Yo defiendo la universidad pública

El bulevar frente al Rectorado convertido en un campus enorme, con clases abiertas, rondas de mates, asambleas, mesitas para hacer stencil y serigrafía, venta de libros, parrilla humeante con el infaltable choripan.

El ajuste al presupuesto universitario y un aumento salarial a los docentes que dista mucho de serlo, sacaron a las calles a la comunidad educativa, convirtiendo a la vigilia del miércoles y jueves en la mayor movilización estudiantil y docente de los últimos años en Santa Fe.

Ante el escandaloso cerco mediático que mantiene fuera de las primeras planas el tema y el hecho de que 57 universidades nacionales no comenzaron las clases este cuatrimestre, las redes sociales se inundaron de mensajes de apoyo a la educación pública. En la vigilia santafesina, diez estudiantes, graduados y docentes, le pusieron su cara y su voz a este reclamo colectivo.

“Soy Tamara Scheffer. Tengo 20 años. Estudio Profesorado y Licenciatura en Letras, en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Universidad Nacional del Litoral. Defiendo la universidad pública porque creo que nuestros docentes merecen un salario digno y que es importante para nosotros porque sin educación no hay futuro. No todos pueden costearse la universidad y es muy importante que podamos acceder a nuestro derecho a la educación”. 

“Soy Pablo Bolccato. Tengo 53 años, soy físico y tengo 30 años de antigüedad como docente y como profesor universitario, siempre en la universidad pública. Creo que es imprescindible defenderla desde todos los lugares que podamos, de la mejor manera que podamos, porque la universidad pública de acceso libre, gratuito y laico, es la que va a asegurar que tengamos los mejores profesionales, destinados a la generación de conocimiento y desarrollo soberano en el país. En estos momentos estamos viviendo una agresión presupuestaria, pero que además es una evidencia de un posicionamiento político sobre cuál es la importancia que un gobierno de derecha le da a la educación pública y al desarrollo de conocimiento soberano. No es sólo un conflicto salarial ni presupuestario, es tratar de poner en su justo término cuál es el valor que la educación superior, pública, laica y gratuita tiene en un modelo de país de desarrollo, de industrialización y de generación de conocimiento”.

“Soy Marina Martínez. Tengo 29 años y soy Licenciada en Ciencias Políticas, egresada de la Universidad Nacional del Litoral. Actualmente tengo una beca doctoral que me la otorga la UNL y doy clases en la Facultad de Humanidades y Ciencias. Me convoca una gran preocupación y una gran angustia por cómo se están perdiendo los valores que supone la universidad pública y cómo se pone en jaque la importancia del acceso y de los presupuestos a la universidad. Estoy acá porque creo que este es el lugar desde donde tenemos que sostener las luchas, en la calle”.

“Soy Lalo Liberatti. Tengo 34 años y fui estudiante de la carrera de Comunicación Social en el Instituto Superior N° 12. Tuve acceso a la educación solo porque es pública y gratuita, porque empecé a estudiar en el año 2002, momento en que mi padre se había quedado sin trabajo y el único ingreso en mi casa era el de mi madre docente. Si bien no egresé, creo que gran parte de lo que después pude hacer fue con herramientas que obtuve en las diversas áreas de la educación pública por las que circulé y me parece muy importante estar acá defendiéndola porque es la base de cualquier pretensión de crecimiento que puede tener un país”.

“Soy Marcela Manuale. Tengo 53 años, estudié en la Universidad Nacional de Entre Ríos, soy profesora en Ciencias de la Educación y desde hace 30 años soy docente en la Universidad Nacional del Litoral y en la UNER. Estoy acá porque tengo la firme convicción de que no hay futuro si no defendemos la universidad pública, que es la que garantiza la igualdad de oportunidades para que todos los sectores puedan acceder al conocimiento, para democratizar los saberes y para que también sirva, como fue durante mucho tiempo, como signo de movilidad social ascendente. Creo que un país se construye a partir del conocimiento que produce y somos soberanos en la medida en que contamos con ese caudal de investigaciones. En estos últimos años habíamos crecido mucho en el sector de ciencia y técnica en la universidad, y creo que no podemos resignar ese gran avance que habíamos tenido. La lucha no es sólo por el salario de los docentes, si bien como docentes reivindicamos el mejoramiento y el sostenimiento de nuestra calidad de vida, pero sobre todo es la defensa de una educación de calidad, donde nosotros podamos aportar a la sociedad, a nuestros alumnos y a la comunidad, todo el conocimiento que producimos y que intentamos, a través de la enseñanza, poner a disposición de todos”.

