Se fue una Locomotora de la vida

locomotora

ANUARIO 2025 | La muerte de Alejandra Oliveras causó un dolor profundo en la sociedad. Un ACV derivó en la peor noticia para una persona que brilló en el boxeo, se transformó en una motivadora extraordinaria y se fue como constitucionalista electa de Santa Fe.

Uno de los acontecimientos más tristes para la provincia de Santa Fe durante el 2025 fue el fallecimiento de Alejandra “Locomotora” Oliveras. Quien fuera una de las mejores boxeadoras del país murió el 28 de julio en el Hospital José María Cullen.

Su muerte, según los partes médicos, se debió a diversas complicaciones tras sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) isquémico, “desarrollando luego una embolia pulmonar masiva que le causó un paro cardiorrespiratorio, confirmándose las causas por un problema vascular preexistente no controlado (trombosis)”.

Locomotora había tenido una vida difícil. Creció un contexto de pobreza, discriminación y ya en la adolescencia, cuando tuvo su primer hijo, sufrió violencia de género. Contó en muchas oportunidades que empezó a entrenar para defenderse de los golpes de ese hombre que la maltrataba, aprendió a pegar y nunca más se detuvo.

El 2019, en un mano a mano con Pausa, Alejandra contaba su particular inicio de su carrera: “Trabajaba en una radio, me habían contratado para leer noticias y un día leo que Tyson (siempre fui fanática) había salido de la cárcel. Mi sueño era sentir una vez en mi vida lo que sentía Tyson arriba de un ring. Apareció un entrenador que, de casualidad, estaba en ese momento en el pueblo. Al escuchar la radio se acercó y dijo: “¿Quién es la que dijo que quiere pelear? ¿Sos vos?”. Al mes armó un festival y me hizo pelear. Ese fue mi debut. Tenía miedo de haber metido la pata, tenía miedo de que me peguen feo, y lo hablé con mi papá, y me dijo: “Si tu sueño es ser Tyson una noche, hacelo, cumplí tu sueño, te vas a arrepentir toda tu vida de no haberlo intentado”. Ahí sentí que tenía que intentarlo. Pensaba ser Tyson sólo una noche, pero cuando sonó la campana me explotó el corazón y me enamoré del boxeo”.

En 2010 La Locomotora paró en Santa Fe, lo conoció al maestro Amílcar Brusa, y a partir de ese encuentro se quedó en la capital provincial. “Con Amílcar ganamos nueve peleas y un título del mundo, fue la última pelea que hizo Brusa, porque al mes y medio murió. En mi brazo izquierdo tengo tatuado los laureles, en reconocimiento a Brusa, el mejor de todos”, recordó Alejandra.

Los seis títulos mundiales fueron motivo de orgullo para ella y todo el boxeo femenino de Argentina, pero ella siempre sintió que no tuvo el reconocimiento debido. “Mis títulos mundiales no salieron en la tapa de ningún diario. ¿Y por qué? Por ser mujer. Si fuera un hombre, saldría en todas las tapas y noticieros”. Locomotora

Su gimnasio en Santo Tomé y sus apariciones mediáticas como gran motivadora para salir adelante en la vida la convirtieron en un “personaje” apetecible para los medios y con buen impacto en las redes sociales, un combo perfecto para que un operador político la lleve para ese terreno.

La ex campeona mundial irrumpió en la política en 2021, cuando se postuló como candidata a diputada nacional por Unite por la Libertad y la Dignidad. En esa primera incursión obtuvo 70.362 votos, y con casi el 4% no llegó a ingresar al Congreso. En 2025 encabezó la lista del Frente de la Esperanza para las elecciones de convencionales constituyentes de Santa Fe, se convirtió en la sexta candidata más votada y accedió a una banca en la Convención.

La muerte le llegó justo antes de iniciar la reforma constitucional. En una decisión familiar y gubernamental, los restos de Alejandra Oliveras fueron despedidos por miles de personas en la Legislatura de la Provincia de Santa Fe.

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