La operación Furia Épica se está volviendo una pesadilla para Estados Unidos y el mundo. Donald Trump ya divaga con irse del conflicto, mientras reclama el apoyo de la OTAN, a la que supo despreciar y amenazar. Una quinta parte del petróleo mundial, paralizada.
Los principales aliados militares y políticos de Estados Unidos rechazaron intervenir en el desbloqueo del estrecho de Ormuz, en el marco de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. El presidente norteamericano Donald Trump había reclamado por el apoyo, para que los barcos petroleros puedan seguir fluyendo. Pero ahora dice que “tal vez ni siquiera nosotros deberíamos estar allí, porque no lo necesitamos”.
Errático, el presidente yanqui dijo hace pocas horas, refiriéndose a la OTAN, “En realidad, exijo que estos países intervengan y protejan su propio territorio, porque es su territorio”. Una nueva audacia geopolítica, equivalente a la vez en que dijo que el petróleo de Venezuela era suyo.
Pero después, todo en la puerta del Airforce One, agragó “Deberían venir y ayudarnos a protegerlo. Incluso se podría argumentar que tal vez ni siquiera nosotros deberíamos estar allí, porque no lo necesitamos. Tenemos mucho petróleo. Somos el mayor productor mundial, por partida doble”.
La guerra desatada por Estados Unidos e Israel todavía no tiene ninguna justificación clara. Los efectos para Irán son devastadores, pero los persas están dando una respuesta militar que es estratégicamente muy superior a la del brutal ataque recibido. Con drones baratos, misiles y minas están atacando las bases yanquis en Oriente, venciendo al Domo de Acero israelí y bloqueando el estrecho de Ormuz, el pequeño paso de pocos kilómetros por donde fluye la quinta parte del petróleo mundial.
Alemania, España, Italia, Japón y Australia, aliados históricos de Estados Unidos, rechazaron la participación en cualquier acción militar para liberar el estrecho. Gran Bretaña hace malabares para no quedar mal, pero también se alejó de la posibilidad de enviar fuerza armada. Grecia rechazó intervenir y Dinamarca, que está siempre presta a darle soldados a Estados Unidos, se está cobrando las bravuconadas de Trump respecto de Groenlandia. China sonríe en silencio, Irán sólo dejará pasar por Ormuz a los cargueros que paguen el petróleo en yuanes.
“¿Qué espera Donald Trump, que uno o dos puñados de fragatas europeas hagan en el estrecho de Ormuz lo que no puede lograr la poderosa marina estadounidense?”, provocó hoy el ministro de Defensa alemán Boris Pistorius. “Esta no es nuestra guerra”, sentenció.
“Italia no está en guerra con nadie y enviar navíos militares a una zona de guerra puede significar entrar una guerra”, explicó el primer ministro italiano, Matteo Salvini.









