Todos los indicadores de consumo popular muestran una caída vertical del poder adquisitivo en los últimos tres años, pese a que la inflación está en baja. ¿Cómo puede ser? No era la "maquinita", sino otra cosa: los costos fijos que pagás sí o sí: con Alberto Fernández fueron a la baja en todo su gobierno, con Javier Milei fueron para arriba como nunca.
Los asalariados, antes de empezar a gastar en cualquier cosa, separamos montoncitos para los costos fijos. El alquiler va primero, la luz y el gas después, luego el celular. Más o menos tenemos calculado el costo total del transporte público del mes. Y recién después viene el resto de los gastos del vida. El peso de estos consumos sobre el salario es decisivo para realmente saber qué pasa con el poder adquisitivo. Podés cambiar vaca por pollo, pero no podés dejar de pagar el alquiler.
En los últimos dos años del gobierno de Alberto Fernández se dio un fenómeno concurrente: alza en los consumos populares y, al mismo tiempo, alza en la inflación. La explicación denigrante de ese fenónemo era que "la plata quemaba" y que se usaba en pavadas y no en cosas serias, como el ahorro o los bienes durables. Tres años después, la plata no alcanza para absolutamente nada.
Quizá una de las claves haya sido cómo varió el impacto de los costos fijos, esos que pagás antes de empezar a gastar en el resto de tu vida. La comparación, usando siempre los datos oficiales del Indec, es durísima.
Con Fernández, los salarios públicos aumentaron 870% y los privados registrados un 873%, mientras que los alquileres subieron 549%, las tarifas de electricidad y gas un 323%, el transporte público un 474%, los servicios de telefonía e internet un 554%.
En 28 meses del gobierno de Javier Milei, los salarios públicos aumentaron 203% y los privados registrados 261%, pero el alquiler subió 594%, las tarifas 611%, el transporte público 507%, los servicios de telefonía e internet un 385%.
Más clarito: con Fernández los salarios registrados se multiplicaron por nueve y los costos fijos, en trazo grueso, crecieron cinco veces. Cada mes te sobraba más salario a principio de mes. Con Milei, los salarios registrados vienen subiendo más o menos tres veces, pero los costos fijos subieron seis veces. Cada mes te sobra menos a principio de mes.
El mayor de los costos fijos: el alquiler
Capaz que la Ley de Alquileres sí era buena. Lo cierto es que más o menos desde su sanción original, en julio de 2020, el peso del alquiler sobre el salario fue cayendo lentamente. Para el final del mandato, pagar el alquiler tenía un impacto un 33% menor sobre el salario que a comienzo del mandato de Alberto Fernández.
El proceso inverso se dio en el gobierno de Javier Milei, potenciado por la derogación por decreto de la Ley de Alquileres. Hoy pagar el alquiler implica para un asalariado exactamente el doble de esfuerzo que en en noviembre de 2023. Para ponerlo en cifras: si ganabas 1000 y tu alquiler era de 300, es como si siguieras ganando mil pero tu alquiler fuera de 600.
Qué pasa con las tarifas
El segundo costo fijo principal, que atañe a todos los asalariados, paguen o no alquiler, son las tarifas de luz y gas. Con Alberto Fernández, que mantenía los subsidios a la energía mientras sí había inversión en obra pública, como el Gasoducto Néstor Kirchner, los costos de las tarifas para los asalariados cayeron a la mitad, punta a punta de la gestión. Se puede ver, a comienzo de 2023, el impacto del aumento de tarifas durante la gestión de Sergio Massa en Economía. Luego, vuelve a morigerarse.
Con Javier Milei se nota un efecto muy interesante, contrario a su doctrina de desregulación. Hubo un sablazo inicial, que duplicó el peso de las tarifas respecto de los salarios. Pagar la luz y el gas cuesta el doble desde comienzos desde 2024. Sin embargo, después la situación quedó estable, no empeoró. Es decir: hubo quita de subsidios al consumo, pero hasta cierto punto de estabilidad, si se quiere, política y social.
Uno nuevo en los costos fijos: el celular
El costo de pagar los servicios de telefonía e internet durante el gobierno de Alberto Fernández cayó un tercio para asalariados, punta a punta de su mandato. Hubo momentos en los que estuvo levemente por arriba, sobre todo mientras la Justicia mantuvo fallos en favor de los monopolios de comunicación y en contra del decreto que regulaba el sector como servicio público. Aun así, a partir de enero de 2021 se ve una caída pareja y continua en lo que implicaba pagar estos servicios para los trabajadores registrados.
Los servicios de telefonía en internet pegaron un salto al comienzo del gobierno de Javier Milei y, en los últimos meses, están recuperando una senda también ascendente. El costo de pagar el celular aumentó entre un 30% y un 52% para los asalariados hacia junio de 2024. Se mantuvo más o menos en ese nivel y en los últimos meses de 2025 comenzó a dispararse, complicando cada vez más el pago.
Y el transporte público
El bondi es cada vez más difícil de pagar, sobre todo para quienes vivimos en los ranchos llamados "el interior". No sucedía lo mismo durante el gobierno de Alberto Fernández. El costo de pagar el transporte público cayó prácticamente todos los meses y, para noviembre de 2023, era un 40% más fácil pagar el bondi que a comienzo de mandato.
En apenas dos meses de reducir los subsidios a cero, el peso del transporte público sobre el salario prácticamente se duplicó con Javier Milei. Como sucedió con las tarifas de luz y gas, más o menos ese nivel de precios se mantuvo parejo por dos años. Sin embargo, a fines de 2025 comenzó a escalar de nuevo.
No era que te quemaba la plata, era que tenías más plata
Milei cambió el peso que tienen los costos fijos sobre los ingresos, siempre en contra de los trabajadores. Con Alberto Fernández fue exactamente al revés. No era una cuestión de demagogia monetaria: había políticas públicas concretas, como la la Ley de Alquileres, los subsidios a la energía y el transporte o la regulación de los precios del celular, que derivaban en mayor poder adquisitivo, mayor consumo, más trabajo, más empresas.
Porque el resultado de la caída del poder adquisitivo general se traduce muy fácilmente en otra cifra en la que contrasta el período 2019-2023 y el actual gobierno: uno creó trabajo privado registrado sin parar, el otro lo destruye sin parar; uno genera empresas sin parar, el otro destruye empresas sin parar.
Y todavía se discute qué quiere decir "hacer las cosas bien" en economía.









