De acuerdo con los últimos datos, se consolida la destrucción del trabajo registrado. Milei llega a la mitad de su mandato con casi 197 mil trabajadores privados registrados y casi 81 mil públicos menos. Las caídas en industria, comercio y restaurantes y construcción son históricas. El empleo en casas particulares, en niveles de 2016.
En nuestro país se empieza a debatir hoy la Reforma Laboral, una flexibilización de derechos que prácticamente disuelve las vacaciones, las horas extras o el derecho a huelga, habilita al pago en especie, como producto u papelitos como el ticket canasta, y facilita al infinito los despidos, que pasan a tener costo cero para el empleador. Todo en nombre de favorecer el trabajo registrado. Eso dicen los partidos que están en la barra negra del próximo gráfico. Y dicen que los partidos que están en la barra verde son los responsables de que "en el país no crezca el empleo de calidad, trabajo privado registrado".
Los datos son oficiales y son registros, no encuestas. Es la cuenta que queda asentada de quiénes tienen o no aportes jubilatorios. Para que se vea, desglosado por gobierno, y se entienda el tamaño de la mentira de decir que desde 2011 el "trabajo privado" no crece. No crece porque los gobiernos liberales lo destruyen sin cesar, haciendo retroceder la creación que hay durante los gobiernos populares.
El caso Milei
El gobierno de Javier Milei merece destacarse por ser más nocivo que Mauricio Macri y que la pandemia de coronavirus. En 24 meses de gestión, sin pandemia, con Milei se destruyeron casi 197 mil trabajos privados registrados. Con Macri, en ese mismo período unos 15 mil trabajos privados registrados (una cifra ínfima, al final de mandato macrista la cuenta negativa fue de 233 mil trabajos privados registrados perdido). Con Fernández, se habían perdido 44 mil trabajos registrados, habiendo traspasado lo peor de la pandemia. El resultado final de Fernández fue la creación de 352 mil trabajos privados registrados.

Sólo en cuatro meses de toda la gestión de Milei hubo crecimiento interanual del trabajo privado registrado, de apenas décimas. Se necesita un ritmo de crecimiento superior al 1% para acompañar el aumento de población. En noviembre de 2025 la caída respecto de 2024 fue de 1,26%. En comparación con noviembre de 2023, la merma es de 3,08%. No hay chance de que se recupere lo perdido durante su mandato.
Para que se pueda observar adecuadamente la comparación, se puede apelar al promedio de trabajos privados registrados creados o destruidos por mes. El ritmo de destrucción de trabajo privado registrado de Milei es impresionante. Casi que duplica a Macri.
En los principales sectores del trabajo privado registrado, los que se llevan casi el 50% de la torta de creación o destrucción de empleo, el signo es completamente negativo. La industria, el comercio y los restaurantes y la construcción están completamente para atrás.
La industria está en caída libre. En 24 meses se perdieron más de 60 mil empleos registrados. El ritmo de destrucción es todavía menor que el del macrismo, pero el punto de partida era más bajo: Milei está reventando hasta las fábricas más eficientes.
El dato de noviembre de 2025 marca una caída internanual de 3,1%, que llega a una merma de 5% respecto de 2023. Dicho de un tirón: 1 de cada 20 obreros industriales registrados perdieron su laburo con Milei.
A noviembre, el comercio y los restaurantes todavía no había iniciado su pico estacional veraniego, un proceso de alza que normalmente arranca en julio y agosto. El resultado: noviembre de 2025 tiene menos trabajadores privados registrado en esos sectores que noviembre de 2023. Estamos hablando de sectores que tienen un fuerte impulso vegetativo de crecimiento. Sin embargo, el saldo en estos dos años es la pérdida de más de 2800 trabajos registrados.
Donde más se nota el sablazo es en la construcción, donde se perdió el 15% del trabajo registrado. Es una barbaridad. Y encima se utiliza como modelo y ejemplo para la Reforma Laboral los Convenios Colectivos de ese sector.
Esa merma de 15% en 24 meses equivale a más de 67 mil albañiles que perdieron su laburo registrado. El impacto laboral del parate de la obra pública es feroz.
El ajuste en el sector público
Es sabido que el sector público es uno de los grandes perdedores en materia salarial. Las protestas de la educación y la salud son recurrentes, ahora se suma la seguridad. La pérdida, sin embargo, no sólo es en los ingresos: es en puestos de trabajo.
Casi 81 mil personas perdieron su trabajo público durante el gobierno de Milei. Es un ajuste monumental. El Estado –nacional, provincial y municipal– es el empleador que más gente echó en este período. ¿Se ha vuelto más eficiente por echar gente y empeorar sus salarios? En ningún sentido.
Tampoco el trabajo en casas particulares
El empleo en casas particulares, fuertemente femenizado y de clases más populares, está hoy en los niveles de 2016. Es decir, pegó un salto de 10 años para atrás. Un 4,7% de las trabajadoras registradas de este sector perdieron su laburo.
El resultado general es totalmente negativo
Así, la suma total del empleo registrado, contemplando todos los sectores, da un resultado negativo inédito en historia reciente. Contando a los monotributistas sociales que Milei dio de baja en diciembre de 2025, aproximadamente 367 mil, la caída en el trabajo registrado en general supera el medio millón de personas (540 mil trabajadores registrados menos). Es una monstruosidad.
Nunca pasó algo igual. Con Alberto Fernández el trabajo registrado creció 10%, más de 1.200.000 personas consiguieron un trabajo registrado. Hasta Macri, gracias al empleo público y el monotributo, puede decir que dejó 105 mil trabajdores registrados más al fin de su mandato.
¿De qué se habla hoy entonces? Hoy en el Senado se va a discutir cómo quebrar la fuerza de negociación de los trabajadores y cómo darle mayor poder de mando despótico a los empleadores. No hay nada más que eso. No es la ley la que impide o fomenta la creación de trabajo, son los modelos económicos.








