero el Estado ha sido fundamental en brindar algunas herramientas de financiamiento, sobre todo para equipar en máquinas. Sin ese apoyo del Estado hubiera sido imposible que la cooperativa tuviera en este momento el equipamiento que tiene. Sin un financiamiento externo del Estado es imposible alcanzar ningún tipo de proyecto sustentable.
—J.L.N.: Lo que pasa es que nosotros tenemos que contar con el Estado porque lamentablemente los bancos acá son financieros, no son bancos. Yo tuve la pastelería Game en Barcelona, y cuando yo la compré la Caixa, que traducido al castellano es caja, me dio un crédito de 50 mil euros por haber comprado la empresa. Y yo digo, ¿cómo acá no hay a un bajo costo de interés para facilitar a las cooperativas, a los microemprendedores? Porque el trabajador no es técnico en vender, no es técnico en publicidad. Si tuviéramos una participación muy importante a nivel provincial y nacional, el crecimiento de las cooperativas sería mucho más grande. Yo en Haifa, en Israel, he visto una cooperativa de trecientos obreros que hacen todos los cacharritos para los soldados, para el ejército. En España una cooperativa como de ochocientos socios que hacen el traslado de los enfermos, ponen plata entre ellos, venden su auto particular, se asocian con otros y tienen otra ambulancia. Entonces pueden trabajar así, sacan un préstamo y pueden ponerla de alta tecnología a la furgoneta. ¿Por qué crecen ellos y nosotros no podemos? Porque hay una forma de entender mal la política referente a las cooperativas. a los microemprendedores, porque es muy importante tener empresas como cooperativas y emprendedores que también refuerzan el país. Hay que reforzar todo eso. Para el político que me esté escuchando, le dejo esa inquietud, que conozcan las cooperativas. Trabajan con una limpieza, con un detalle, haciendo cosas saludables. Nosotros hacemos un pan integral de semillas y aceite de coco que es muy rico, muy exquisito. Yo lo aprendí en Alemania, me permitieron ir a saber todo lo que fabrican ellos. Hacen comida para vender en toda Europa, desde Alemania. Venden alimentos congelados, conejo, pollo, albóndiga, albondiguilla, todo eso. ¿Por qué nosotros no podemos? Nosotros podemos tenerlo tranquilamente. Aparte la inteligencia que tiene el argentino no la tienen muchos. Eso me dijo un amigo francés que tengo, íntimo amigo: "Ustedes van a salir adelante por la inteligencia que tienen". Quiere decir que el que agarra la pala y se pone a puntear y tira una semilla, tenemos un país bendito. Yo siempre dije en todos lados, Dios es argentino y vive en la Argentina. Pero tenemos el problema de lo argentino.
—No sé dónde vive, pero atiende en Buenos Aires. Hoy hay un discurso en torno a las individualidades, el sálvese quien pueda, el sé tu propio jefe, trabajá desde tu casa y demás. ¿Qué le dirían a esa gente que quizás se siente un poco atraída por el modelo cooperativo, pero que todavía no se anima? ¿Qué les ha pasado a ustedes, cuál ha sido el plus para ustedes de trabajar cooperativamente?
—Y.H.: Para mí que ttuve la experiencia de trabajar sola, poder haber encontrado en la Cooperativa Los Profesionales la apertura de las puertas, haber conocido los valores cooperativos en carne propia, fue abrirme a conocer un mundo que desconocía y que representó un desarrollo tanto en lo personal como en términos profesionales muy importantes. Creo que la única manera de crecer, tanto personalmente como profesionalmente, es haciendo con otros. Tal vez en una cooperativa que recién empieza uno siente que falta mucho por hacer, o no ve resultados rápidos, y es cuestión de ponerle garra, de ponerle esfuerzo, que los resultados van a llegar. El contexto no ayuda, en términos de discursos, en términos económicos, materiales, pero si no ponemos un poco de nosotros, no va a ayudar. Yo soy formoseña, y hay un chamamé, Neike chamigo, que dice "para salvarse hay que juntarse y arremangarse".
—J.L.N.: Yo le diría a los emprendedores que se animen a arrimarse a una cooperativa, por más que vean hornos rotativos, máquinas, hay un ser humano espectacular en cada cooperativa. Son muy solidarios, y lo digo con fundamento. Ayer hablé para una radio de Bahía Blanca y me preguntaban cómo era el tema de las cooperativas. Yo le dije: "son gente de trabajo, no tienen la tecnología de la publicidad, pero sí tienen un corazón tan grande". El día de mañana nos vamos y no nos llevamos nada, entonces tenemos que ser solidarios y agradecerle a Dios que tenemos un país tan rico, porque se llevan el oro y tenemos oro todavía.










