Hasta siempre, Comandante

Hoy se cumplen 52 años del asesinato del Che en La Higuera, Bolivia.

Dicen las efemérides que un 9 de octubre de 1967 mataron en Bolivia a Ernesto Che Guevara. Dice la historia que la voz de la proclama “Patria o Muerte” no se apaga, por más violencia que pretenda acallar el grito. El Che vive. Más allá del folklore de remeras y banderas, Guevara perdura en la memoria de los sueños colectivos.

Vive en las canciones que lo evocan, en la mística que hormiguea su tonada cada vez más cubana, y cada vez menos argentina. Vive en la sonrisa pícara de las fotos, en la resistencia de generaciones, en la revolución que sembró la esperanza. Pasaron los años. La voz no transmuta en silencio porque las palabras no perdieron su vigencia: «Queremos paz, queremos construir una vida mejor para nuestro pueblo y, por eso, eludimos al máximo caer en las provocaciones maquinadas por los yanquis, pero conocemos la mentalidad de sus gobernantes; quieren hacernos pagar muy caro el precio de esa paz. Nosotros contestamos que ese precio no puede llegar más allá de las fronteras de la dignidad«.

Aquí, un fragmento del discurso pronunciado el 11 de diciembre de 1964 ante la Asamblea General de la Naciones Unidas, en representación del pueblo cubano.

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