Dialogamos con la cantante, que desembarcará este viernes en Demos con una propuesta integral que incluye un workshop de canto colectivo y un cierre solidario junto a artistas locales.
El escenario cultural de Santa Fe se prepara para una jornada donde la música, la pedagogía y la urgencia social convergen. Va a ser este viernes 13 de marzo, con Demos Centro Cultural y de Estudios (9 de Julio 2239) como epicentro de la sexta edición del ciclo Lunas de Marzo, una propuesta que busca revalorizar el trabajo de mujeres y disidencias en la industria. La visita de Luna Sujatovich no será solo un concierto: va a constar de un desembarco integral que incluye un workshop de canto colectivo y un cierre solidario junto a las artistas locales Sol Pereyra y Luisina Gioria.
Luna llega en un momento de efervescencia creativa, tras el lanzamiento de Ese Fuego (2024), un disco que marca un quiebre estético en su carrera. Si en su debut, Desafío Guerrero, la encontrábamos refugiada en el virtuosismo del piano y la introspección, hoy se presenta como una frontwoman que abraza la energía del rock de los 80, guitarras eléctricas mediante.
A continuación, una charla entre la artista y Pausa sobre su transformación sonora, la composición como crónica de época y la potencia transformadora de cantar con otras.
"Cantar con otras es salir de la singularidad"
—¿En qué cambió y qué se mantiene firme la Luna de "Desafío Guerrero" en contraste con la de "Ese Fuego"?
—En comparación con Ese Fuego, Desafío Guerrero es un álbum más introspectivo y acústico, con el piano como protagonista y una narrativa más poética y menos coloquial. Ese Fuego viene a mostrar una faceta más enérgica, sacando al piano del centro y dándole lugar a guitarras y sintetizadores, la batería en el eje de la base rítmica y letras más cercanas a sentimientos cotidianos y menos abstractas. Sí tienen en común esta esencia ecléctica y de fusión que parece ser parte de un sello o identidad que se está forjando.
—En "Tu enemiga" aparece la frase "estoy viva, no tranquila", que resuena con fuerza en la agenda social. ¿Cómo integrás temas tan crudos como los femicidios o la inseguridad de los cuerpos sin perder la faceta lúdica de la música?
—Como toda composición, las ideas aparecen solas de manera no voluntaria. La frase "estoy viva, no tranquila, tres al hilo" surgió en parte luego de un triple femicidio que hubo en 2015, pero también surgió de un día que me tomé tres copas de vino seguidas. La composición puede no ser lineal; puede estar inspirada por muchos factores que nos rodean. Cuando las inspiraciones tocan una realidad concreta y objetiva es interesante ver cómo el arte se ve atravesado por eso y cómo los artistas canalizamos la realidad a través del arte.

—¿Qué perspectiva tenés sobre la "responsabilidad social" del artista?
—No creo que haya que demandar al artista una responsabilidad o servicio a la comunidad. Los artistas nos proponemos dar lo mejor de nuestro arte siempre, eso sí es algo responsable con nosotros mismos, pero nunca sabremos a priori el efecto que va a causar nuestra creación. Lo que sí considero que lleva una responsabilidad es que el artista tenga en cuenta su nivel de exposición y llegada a las masas a la hora de emitir una opinión personal, porque puede generar mucha influencia.
—Llegás a Santa Fe con un workshop de canto colectivo femenino. ¿Qué potencia encontrás en la docencia y en ese entramado de voces?
—Hace muchos años que me dedico a hacer arreglos corales, es una de mis pasiones. Escuchar a muchas voces cantando juntas me emociona mucho; se genera un momento de comunidad, de compañerismo, de misión colectiva, un momento sagrado. Para las cantantes es una experiencia muy singular, porque cantar con otras las coloca en un lugar muy diferente a cantar solas, salir del rol de singularidad para pasar a ser parte de un entramado en donde todas son importantes para que la cosa funcione. Me gusta mucho enseñar y acompañar procesos donde se pone en juego tanto la singularidad de cada integrante como la grupalidad.
Una fecha con sentido territorial
La jornada en Demos comenzará a las 15 con el workshop, destinado a quienes tengan conocimientos básicos de lectoescritura musical y experiencia coral. Por la noche, a las 21, el escenario recibirá a Sol Pereyra y Luisina Gioria para dar paso al show central de Luna Sujatovich.
Fiel al espíritu del ciclo, la entrada al concierto será libre y gratuita, pero con un firme llamado a la solidaridad: se recibirán alimentos no perecederos para La Casita de Isidro Labrador del Barrio Las Lomas. Esta institución, gestionada por la asociación civil VinculArte, trabaja desde 2016 brindando contención, talleres de oficios y espacios de autonomía para jóvenes y mujeres en situación de vulnerabilidad en el noroeste de la ciudad.
De este modo, "Lunas de Marzo" se consolida no solo como una plataforma estética, sino como un puente necesario entre la creación artística de vanguardia y las realidades territoriales de Santa Fe.
En resumen
- Fecha: Viernes 13 de marzo.
- Lugar: Demos Centro Cultural y de Estudios (9 de Julio 2239).
- Workshop: 15:00 a 18:00 (Costo: $20.000 - Inscripción en demoscce.com).
- Concierto: 21:00 (Apertura: Sol Pereyra y Luisina Gioria).
- Entrada: Libre y gratuita. Se solicita un alimento no perecedero para el Barrio Las Lomas.



