FISFE y CAME por primera vez juntos, para reducir daños en el país de Milei

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Javier Martín (Federación Industrial de Santa Fe) y Ricardo Diab (Cámara Argentina de la Mediana Empresa), convocaron en la Asociación Empresaria de Rosario a sus agremiados para exponer las consecuencias del huracán libertario en Santa Fe: 300 industrias y 8000 puestos registrados caídos en dos años, caídas en las ventas del 5,2 interanual y decenas de miles de kioscos, panaderías, tiendas de indumentaria y perfumerías quebrados. ¿Qué país quieren los medianos y pequeños dueños?

Ni Javier Martín ni Ricardo Diab aceptarían el título, no lo dijeron ni lo dirán, pero la realidad es que la estrategia expuesta en pleno centro rosarino, más específicamente en la Asociación Empresaria de Rosario (AER), es de achicamiento y de quebrantos mientras se valoran reformas estructurales, de “acompañamiento con reparos”.

La Federación Industrial de Santa Fe (FISFE) convive en la Unión Industrial Argentina (UIA) con un presidente que asegura que “el techo a las paritarias es necesario para que baje la inflación”. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) tomó partido temprano por Milei antes del balotaje con Massa, apoyó el DNU 70 (que disponía la desregulación total de la economía), la Ley de Bases y la política de endeudamiento permanente de Luis Caputo. ¿Qué parte de “esto va a ser malo para PyMES y comercios” no se entendía en 2023, 2024 o el año pasado, en el que se abrieron importaciones sin limitaciones de rubro?

Pero las conducciones nacionales no se discuten, se sobrellevan. Consultado directamente por Pausa sobre las palabras de Mario Grinman (presidente de la Cámara Argentina de Comercios y Servicios) sobre que “algunos quedarán en el camino” para tener un “país normal”, Diab fue directo: “No voy a opinar sobre las palabras de Mario, cada uno puede valorar eso como quiera”.

No hay muchas lecturas posibles y arriesgamos la que surge de observar la realidad del modo más desideologizado posible: el cierre de miles de comercios es un costo que seguiremos pagando para tener un país con leyes más favorables a los empresarios y sindicatos menos fuertes.

Un productivista indudable como Javier Martín nos confió que “la reforma laboral fue importante, falta una reforma impositiva que baje la carga sobre las PyMES”. Pero fustigó al FAL porque “desfinancia el sistema previsional y condiciona las jubilaciones presentes y futuras”. Diab sostiene que “no se observan cambios en el modelo económico a corto plazo”. La pregunta se hace sola: entonces ¿en qué quedamos? Si Milei dice que la mejor política industrial es no tener ninguna ¿cuál es el plan empresario? ¿Hasta cuándo?

Industriales y comerciantes no aclaran cuánto tiempo y miles de empresas y puestos de trabajo de calidad menos serán el resultado de una política libertaria que no se animan a calificar como extrema (la de los sindicatos sí, se dijo en la AER). Si en dos años destruyeron 320 mil puestos formales y 21 mil empresas, y el rumbo fue ratificado entre gritos y provocaciones en la Apertura de las Sesiones más Ordinarias que nunca, tal vez haya que esperar por el cierre de más de 40 mil empresas y 620 mil puestos de calidad.

A este cronista le cae del patrio cielo rosarino una asociación no tan forzada, son dos puntos cercanos al fin: la AER queda a la vuelta del Shopping del Siglo, la resultante del cónclave empresario se parece a un verso de un tema de Narigón del Siglo (Divididos): “como un cuento, veo trabajadores caer, en esa lluvia que lavó este mar, debe haber un gran error, yo no lo sé, debe haber un gran error…sí”.

Suelen decir que el pueblo nunca pifia votando (y no es cierto), pero las agremiaciones empresarias ¿se equivocan?

2025: para atrás y a media máquina

El último informe de FISFE (diciembre 2025) es lapidario y replica con puntos más o menos las cifras de muchas otras consultoras nacionales: la producción de la industria manufacturera cayó un 9,8% interanual y un 3,9% intermensual, con un 68% de las ramas productivas en caída. Las bajas están lideradas por rubros con alta demanda de mano de obra, Maquinaria Agropecuaria (-22,8%), Autopartes (-17,7%), Molienda de Oleaginosas (-17,4%), Manufacturas de Plástico (-12,4%) y Prendas de Vestir (-11,7%).

Mejoraron su performance -comparadas contra un pésimo 2024, un año casi pandémico para la producción, el consumo y el empleo- la Industria Siderúrgica (19,3%), Papel y subproductos (6,6%), Maquinaria de uso general (5,5%) y Molienda de cereales (4,3%).

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Ricardo Diab: “Yo estuve en enero y febrero participando de varias reuniones en el Congreso, pero los argumentos que podemos aportar no parecen cambiar el horizonte del gobierno”.

FISFE y CAME coinciden en que las actividades que caen son las más fuertes a la hora de crear empleo. Al igual que lo que sucede con las actividades que traccionaron la manipulada suba del 0,8% interanual del Estimador Mensual de Actividad Económica, las que mejoraron su performance -comparadas contra un pésimo 2024- son cuatro y representan apenas el 9,7% del empleo nacional: Agricultura, Minería, Intermediación Financiera y Recaudación de Impuestos.

