
ANUARIO 2025 | En septiembre, quince diseñadores de la ciudad presentaron sus colecciones Primavera-Verano 2026. La escasa representatividad de los cuerpos gordos y la situación compleja que atraviesa el sector.
Los días 23, 24 y 25 de septiembre la capital santafesina fue testigo del evento de mayor renombre a nivel internacional. La Estación Belgrano, vestida con toda la parafernalia, hizo de pasarela para quince diseñadores de la ciudad presentaron sus colecciones Primavera-Verano 2026. La organización estuvo encabezada por Micaela Antoniazzi, de Trendy Estudio, Paloma Astulfy, de Confina by Pali y bajo el aval de Argentina Fashion Week.
Durante los tres días, modelos rubias, altas y hegemónicas desfilaron con prendas únicas de diferentes creadores. Desde alta costura, pasando por ropa para salir, prendas veraniegas y ropa infantil. Los diseñadores invitados fueron: Mónica Maldonado, Lepont, Pippa, Bailemos más, Adriana Constantini, Daniela Mercanti, Felipa, Rebe, Nítida, Somos RITVO, Bonjour Petit, Las chinis, Las Grilli, Proyecto Ay y Francisco Ayala. Además, la pasarela contó con la icónica presencia de la eminencia de la moda local Edgardo Poldi y el Director de la Argentina Fashion Week, Hector Vidal Rivas.
Qué pasa con los cuerpos
La representatividad de la corporeidad gorda escaseó, aunque algunas marcas apostaron por mantenerse fiel a su esencia y presentaron modelos curvys. Este fue el caso de Somos Ritvo y Bailemos más. Según sostuvo Clara Sidler en su nota para Pausa, lo destacable fue que gran parte de las marcas que participaron del evento cuentan con una amplia guía de talles. Así lo expresó Adriana Constantini, quien sostuvo: "En 1985, cuando fundé mi marca, lo hice con el desafío de vestir a todas las mujeres de mi país de manera inclusiva. Apuesto a que, si te gusta mi marca, seguro algo que te quede bien vas a encontrar porque hacemos todos los talles, porque trabajamos con amor a la mujer y para la mujer”.

La concepción del vestir como un derecho y, por lo tanto, como una cuestión que requiere la intervención del Estado para garantizar el cumplimiento de normativas vigentes, como la Ley de Talles 27.521, se diluye en el actual contexto social y político. En un país que ocupa el segundo lugar a nivel mundial en casos de trastornos alimenticios, este escenario se ve agravado por la tendencia global que reinstala la delgadez extrema y promueve la comercialización de supuestas “soluciones mágicas” para bajar de peso.
En este marco, los cuerpos gordos enfrentan una violencia sistemática que no solo restringe su acceso a la vestimenta, sino que también los empuja a modificarse. Al respecto, la activista y modelo plus size, Florencia Alegre, señaló meses atrás que muchas marcas que ofrecían talles grandes cerraron durante el último año debido a la crisis económica y a la competencia de las importaciones, lo que redujo significativamente la oferta. Además, advirtió que el uso de modelos plus size fue desplazado por perfiles curvy, más cercanos a los estándares hegemónicos, y concluyó: “Estamos retrocediendo, pero al menos las personas somos conscientes de eso”.
Por las exportaciones, decrecen los ingresos para la industria de la moda
Además de funcionar como un espacio para exhibir la creatividad santafesina y posicionar a la ciudad en el ámbito nacional como polo productivo, el evento se consolidó, con sus matices particulares, como una apuesta sostenida a una industria atravesada por múltiples dificultades. En ese marco, Vidal Rivas señaló: "El problema de la moda en nuestro país no está en el diseño, ni en los talentos sino en que acá hay telas que no se fabrican y que los diseñadores tienen que traerlas de afuera para dar trabajo y producir. Esa materia prima paga un 30% de impuestos. Lo importado, que es ropa descartada en Europa y Estados Unidos, ingresa sin pagar. Eso es abusivo y es atentar contra la industria nacional”.
Los datos más recientes de la Secretaría de Riesgos de Trabajo indican que 104.880 personas trabajan en la industria textil y 93.748 en el comercio de productos de este origen. Esto sin contar el trabajo no registrado. El presidente de la Cámara Argentina de Moda, Francisco Ayala, quien cerró la Santa Fe Fashion Week en su primera edición, expresó: “La ropa en la Argentina es cara, pero hay que saber que el 55% de lo que nosotros pagamos son impuestos y frente a esa carga impositiva tenemos que competir con productos que entran sin ningún impuesto”. Además, agregó: "Nosotros trabajamos por una moda con identidad. Mostramos muchas prendas tejidas en telar y producidas con materias primas de la Argentina, como la fibra de llama y el algodón autóctono. Eso no puede entrar de China”.
Siendo una de las grandes productoras de trabajo, la industria de la moda se ve complicada por la baja del consumo, tasas impositivas altas y el ingreso de ropa del exterior que hacen que la competencia sea desleal. Las políticas de libre mercado impulsadas por el Gobierno Nacional, afectan directamente a los productores locales. Aunque Héctor Vidal Rivas sostuvo que “Santa Fe Fashion Week llegó para quedarse”, la incertidumbre estructural del país pone esa afirmación en suspenso.








