“Nos mueve el impulso de dejar un testimonio de época”

Pausa, 16 de mayo de 2008

Hace diez años pensábamos –y por eso nos lanzamos a esta aventura– que un medio como Pausa era posible. Hoy sabemos que es necesario. Miles de personas lo ratifican a diario en la web y las redes. Como medio impreso y luego digital, Pausa fue perfilando un estilo propio y una agenda novedosa, a medida que generaba su comunidad de lectores. Diez años después del inicio de aquella aventura, hacemos nuestro el estribillo de Los Rodríguez: mejor decir que callar.

Es imposible hacer un balance de esta primera década sin detenernos en dos puntos: la relación de Pausa con sus lectores –y de los propios lectores con el medio– y la actualidad del campo de la comunicación en Santa Fe y en el país.

En 2008, en pleno auge del blog y los sitios de noticias, muchos periodistas experimentados pensaban que era inviable un proyecto como Pausa. Tímidamente despuntaban las redes sociales como canales individuales de comunicación y los medios masivos volcaban cada vez más recursos a la web. En ese momento, apostar a un medio impreso sonaba a dislate. Nosotros sabíamos que era posible porque pensábamos que era necesario. El tiempo nos dio la razón.

Aquello fue un gran punto de partida

Desde el principio, nuestros lectores supieron valorar la aparición de Pausa y se construyó una relación sólida entre esa comunidad –que trasciende largamente las fronteras de Santa Fe–, el medio y sus periodistas. Con el paso de los años se hizo patente aquello que Mari Hechim definiera como “una voz joven, potente, crítica” que era necesario que fuera escuchada.

Pausa irrumpió en el campo de los medios con un proyecto concreto: poner en circulación discursos disonantes respecto de la voz uniforme de los medios masivos o tradicionales. En nuestras páginas se expresan en forma permanente las organizaciones sociales, los intelectuales críticos, las personas que trabajan a diario para mejorar las cosas. El medio los escucha y ellos dialogan con el medio y con sus lectores.

Escribimos en la crónica de presentación de Pausa, en la primera edición publicada el 16 de mayo de 2008, que teníamos “la certeza de que el proyecto se va a sostener y va a crecer a medida que pase el tiempo”. Hoy tenemos 212 ediciones en la calle, una red de suscriptores que crece todos los meses, una comunidad de más de 15 mil seguidores en Facebook, Instagram y Twitter y picos de 100 mil visitas mensuales en la web. Pausa supo entender la época y se ha configurado como un medio moderno que no tiene techo. Son pocos los medios de la región que pueden decir lo mismo.

Distinto de aquel, pero casi igual

En nuestro número inaugural, decíamos que “este periódico tiene como objetivo el tratamiento a fondo de una muy variada cantidad de temas que hacen a la época y no sólo a la mera coyuntura. El criterio de edición va a privilegiar siempre la profundidad de ese tratamiento por sobre las urgencias de la agenda mediática”.

Con ese criterio, que respetamos a rajatabla, pudimos construir una agenda que privilegió siempre lo colectivo ante lo sectorial y que aportó a la visibilidad de ciertos temas que no entusiasmaban a los medios tradicionales: las demandas de las mujeres, de los inundados, de las minorías, el trabajo de las organizaciones solidarias, una perspectiva humana y democrática de la seguridad, la vigencia de los derechos humanos, la actividad social y cultural de la región…

Foto: Mauricio Centurión.

Supimos interpretar un momento complejo del país. Los análisis políticos publicados en Pausa tienen cada vez mayor eco fuera y dentro del microclima donde se toman las decisiones más importantes. Los informes sobre la evolución –y la involución– de la economía ayudan a entender esa complejidad sin otra pretensión que ofrecer información precisa y certera sobre la actualidad.

En 2008 la Marcha del Orgullo Gay era apenas una nota al pie en la agenda de los medios. La violencia de género ni siquiera era un tema periodístico, pese al fuerte trabajo que ya exhibían las organizaciones de mujeres. Los barrios periféricos solo eran noticia en la sección de Policiales. Los pueblos fumigados y las comunidades originarias no merecían mayor atención mediática… Pausa surgió para trabajar sobre esa huella y, diez años después, podemos decir con satisfacción que ayudamos a ensanchar el campo posible de la comunicación y de los medios.

Somos un medio consolidado sobre cimientos sólidos: nuestra propia comunidad, cada uno de ustedes. Hoy finaliza esa primera etapa y empieza otra. Hay Pausa para rato.

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