La industria textil profundiza su crisis: ya se perdieron más de 20.000 empleos

Con fábricas paralizadas y miles de despidos, la industria textil atraviesa una crisis profunda en medio del derrumbe del consumo y la apertura de importaciones.

La industria textil argentina atraviesa uno de sus momentos más críticos en años: la actividad cayó a niveles mínimos históricos y el sector ya perdió más de 20.000 puestos de trabajo desde fines de 2023, en un contexto de fuerte retracción productiva y caída del consumo interno.

Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), el nivel de utilización de la capacidad instalada se ubicó en torno al 24%, lo que refleja un escenario de alta inactividad en las fábricas, donde gran parte de la maquinaria permanece parada.

La crisis no es reciente, pero se profundizó durante el último año. Desde febrero de 2024, el sector acumula caídas interanuales consecutivas tanto en producción como en empleo, configurando una tendencia sostenida de deterioro.

Fuente: FITA

El impacto sobre el trabajo es uno de los datos más preocupantes. En diciembre de 2025, el empleo formal en los rubros textil, confección, cuero y calzado rondaba los 100.000 puestos, lo que implica una pérdida de al menos 12.000 empleos en comparación con el año anterior. A eso se suma la destrucción acumulada que supera los 20.000 puestos desde el inicio del actual ciclo económico.

A nivel productivo, la caída también es significativa. Informes recientes señalan que casi ocho de cada diez máquinas están paradas, en un contexto de desplome de la demanda y aumento de la capacidad ociosa en el sector.

Entre los factores que explican este escenario aparecen la caída del consumo interno, el aumento de las importaciones y las dificultades para competir en precios frente a productos del exterior. En paralelo, empresarios y referentes del sector advierten sobre el impacto de las condiciones macroeconómicas, como el tipo de cambio y el costo del financiamiento.

Por su parte, la Fundación Pro Tejer señaló que las ventas de indumentaria, prendas y marroquinería en shoppings crecieron 4,3% interanual en enero y 3,3% si se compara contra igual mes de 2023. La entidad destacó que gran parte de estas ventas se están haciendo a precios por debajo de los costos, con rentabilidad negativa. A su vez, gran parte del consumo se orienta a productos importados.

La crisis se extiende a lo largo de toda la cadena productiva, desde la producción de fibras y tejidos hasta la confección de prendas, y golpea con especial fuerza a las pequeñas y medianas empresas, que enfrentan cierres, suspensiones y reducción de personal.

Con fuerte presencia en distintas regiones del país y alto impacto en el empleo industrial, el deterioro de la actividad textil enciende señales de alerta sobre el entramado productivo y las perspectivas del sector en el corto plazo.

Fuentes: InfoGremiales / FITA / Pro Tejer

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