“Soy Matías Clausen. Tengo 17 años y voy a la escuela secundaria de la UNL, estoy en quinto año. Creo que es muy importante la educación pública porque es lo que brinda la oportunidad a todos los estudiantes de poder elegirse un camino en su vida, de poder orientarse, encontrar quiénes son y cómo pueden servir a la sociedad en que vivimos. Estoy acá porque no está bien que se maltrate de esa forma a los docentes, no pagándoles los sueldos que merecen, despreciando la universidad. Cada estudiante que está presente hoy muestra la cantidad que somos y lo importante que es esto para todos nosotros”.

“Soy Lara Arques. Tengo 21 años y estudio Diseño Industrial en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, en la Universidad Nacional del Litoral. Vine por el desabastecimiento económico que está teniendo la universidad pública y también por el salario de los docentes, creo que es una lucha que todos tenemos que apoyar porque en definitiva nos afecta a todos y porque considero que sin educación pública nuestro país no tiene futuro”.

“Soy Ricardo Mascheroni. Tengo 65 años, soy docente de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral, allí estudié y tengo 35 años de docencia. Indudablemente que la universidad pública no es un privilegio para nadie sino que es un derecho humano. Gran parte del prestigio que tuvo la Argentina fue sustentado por la universidad pública, sobre todo a la luz de la Reforma Universitaria del 18, que este año se cumplieron 100 años. Creo que esto es una obligación, no solo de los docentes, porque esto excede la cuestión presupuestaria y salarial,  sino de todos, porque defender la educación pública es defender el país y la patria; defender fundamentalmente las oportunidad, los derechos de las generaciones futuras. Estar acá es devolverle aunque sea mínimamente todo lo que la universidad nos ha dado y que hoy se encuentra seriamente atacada por un modelo político, económico y social caracterizado por un desprecio a los sectores populares, donde desembozadamente dicen que la universidad no es para los pobres y configuran así un modelo elitista. Ojalá que a partir de esta convocatoria toda la ciudadanía empiece a tomar conciencia y se sume. Uno muchas veces frente a estas medidas tiene la disyuntiva de si perjudicamos a los alumnos, pero si uno tiene una mirada a futuro creo que los está favoreciendo y está defendiendo un valor importante para todos ellos”.

“Soy Francesca Corti. Tengo 15 años, voy a tercer año en la secundaria de la UNL. Vengo hoy acá porque mis profesores me hablan constantemente del salario bajo que tienen y me parece correcto que hagan paros. Hay muchas personas que dicen que podría haber instancias anteriores, que esto es extremo, pero la verdad es que hubo instancias anteriores y esta me parece que es una manera de lograr lo que se quiere, porque es injusto que no les paguen lo que deberían y más con la inflación, con lo que salen las cosas, no les alcanza para vivir; me parece bien que hagan paro y correcto que luchen por lo que merecen. También veo que hay muchos mitos sobre los profesores de escuelas y universidades públicas, de que no trabajan o que no van, y no es así, yo veo que se re ponen las pilas, que hacen un esfuerzo muy grande para ir a trabajar y lo hacen porque quieren de verdad a sus alumnos y porque les interesa muchísimo la educación. Me gustaría que tengan lo que se merecen, por eso estoy acá”.

“Soy Facundo Regali. Tengo 24 años y estudio Sociología en la Facultad de Humanidades y Ciencia de la Universidad Nacional del Litoral. Estoy acá para bancar la medida de fuerza de los docentes y también el acompañamiento de los estudiantes, porque somos habitantes de un mismo espacio, que es la universidad. Hoy el gobierno de turno está tomando medidas que desfavorecen y desprestigian a los docentes, a los estudiantes, a todo espacio donde se da cierta producción de conocimiento y donde básicamente el mensaje, con este bajo presupuesto, con este no aumento de los salarios, es que no les importan las áreas de saber y educación. La educación pública es importante porque básicamente los ciudadanos se forman en la educación pública, que es la que menos filtros sociales tiene para acceder al conocimiento; además porque los jóvenes que hoy estudiamos dependemos de los docentes, que pasaron por el mismo procedimiento que nosotros, para formarnos como profesionales en distintas especialidades, esas que después pondremos al servicio del resto de los ciudadanos”.

Fotos: Mauricio Centurión / Textos: Ileana Manucci

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