Reforma laboral: Diputados pusieron su granito de arena para el retroceso histórico de tus derechos

Con Karina y Adorni festejando desde las gradas, el oficialismo logró imponer su proyecto de Reforma Laboral. La votación fue de 135 votos a favor y 115 en contra. Qué dijeron los diputados y cómo votaron los santafesinos, en la nota.

Apenas habían pasado las 23:00, y Ritondo ya estaba cansado. "Para colaborar", pidió "creo que hay que darnos cuenta de las posiciones tanto en forma pública como en el recinto, que es lo que va a hacer cada bloque. En nombre de mi grupo de bloques, nosotros vamos a acompañar esta ley y le pido a los demás oradores que traten de no hablar, ya está todo expuesto, que pasemos a votar". Los diputados no llevaban ni 12 horas corridas de sesión. El trámite en comisiones había sido express. Y Ritondo, de igual manera, estaba cansado. Resulta extraño cuando él y sus compañeros de cámara estaban por votar precisamente sobre eso: una Reforma Laboral que entre otras cosas va a modificar la cantidad de horas que todos nosotros vamos a tener que trabajar. 12 horas en una fábrica de lunes a viernes parecen razonables. ¿12 horas en el Congreso, cada tanto y esporádicamente, para definir el futuro de millones de argentinos? No tanto.

La sesión estuvo atravesada por tensión política, con acusaciones cruzadas y discursos encendidos, en un Congreso que se parece cada vez más al set de ZAP que un órgano legislativo. Así y todo, la Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. El proyecto, que ahora deberá volver al Senado por haber introducido algunos cambios, fue sancionado por una mayoría estrecha: 135 votos a favor y 115 en contra. Fue decisivo el apoyo del PRO, la UCR y los bloques que responden a algunos gobernadores.

Reforma laboral y privatización del malestar

Karina, Adorni y Santilli festejaron desde las gradas. Entre los tres, apenas deben juntar unos 30 años de aportes, de los cuales 27 y pico son del Ministro del Interior. Adorni arrancó su carrera apalancado en una indemnización de esas que ahora sólo vamos a cobrar si nosotros mismos como trabajadores aportamos a un fondo. Y Karina... bueno, Karina entró a trabajar en el Estado violando expresamente una normativa que indica que no pueden nombrarse familiares directos en cargos públicos. Festejan, claro, porque esta reforma no los toca. No ahora, al menos.

La cantinela del oficialismo que se sostuvo durante toda la jornada es que este proyecto es "una modernización necesaria para dinamizar el mercado laboral y fomentar el empleo", letra más o letra menos. La oposición (esa que todavía oficia como tal en la práctica y no sólo en los papeles) sostuvo lo que por esas horas también sostenía el pueblo trabajador organizado en la calle: que este es un cambio estructural que debilita la protección de los trabajadores y consolida un esquema más favorable al sector empresario.

Durante el debate, la diputada Arrieta (otrora oficialista, devenida en opositora) cuestionó el impacto social de la reforma y advirtió que “se está atentando contra todos los que están dentro del sistema”. Recordó las dificultades que atraviesan los jóvenes para insertarse laboralmente y reclamó que cualquier transformación estructural debería ser consensuada y acompañada por una reforma previsional, tributaria y políticas de desarrollo productivo.

El diputado Leiva denunció que “esta ley atenta contra las pymes y contra la industria nacional”, al tiempo que criticó el clima de violencia política y lo que consideró una falta de compromiso con el entramado productivo local.

La diputada Zaracho fue más allá y arrancó diciendo: "La senadora que defendió este proyecto (Bullrich) era ministra de Trabajo, cuando a mí me tocó agarrar una carreta a los 13 años". Y casi como en una humorada continuó: "No es algo nuevo, ¿eh? Son las mismas recetas del Fondo Monetario. Su jefe, porque ayer dije que nadie de ustedes trabaja, porque nunca trabajaron bajo patrón, pero me corrijo, si tienen patrón". Además, cuestionó la influencia de intereses financieros en la orientación del proyecto, y cargó duro contra empresarios como Galperín.

Uno de los discursos más contundentes fue el de Myriam Bregman, quien calificó la iniciativa como una “reforma laboral esclavista” y sostuvo que quienes la voten afirmativamente “serán cómplices”. En un mensaje con fuerte contenido histórico, vinculó la votación con la memoria democrática y cuestionó a quienes, según expresó, se ausentan en momentos clave.

También Miguel Ángel Pichetto advirtió que se trata de una reforma estructural que “deja atrás definitivamente el sistema de protección del trabajador” para beneficiar al sector empresario. Tras revisar el articulado, afirmó que no encontró “ningún punto que favorezca al trabajador”.

Por su parte, Natalia de la Sota cuestionó la eliminación del término “justicia social” como criterio interpretativo dentro del texto legal y consideró que ese dato confirma “el paradigma deshumanizante” que, a su entender, guía las políticas del Gobierno nacional.

El diputado Germán Martínez fue tajante: "cuando asumamos nuevamente el Gobierno de la Nación, esta ley va a ser derogada inmediatamente". El bloque de Unión por la Patria fue el que más votos en contra aportó en la votación final.

La joya del postre fue la diputada neuquina Maureira, quien sostuvo que el proyecto perjudica a las pequeñas y medianas empresas y consolida un modelo regresivo, lloró por la represión afuera del Congreso y pidió que se derogue el artículo que elimina el estatuto del periodista... pero terminó votando a favor del proyecto.

Si lo guionás, no te sale.

Cómo votaron los diputados santafesinos la Reforma Laboral

Los 19 legisladores nacionales por Santa Fe estuvieron presentes al momento de la votación. Dentro del oficialismo libertario acompañaron el proyecto Alejandro Bongiovanni, Nicolás Mayoraz, Rocío Bonacci, Romina Diez, Juan Pablo Montenegro, Agustín Pellegrini, Verónica Razzini, Yamile Tomassoni y Valentina Ravera.

En contra votaron los seis representantes de Unión por la Patria: Alejandrina Borgatta, Florencia Carignano, Agustín Rossi, Diego Giuliano, Germán Martínez y Caren Tepp. También rechazaron la iniciativa los socialistas del bloque Provincias Unidas Esteban Paulón y Pablo Farías.

En ese mismo espacio, en cambio, votaron afirmativamente la jefa del bloque y ex vicegobernadora Gisela Scaglia (PRO) y el diputado José Núñez (PRO), pese a que previamente el bloque no había dado quórum en el inicio de la sesión. Ambos también respaldaron en la votación particular la implementación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos más polémicos del proyecto.

Con la media sanción ya aprobada, el debate se traslada ahora al Senado, donde se anticipa un tratamiento igualmente áspero, aunque parece que el grueso del guiso ya está cocinado. La pregunta que sobrevuela es: ¿qué pasa después? Difícil saberlo, con una CGT que juega más a ser Jorge Suspenso que Bombita Rodriguez.

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