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Foto: Lu Callero

Sindicatos, organizaciones políticas, estudiantiles y territoriales se sumaron este lunes a la convocatoria de la Asamblea Ni Una Menos en un 8M que fue, más que nunca, de las mujeres trabajadoras.

“Mujeres y disidencias trabajadoras contra el ajuste y la Reforma”. Con esa consigna hecha bandera, sostenida por representantes de diversos gremios y sindicatos, se marchó este 8M en Santa Fe. Un 8M que fue, más que nunca, de las mujeres trabajadoras.

A lo largo de casi cuatro cuadras, desde la Municipalidad hacia la plaza 25 de Mayo, miles de mujeres y disidencias -y algunos varones también-, le pusieron el cuerpo a un reclamo que es el reclamo diario, agotador y angustiante de toda la clase trabajadora argentina: la plata no alcanza, estamos agotadas, pluriempleadas, precarizadas, y la Reforma laboral impulsada por el gobierno de Milei y aprobada por un Congreso cada vez más lejano al pueblo que dice representar, es la frutilla de este postre que huele a putrefacción.

“Es una reforma contra nosotros, contra los trabajadores y las trabajadoras. Es una ley hecha para los patrones y eso es lo que tenemos que tener en claro: el enemigo no está entre nosotros, está en la patronal”, dice con contundencia Andrea Luna, de Festram, e integrante de Asamblea Ni Una Menos Santa Fe.

La marcha estuvo claramente copada por las mujeres y diversidades de gremios y sindicatos, que vienen poniéndole el cuerpo al rechazo de esta reforma laboral y, en la provincia, a las paritarias por decreto y los discursos estigmatizantes (sobre todo hacia la docencia) del gobierno de Maximiliano Pullaro.

“Las docentes marchamos hoy y también lo hicimos de forma contundente el lunes pasado, al inicio del ciclo lectivo”, dice María José Marano, delegada seccional de Amsafe La Capital. ”Somos mayoritariamente mujeres en la docencia y hoy estamos marchando porque no queremos más precarización ni flexibilización, queremos trabajos dignos, con vacaciones, con aguinaldo, con respeto. Las mujeres trabajadoras realizamos tantas tareas: cuidamos a las infancias, cuidamos las ancianidades, y por eso merecemos como trabajadoras una nueva legislación pero que sea de verdad moderna, que tenga en cuenta la realidad actual de la vida de las mujeres y no esta reforma, que cada vez nos tira más para atrás, a las mujeres y a todos los trabajadores, en cuanto a los derechos que habíamos conquistados”.

Foto: Lu Callero

La lucha docente es hoy en Santa Fe una de las más activas, tan solo el lunes pasado volcó unas 10 mil personas a las calles para exigir al gobierno provincial una paritaria real, con aumentos dignos y el fin del presentismo, una política anunciada como “premio” pero que en la práctica es un castigo que, nuevamente, cae con más fuerza sobre las mujeres madres y cuidadoras.

Consultada sobre el plan de lucha del sector, Marano comentó: “Este jueves 12, en todas las escuelas, habrá cartelazos, volantazos, banderazos; en cada escuela los delegados se están organizando para expresarse en las avenidas y en el entreturno, mientras sale el turno mañana y tarde, y luego tarde y noche; y vamos camino a la Carpa Blanca, que seguramente la tendremos en esta misma plaza en el mes de abril”.

Parando, sosteniendo y llenando las ollas

Así como en las escuelas son mayoritariamente mujeres las docentes que sostienen un sistema ya estallado y ahora cada vez más precarizado y violento, en los barrios populares también son las mujeres, las cocineras, las encargadas de atacar -y cada vez con menos armas-, el hambre creciente.

El reconocimiento a las cocineras comunitarias es un reclamo que se sostiene y actualiza en este contexto de crisis. “Hoy ya superamos las raciones que dabamos en la pandemia”, dice Nancy Ceballos, de la Corriente Clasista y Combativa (CCC). Y el dato es un reflejo de la profundidad de la crisis: hoy, sin aislamiento obligatorio ni crisis sanitaria mundial, el gobierno de Milei está destruyendo el trabajo y los ingresos de todos los trabajadores y trabajadoras, tanto formales, como informales, a un ritmo aún mayor que el COVID.

“En los barrios la estamos pasando mal. Nuestras compañeras la reman todos los días, pero la cantidad de la gente en los comedores aumenta, las compañeras no tienen un ingreso fijo, y el gobierno nacional no da ni una respuesta”, agrega Ceballos y explica: “Desde la CCC gestionamos en la ciudad 33 comedores y 34 copas de leche. Más de lo que tuvimos en la pandemia”, vuelve a remarcar. “Con el gobierno provincial tenemos diálogo, pero no tenemos aumento de las tarjetas institucionales, que es con lo que nosotros compramos los alimentos, desde mayo. Las tarjetas hoy están en casi seis millones de pesos, y eso es solo lo que gastamos en leche. No alcanza”, finaliza.

Foto: Lu Callero

Hay que volver a ganar las calles, compañeres

Que estamos desmovilizadas y desmovilizados no es una novedad, es un problema. Y eso tiene mucho que ver con el reclamo de hoy: la precarización de nuestras vidas a la que nos empujan con estas políticas que solo nos pretenden viviendo para trabajar, nos quita la posibilidad de destinar tiempo a otras cosas, desde el ocio y los afectos hasta la organización y la lucha colectiva.

Pero no hay margen para más, no podemos seguir en esa quietud a la espera de una ¿CGT? que nos convoque. Y este 8M fue una luz de esperanza en tiempos de tanta oscuridad. En Santa Fe, esta marcha que caminó desde la Municipalidad hasta la Casa Gris fue potente, bulliciosa y con consignas muy claras y muy en común, algo que en los últimos años, pos conquista del derecho al aborto, se había vuelto difícil de conseguir.

El enemigo está ahí adelante y es claro: el enemigo es Milei y su política de hambre y saqueo, de país para pocos. Todas y todos lo sufrimos, aunque a algunos les cueste más reconocerse entre esa clase trabajadora que la está pasando mal y la va a pasar peor.

“Buscábamos esta contundencia”, dice Andrea Luna tras bajar del escenario luego de la lectura del documento, que fue eso: claro, conciso y contundente. “La contundencia de las voces y de las compañeras y compañeros en la calle. Porque el padecimiento que tienen las mujeres, las disidencias, realmente nos atraviesa el cuerpo y era necesario venir, salir a gritar. Encontrarnos es una gran resistencia”.

La Reforma laboral viene a modificar la vida a todas las trabajadoras y trabajadores, formales e informales; viene a restringir la posibilidad de agruparnos, de discutir y movilizarnos, “buscan dividirnos, tenernos individualizados”, explica Luna. Pero dice con convicción: “Creo que esta marcha de hoy da cuenta de que no van a poder con el movimiento feminista, no van a poder con las mujeres organizadas, no van a poder con las mujeres que sostienen desde los territorios, no van a poder con el movimiento obrero que a lo largo de nuestra historia siempre luchó y consiguió todo esto que hoy nos quieren sacar”.

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