Naranpol entra en una nueva etapa

Parecía que la planta iba a reabrir, pero no fue así. Los obreros apuestan a la autogestión cooperativa.

Por Juan Pascual

Los trabajadores de la planta local de Productora Alimentaria (más conocida por su marca insignia, Naranpol) retornaron el 4 de junio, por la mañana, a la fábrica emplazada en avenida Blas Parera y Formosa. Esperaban ocupar sus puestos y poner las máquinas en movimiento. Pocos días antes, el 15 de mayo, llegaron a un acuerdo con la patronal que ponía fin a un conflicto que lleva un año y un mes.
En ese período hubieron 39 audiencias de conciliación en el Ministerio de Trabajo, una huelga y toma de la fábrica, un lock out que se inició en octubre de 2011, una concurso de acreedores desde mayo de 2011 y un cambio de gerenciador: lo que era propiedad de los herederos de Carlos Galán pasó, en abril de este año, a manos de Digrabel, una pequeña empresa del corredor de Top Race Carlos De los Santos. En el mismo lapso, los 146 trabajadores de la planta ubicada en Santa Fe sufrieron la reducción de sus salarios desde $4500 (la pauta del convenio colectivo de trabajo, CCT) al mínimo vital y móvil ($1840), la llegada de 180 telegramas de despido por la toma, la falta total de pago salarial desde octubre de 2011, una masiva campaña de desprestigio de sus dirigentes y una agresión de María, Lucas y Martín Galán, el 21 de diciembre. Por la noche, entraron a la planta tomada con camioneta y todo (una Volkswagen Tiguan), embistieron varias veces el portón metálico y le produjeron lesiones a dos trabajadores, según consta en los peritajes médicos policiales. Antes, camino al lugar, casi atropellaron a dos niños del barrio al pasar por un acceso próximo, el pasaje Grandoli.
El 4 de junio los trabajadores quedaron en la puerta. El nuevo dueño, De los Santos, nunca apareció. Naranpol sigue cerrada y el conflicto entró en una nueva etapa.

Figurín
De los Santos no es muy conocido por su actividad empresarial. En el Top Race, su coche tenía dos auspicios: Naranpol y Viñas de Carragal, marcas de Productora Alimentaria. Como única experiencia previa, compró y quebró la fábrica de confites Peretti, en Franck. Con 800 empleados en total, Naranpol es una organización de otra escala, que según su web (hoy desactivada) exporta en Latinoamérica, Rusia y África. Hasta hace poco, era la tercera productora de gaseosas del país. Ese imperio es hoy gerenciado por Digrabel, la razón social de De los Santos. No está en claro si se trató de un traspaso de acciones desde los antiguos dueños (los Galán) o si hubo un simple cambio en el directorio. Como sea, no salió un peso: Digrabel asumió con el costo de hacerse cargo de las deudas de Productora Alimentaria.
La empresa de De los Santos es casi inexistente: según publicó el semanario Cruz del Sur, sus oficinas son fantasma (en una vive una familia, en otra nadie atiende), no tiene empleados y el directorio está compuesto por dos jovencitos (el presidente, Norberto De los Santos, de 19 años y su suplente, Emiliano De los Santos, de 18 años).

El corredor de Top Race, De los Santos

La venta se conoció el 17 de abril. El 15 de mayo, en la sede rosarina del Ministerio de Trabajo de la Provincia, De los Santos y los representantes del Sindicato Único de Trabajadores de Aguas Gaseosas (Sutiaga) acordaron la reapertura de la planta. Allí se pactó la reincorporación de los despedidos, la no persecución de los dirigentes obreros, un salario acorde al CCT y un pago en 18 cuotas de un monto inferior a los $70 mil que la empresa le debe a cada empleado (en razón de la reducción y el no pago de salarios). También se dejó en claro que los trabajadores podían optar por la vía judicial para reclamar el total de lo adeudado. Empresa y gremio, además, prometieron acompañarse para gestionar el Repro, el programa del Ministerio de Trabajo de la Nación que solventa parcialmente los salarios de las empresas en crisis.

