¡Sale selfie en el Memorial del Holocausto!

El Memorial del Holocausto de Berlín es uno de los monumentos más visitados de la capital alemana, con casi medio millón de turistas al año que se acercan a conocerlo. 

Inaugurado en 2005, este laberinto de 2.711 columnas de hormigón, repartidas en 19.000 metros cuadrados en pleno centro de Berlín, puede reproducir la sensación de aislamiento y falta de orientación que sufrieron las víctimas de los campos de concentración.

La masiva asistencia de visitantes, lo ha convertido también en escenario permanente de selfis en todo tipo de poses, que van a parar a las diferentes redes sociales.

En Yolocaust, el artista israelí radicado en Berlín Shahak Shapiraselecciona fotos de turistas mostradas en sus perfiles públicos de Instagram y Facebook y en apps como Tindr y Grindr. En la galería que se puede ver en la web del proyecto, se crean montajes con los protagonistas de esas autofotos: cuando se pasa el cursor sobre la instantánea original, aparecen imágenes reales de campos de exterminio de fondo.

El nombre de la web surge como combinación de uno de los hashtags más utilizados por los jóvenes en las redes sociales #YOLO, sigla de la expresión inglesa “You Only Live Once” (“Sólo se vive una vez” en su traducción al español) y la palabra Holocausto.

En una entrevista con la revista online alemana jetzt.de, Shahak Shapira explica la intención del proyecto: “No pretendo decir a la gente lo que tiene o no tiene que hacer, sino invitar a la reflexión. La galería quiere recordar lo sencillo que es que determinados recuerdos caigan en el olvido. Muchas personas ven el lugar como una herramienta de estilo, en vez de como un espacio para la memoria colectiva”.

El monumento se pensó como un espacio abierto, sin fronteras claras con el entorno urbano y casi no tiene textos ni referencias, los nombres de las víctimas, por ejemplo, sólo se muestran en el museo subterráneo anexo a la obra. El arquitecto Peter Eisenman, autor del monumento, reconocía que el resultado final del mismo era “demasiado estético” y que el impulso de algunos visitantes llegaría a ser el de tomar fotografías e, incluso, posar junto a él. Al no incluir excesivas explicaciones, el origen y objetivo de la obra -el recuerdo y la reflexión- llega a pasar desapercibido para algunos visitantes, que lo ven como un lugar estéticamente bello donde tomarse una selfie divertida o cool. 

 

Fuente: elpais.com

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