Las dos caras de Unión

ANUARIO 2025 | De la mano del Kily González estaba para irse al descenso, pero llegó Madelón, apagó el fuego y lo clasificó a play off. Aunque la mejora fue contundente, la sensación final fue agridulce. Detalles de un año frenético.

Unión comenzó el año con la misión de afrontar cuatro campeonatos: Apertura y Clausura de la Liga Profesional, Copa Argentina y Copa Sudamericana. En uno de esos torneos quería llegar bien alto, y la demostración de ese objetivo estuvo en la inversión que hizo la dirigencia en el mercado del verano 2024-2025.

Bajo la fuerte influencia de Cristian “Kily” González para ejecutar un mercado de pases “importante”, el presidente Luis Spahn salió con la billetera en la mano y puso casi cuatro millones de dólares para contratar a diez futbolistas: Thiago Cardozo, Gastón Arturia, Agustín Colazo, Matías Tagliamonte, Mauricio Martínez, Marcelo Estigarribia, Julián Palacios, Ezequiel Ham, Franco Fragapane y José Angulo.

La apuesta económica estuvo por arriba de la media de otros mercados, y fue la jugada más contundente de los directivos rojiblancos para encarar una nueva temporada. Esta vez el titular tatengue fue por el famoso “salto de calidad”. Además de lo estrictamente futbolístico, el contexto político indicaba que Spahn ponía en juego su presidencia en las elecciones de fines de mayo.

La inversión fue un fracaso rotundo. Los malos resultados terminaron a mediados de abril con el ciclo Kily González: apenas había ganado 3 partidos de 12 en el torneo local, jugó mal pero superó a Colegiales en Copa Argentina, y en Copa Sudamericana ganó uno de local (Cruzeiro) y perdió otro de visitante (Palestino).

La dirigencia probó con un hombre de la casa, Nicolás Vazzoler, pero el DT de Reserva poco pudo hacer con un plantel que no funcionaba de ninguna manera. Y otra vez regresó Leonardo Madelón, volvieron a llamar al ídolo para salir del mal momento. El comienzo fue complejo y Unión terminó último, tanto en la Sudamericana como en el Apertura.

En medio de un contexto adverso desde lo futbolístico, el 24 de mayo Luis Spahn ganó las elecciones, aunque esta vez de manera muy ajustada (52% a 48%) ante un nuevo referente opositor, Héctor “Pipo” Desvaux.

La segunda parte del año tenía que cambiar o cambiar, de lo contrario se ponía en riesgo la categoría. La dirigencia salió al mercado de invierno y trajo 8 caras nuevas al plantel de Madelón, aunque en esta oportunidad la inversión estuvo muy por debajo de las del verano. Entre los refuerzos se destacó la llegada de Cristian Tarragona, el experimentado goleador terminó rindiendo en el club de sus amores.

La mejora física y el convencimiento futbolístico de lo que pretendía el cuerpo técnico fueron los puntos destacados para la recuperación en la segunda etapa del año. El muy buen comienzo en el Clausura lo puso en una posición expectante para pensar en la zona alta de la tabla y olvidarse rápidamente de la baja (el gran objetivo). Sin brillar, pero con contundencia y mucho sacrificio colectivo, Unión terminó segundo en su grupo y clasificó por primera vez a la etapa de los play off.

La ilusión estaba muy arriba entre los hinchas tatengues, mucho más cuando el cuadro indicaba que el primer rival sería Gimnasia, un equipo que llegaba con DT interino, deudas de tres meses al plantel y salvado del descenso dos fechas antes de finalizar la fase regular. La expectativa se diluyó muy rápido, Unión estuvo lejos de ser un equipo con aspiraciones importantes y quedó rápidamente en el camino. El Tate cayó 2 a 1 ante los platenses y la sensación de frustración en el estadio 15 de Abril fue muy grande.

Claramente Unión mostró dos caras en este 2025, la muy mala del “locuaz” Kily González y la gran levantada de la mano del ídolo en el banco de los suplentes. Pero en esta última parte quedó flotando, una vez más, que al rojiblanco le faltó audacia y convencimiento para pelear por cosas importantes. Hace pocos días Nery Pumpido fue contundente: “Unión no va a encontrar un torneo tan accesible como este. Ni siquiera el del 79 fue así. Estos campeonatos no se repiten y había que aprovecharlo, como lo hizo Colón en su momento”.

La sensación agridulce quedó en el paladar tatengue. Ahora la dirigencia deberá rearmar un plantel con aspiraciones más altas, de lo contrario se volverán a escuchar los mismos reclamos (salto de calidad/campeonato) a un presidente que lleva más de 15 años al frente del club rojiblanco.

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