—¿Cómo anda? Imagino que habrá descansado y disfrutado de vacacionar al mejor estilo Covid, entre alcoholes y distanciamiento social.

—Si no le molesta, saludo con el puño.

—No, no hay problema, yo traje mi flota-flota para mantener distancia.

—Yo prefiero que la distancia sea física pero no social.

—Ahora falta que defienda lo indefendible y se quiera adelantar en la fila.

—Usted no se haga el VIP que de casualidad paga el monotributo.

—Yo ya me anoté.

—Pero…

—La verdad que estoy preocupado.

—¿Por el monotributo?

—No, lo tengo con débito. Me preocupa el surgimiento de nuevas cepas. En especial la brasilera.

—No podíamos comenzar de otra forma.

—Se lo digo en serio.

—Qué le preocupa, perder el mar calentito, traer garotos y un positivo…

—Es como un poco fuerte. No puedo dejar de asociarla a la gaseosa. Está bien que sea una mutación, pero…

—No tiene nada que ver con el chaqueño y el sabor uva. Es por su origen, en realidad técnicamente es la P1.

—Está bien, Manaos es más marketinero. Es buena la campaña. Yo compro.

—Pero no es publicidad, es simplemente una forma de designar por su origen.

—Todo tiene que ver con comprar. El capitalismo está en todo.

—¿Y desde cuándo se convirtió en militante anticapitalista?

—Yo no soy anticapitalista. No se confunda. Yo quiero un capitalismo tierno, buena onda. Un poco anarco, un poco Arjona. Un capitalismo amigo del planeta. Que me endeude, pero sin perder la ternura. Yo no sé lo que es el destino, en cuotas camino.

—Créame que me confunde, incluso más que Patricia Bullrich.

—Algún día será presidente. Qué hermosura entrar al cuarto oscuro y poder elegir entre Milei y la Piba.

—Presidenta.

—No, presidente.

—En esa tiene razón. Pero de verdad le digo, no lo entiendo. Es como un herbalife de ideas.

—Usted tiene que abrir su cabeza y entender más allá de la tribu de su calle. Cada día que pasa, medito… y me digo: no se puede confiar en la ciencia. No se puede confiar en los medios. Hay que escuchar lo que dice el corazón.

—Eso se nota hace más de un año.

—Ya vengo, voy a comprar mi verdura orgánica.

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