Tres indicadores de la reprimarización económica y las crisis productiva y de la cadena de pagos de la provincia de Santa Fe. El informe de FISFE revela que las exportaciones de origen industrial cayeron un 9,8% interanual, mientras que aumentaron las de productos primarios (30,4%) y manufacturas de origen agropecuario (4,3%). La capacidad ociosa del complejo industrial santafesino es del 50% en promedio, es decir que una de cada dos máquinas está parada. Asimismo la cantidad de cheques rechazados por fondos insuficientes, creció un 205% interanual (119.285), con un aumento del 311% del monto total involucrado. La insolvencia paga pero no se cobra.

FISFE está representada en la Unión Industrial Argentina por Guillermo Moretti, Walter Andreozzi y Mariano Ferrazini, tres industriales que forjaron su historial y sus ideas en la producción como motor de crecimiento indudable, insustituible. Gente que impulsa una clase empresaria y un modelo de país que hace plata con trabajo e inversión, no con inversiones especulativas en largo, mediano y corto o haciendo carry trade. Cuando le preguntamos a Martín cuántas y cuáles son las demandas del sector PyME que están a la cola de la agenda y no se resuelven en los lobbys de UIA, responde con una sonrisa tan medida como la frase: “Digámoslo así, no estamos de acuerdo con todas las decisiones, no tenemos todo el eco que quisiéramos, ese es un trabajo permanente”.

El modelo no cambia y las gremiales empresarias nacionales ven pasar el cortejo fúnebre de empresas y comercios, con la esperanza de obtener más reformas estructurales que se sumen a la reforma laboral (la previsional y una tributaria pro PyME). Ricardo Diab trajina despachos oficiales y el parlamento nacional cambiando apoyos y pedidos por promesas similares a las que Milei ya realizó en las tres aperturas de sesiones ordinarias que protagonizó: “Lo peor ya pasó o está por pasar, aguanten”.

Una fuente del sector nos asegura que así las cosas “no se van a salvar ni los empresarios o comercios de venta final que se stockearon importando productos chinos, la falta de dinero para consumir de la gente en general hace que no vendan casi nada”.

Detrás de las cortinas, que hoy se han levantado, rasguñan las palabras

No hagan esto en sus coberturas de prensa, pero al pasar cerca del salón principal en donde los miembros de las dos centrales se dispusieron en hileras enfrentadas, se pudo escuchar que “nosotros tenemos que convivir y subsistir con todos los modelos, este parecía abrirnos un panorama que otros no”. En este preciso lugar de la nota invocamos a otros rosarinos notables, los y las investigadoras del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (MATE).

En un informe gráficamente comparativo que acaba de editarse comparan los resultados de las últimas cinco presidencias, agrupados en variables económicas. Y los resultados parecen contradecir esta fe empresaria (y general, por qué no) de que no importa quién gobierne, total yo siempre tengo que hacer lo mío.

Y si la preocupación de las medianas y pequeñas empresas y sus asociaciones es el poder adquisitivo de los salarios capaces de consumir y dinamizar el mercado interno, MATE también hizo sus deberes.

Parece que el modelo, más o menos primario, agroindustrial o industrial, más o menos productivista o especulativo, más o menos peronista o liberal libertario, sí hace alguna diferencia. Con el esfuerzo individual y empresarial incluidos.

Hagan algo, no como nosotros industrial

Los movileros que rodearon en buen número a Martín y Diab preguntaron varias veces por los agravios que el presidente Milei le propinó a los industriales que, como Paolo Rocca (otra vez Don Chatarrín), “viven a expensas del Estado y cazan en el zoológico”. Ambos aseguraron no haber escuchado la totalidad del discurso (está muy bien, ni siendo empresarios uno no puede darse todos los gustos); pero coincidieron en que “me hubiera gustado un discurso más institucional, más civilizado, con más propuestas y menos insultos”.

Martín agregó que el pasaje de que lo que ahorran los argentinos comprando importado y barato lo vuelcan en otros consumos que dinamizarán otros sectores económicos, es una idea errónea. “El consumidor que se quede sin empleo por el cierre de fábricas, va a dejar de ser consumidor, es un falso dilema”. Sin contar con que los sectores que puedan ahorrar no se gasten todo en consumir y se dediquen a comprar otros bienes importados, dólares o viajar al exterior para dejarla afuera. El efecto racimo que imagina el único experimento lumpen libertario que llegó a presidente, no está cantado y puede más bien ser negativo para la economía nacional.

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Javier Martín: “Hacía falta una modernización de las leyes laborales, como así también atacar la litigiosidad laboral, pero nos hubiese gustado que estén también las centrales obreras, sin posiciones extremas”.

Los medios santafesinos y un par de portales nacionales presentes necesitaban un título de guerra, a mal río van por peces y comprensiblemente. Incluso les piden a los convocantes un ultimátum o posición de fuerza que se parece a “que alguien haga algo”, no como nosotros que vimos pasar como un colectivo fuera de servicio -el 194 ramal presente-pasado y sin vuelta- el Estatuto del Periodista Profesional.

Martín y Diab se sinceran: “Nosotros presentamos propuestas a través de UIA y no hemos tenido ecos positivos en este tiempo, este modelo va a dejar gente afuera” o “el gobierno tiene un horizonte que es muy difícil de modificar con los argumentos que nosotros podemos aportar”.

Los números de la debacle empresarial y comercial son más espectaculares que las declaraciones. El plan sigue siendo aguantar y trajinar ministerios y secretarías oficiales, nacionales y provinciales. El día que gane un gobierno que no los desatienda ni los insulte, habrán quedado las reformas que pide casi todo el empresariado argentino, si el peronismo no vuelve a decepcionar, si cumple las palabras sueltas de Mariano Recalde y Germán Martínez, de derogar los decretos y leyes que desequilibraron como nunca antes la relación entre capital y trabajo.

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