Leopoldo Jacinto Luque murió este lunes en Mendoza, luego de batallar desde el 29 de diciembre contra el coronavirus. 

Se fue uno de los nuestros. Se fue uno del barrio. Se fue uno de Guadalupe Oeste. Se fue el hijo del zapatero del barrio. Se fue el que se crió al lado de la vía. Se fue el que amagaba con meterse y salir del área de la avenida General Paz, se fue el que terminaba empujando la pelota en los arcos de Sportivo Guadalupe o en el campito de los curas, el del Seminario de Guadalupe.

Se fue el que Unión dejó libre una y otra vez. Se fue el que lo vieron hacer goles con la camiseta de Central Norte de Salta. Se fue el que volvió al Tate para que le dijeran «quedó libre joven Luque». Se fue el que se cansó de hacer goles en Atenas de Santo Tomé. Se fue el que se puso la de Central para que lo vieran debutar en Rosario. Se fue el tipo que no tuvo problemas en volver a Unión, aunque el club de sus amores ya lo había rechazado en un par de oportunidades. Se fue el delantero que ascendió en el 74 y brilló con la conducción del “Toto” Lorenzo en 75. Se fue un pedazo de Unión.

Se fue el que se ganó tapas de El Gráfico con la camiseta de River Plate. Se fue el que se cansó de hacer goles y ganar títulos con la banda roja que le cruzó el alma. Se fue el centrodelantero más importante del fútbol argentino en la segunda parte de la década del setenta. Se fue santafesino campeón del mundo. Se fue el compañero de Kempes para inflar redes en el 78. Se fue uno de los que una y otra vez rompía con la leyenda de que los milicos habían comprado el Mundial. Se fue el que Mendoza se lo supo apropiar. Se fue un goleador de esos que siempre soñamos tener en nuestros equipos. Se fue un tipo que el mundo del fútbol lo consagró hace mucho como «una gran persona», que no es poco en un terreno donde todos saltan con los codos bien filosos.

Se fue el Leopoldo Jacinto, ese nombre compuesto que no hace falta ponerle apellido.

Cuentan los colegas de LT 10, y me consta, que cada vez que iban a transmitir a Unión o Colón en Mendoza el Flaco Bergesio preguntaba: «Muchachos lo invité a Leopoldo, ¿tienen algún problema?».

Una cena más, un gol más, una anécdota más, te pido una más.

No: la de negro dice que terminó. Nos vemos en otra cancha y después en otro bar.

La noticia

Leopoldo Jacinto Luque murió este lunes en Mendoza, luego de batallar desde el 29 de diciembre contra el coronavirus. La noticia conmueve al fútbol argentino, que despide a uno de sus primeros campeones mundiales: fue integrante y segundo goleador de la Selección que ganó el Mundial ’78 jugado en nuestro país. Tenía 71 años y estaba internado en la Clínica de Cuyo.

 

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