Aunque mostró una leve mejora respecto del mes anterior, el consumo masivo sigue por debajo de los niveles de hace un año, reflejando una recuperación aún débil del poder adquisitivo y una demanda interna que no logra consolidarse.
El consumo privado abrió el año con señales mixtas: un incremento mínimo respecto del mes anterior, pero una nueva contracción en la comparación interanual. El dato refleja que, pese a cierta estabilidad reciente, la demanda sigue lejos de consolidar una recuperación sostenida.
De acuerdo con la información relevada por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (UP) que difundió su Índice de Consumo Privado (ICP-UP), en enero el consumo masivo registró una suba mínima del 0,1% mensual en términos desestacionalizados. Sin embargo, en relación con el mismo período del año pasado, el consumo cayó alrededor del 1,5%, prolongando la tendencia negativa observada en los últimos meses.
El arranque del año evidenció además un escenario de cautela por parte de los hogares, que priorizan gastos esenciales y decisiones “defensivas” para proteger sus ingresos. La ausencia de motores claros de crecimiento económico limita la capacidad de expansión del consumo interno.
Este comportamiento confirma que la mejora mensual responde más a factores coyunturales o estacionales que a un cambio de tendencia estructural. En términos reales, el nivel de compras continúa condicionado por la pérdida de poder adquisitivo acumulada y por la incertidumbre económica.










