ANUARIO 2025 | A los 88 años nos dejó Francisco, el primer Papa latinoamericano y jesuita de la historia. Un líder austero, ecologista y pacifista. Un defensor de los más humildes, en un mundo que se corre cada vez más hacia la crueldad.
El 21 de abril, a sus 88 años, falleció el Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano de la historia. “Francisco ha regresado a la casa del Padre”, expresaba el comunicado emitido por el Vaticano; increíblemente, su última aparición pública había sido menos de un día antes, en el Domingo de Resurrección, en el que hizo un llamado por la paz mundial.
Jorge Bergoglio había nacido en Buenos Aires en 1936, y en 2013 se había transformado Papa, el primero argentino y el primer jesuita en asumir el cargo en toda la historia. Eligió su nombre en honor a San Francisco de Asís, símbolo de humildad y amor por los pobres, en lo que sería un adelanto de su papado. Con un estilo austero y cercano, Francisco mostró a lo largo de sus doce años de papado un férreo compromiso con los más humildes, reintroduciendo en la Iglesia el concepto de la justicia social.
Destacaron también sus esfuerzos por reformar la curia romana, logrando mayor transparencia financiera en la administración del Vaticano, y su llamado a acoger a las personas LGBTQ+ con respeto y a no juzgar a quienes se alejaron de la Iglesia, una postura ciertamente revolucionaria en una institución como la Iglesia Católica.
Además, Francisco fue un Papa ecologista. En 2015 publicó la encíclica “Laudato si”, un texto clave sobre el cambio climático y la necesidad de cuidar la “casa común”, con un mensaje radical de renuncia a convertir la realidad en un mero objeto de uso y dominio. ¿De qué tipo de cariño podemos hablar si sólo usamos y dominamos?, se pregunta Francisco, y el eco de su mensaje sigue resonando hasta hoy.









