Neurosis obsesiva, un toque de histeria… y ¡good show!

Un esquizodiálogo de Adrián Brecha

–¿Se acuerda de aquella canción de Silvio Rodríguez que empezaba con algo así como “Si no creyera en la locura, de la garganta del sinsonteee”? Seguramente nadie creía en la locura de la garganta del sinsonte: ni siquiera sabíamos qué un sinsonte era un pájaro.
–¿Vos creés en la garganta del sinsonte?
–¡Mirá, yo nunca vi ninguno, pero si Silvio lo canta debe ser cierto!
–¿Y qué se le dio por recordar a Silvio?
–No sé, será el invierno con su día más largo, el casi ver al Sabalé dar la vuelta…
–Me parece que se le va un poco la mano.
–O que el domingo hay que sufragar y me invade la gripe democrática. O que uno se pone nostálgico sin sentido de puro viejo nomás. O el colesterol, todos tenemos colesterol, eso es en verdad lo que nos hace iguales.
–Bueno, pero tampoco es para tanto…
–¿El problema es la identidad? O sea, todos nos disfrazamos como tal, nos cortamos el pelo como tal, hablamos como tal. Estamos con un seudónimo en Facebook, esa mezcla de papelógrafo de asistente social y revista Pronto. En fin, imitamos sin ningún temor. Eso es la identidad.
–Yo en el Facebook uso mi nombre y me hice amigo de varios concejales. No sé por qué tanta resistencia al uso de los medios tecnológicos para comunicarse. A mí me divierte.
–No es resistencia para nada, es más, hay que hacer uso de todo. Lo que siento es que vivimos en el imperio de los tributos.
–¿El imperio de los tributos?
–Pero claro, ¿no vio que ahora todas las bandas son tributo a Pink Floyd, tributo a Queen? Tributan a todos, parece una publicidad de la Afip.
–¿Usted no estará sufriendo un panic attack? ¡Me parece que anda con ganas de sumarse al club del ansiolítico!
–¿Panic attack?
–¿Nunca tuvo uno? Se está perdiendo lo mejor, lo último de lo último. Realmente, si uno tiene entre 20 y 40 años, recita a Silvio Rodríguez, siente que ya es un viejo, que el catamarán de la vida pasó hace rato, piensa en el colesterol y no usa al menos cuatro medios de comunicación a la vez, déjeme decirle que es un firme candidato al panic attack.
–No entiendo.
–¡Googlealo!

Publicado en Pausa #39

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