Los ataques
“Nosotros siempre supimos que este era un testaferro”, le dijo a Pausa Cristian Farieri, el delegado sindical de la planta santafesina. La apreciación tiene su justificación: De los Santos no se presentó a la reapertura y, además, el 29 de mayo, en una solicitada publicada en el diario Uno, advirtió que “No se permitirá el ingreso a ningún establecimiento” de Farieri, Fernando González, Osvaldo Giolongo, Marcelo Bleckmann, Gerardo Recce, Jorge Pino, Antonio Pérez, Fernando Román, Gastón Stivala y Martín Román, “los cuales se encuentran denunciados penalmente por la Empresa”.
Una embarrada de cancha. No sólo se trata de parte de los principales dirigentes de los trabajadores sino que las causas no existen. En declaraciones al programa “Antes que sea tarde”, emitido por LT10, uno de los enlistados, Fernando González, explicó cómo interpusieron un recurso para saber qué causas tenían en su contra y cómo el juez Pegasano dictaminó que “no tenemos ningún tipo de denuncia ni pedido de captura”. “A nosotros se nos ha acusado de muchísimas cosas y con esto queda claro no sólo que no tenemos denuncias penales, sino también la burla y la falta de respeto de los empresarios”, dijo González a la emisora.
La causa que sí se había abierto era por robo de mercadería. Durante la toma de planta (entre noviembre de 2011 y abril de 2012), la patronal acusó en sede judicial y por cuanto medio de comunicación tuviera a mano que salían camiones con carga y que se fraccionaba de manera ilegal. “Se confunde a los trabajadores con 30 delincuentes que están tomando ilegítimamente una planta” declaró Martín Galán el 28 de enero de 2012 a El Litoral, mientras pedía el cumplimiento de la orden de desalojo que establecieran los jueces intervinientes en el concurso de acreedores, Eduardo Sodero y, luego, Gustavo Ríos. También extendió una advertencia al empresariado: “los industriales también tienen que actuar, porque hoy es nuestra empresa, pero mañana será otra. No puede ser que te roben a mano armada y todos miren”. “Hay que tener en cuenta que han saqueado la empresa. En depósito había entre 4 y 6 millones de pesos en mercadería que salieron a la venta y se la repartieron entre dos delegados”, acusó.
Sin embargo, en el stock disponible había sólo $1,5 millón de pesos “y a la causa de robo de mercadería el juez Pegasano la dio por sobreseída el mes pasado por falta de mérito. Estábamos involucrados tres compañeros, Francisco Castel, Fernando González y yo”, reseñó Farieri a Pausa.

El desmanejo  
Además de ladrones, los trabajadores fueron tratados como rosqueros baratos. En el verano, una hipótesis circuló con simultaneidad y mucha fuerza por un sinnúmero de medios, propalada por la propia voz de los Galán: la toma y la conformación de una cooperativa por parte de los obreros correspondía a una estrategia del rossismo para quedarse con la empresa. El Sutiaga, como gremio, apoyó la candidatura de Agustín Rossi en la última elección de 2011. Y el hermano de Rossi, Alejandro, es accionista de Paraná Cargas, la empresa que transportaba a Naranpol. La operación de pinzas cerraría, además, por el lado de los salarios: con una sorprendente veta antiimperialista, los Galán proclamaron que los CCT de la rama se elaboran entre el Sutiaga y las transnacionales de la gaseosa, por lo que se firman acuerdos salariales que exceden las capacidades de las empresas nacionales. En la citada entrevista dada a El Litoral, Martín Galán expuso que “estamos siendo víctimas de un grupo de intereses de Rosario”. “El sindicato de Santa Fe está comandado desde Rosario, y éste, por multinacionales. El gremio de Rosario encuentra una línea política de apoyo a la que le interesa nuestra logística, porque Productora Alimentaria había encontrado en el mercado una participación muy importante a nivel nacional y si bien no tenemos camiones propios no se dejaba, en el momento de apogeo de producción, de mover casi 500 y hasta 700 camiones mensuales. De ese modo, la logística pasó a ser clave de nuestro negocio”, explicó Galán.
Una verdadera megaoperación, que involucra a las multinacionales, los hermanos Rossi, Paraná Cargas, un gremio entero y el Ministerio de Trabajo de la Nación. A Farieri le “cuesta creer que personas grandes, formadas, con estudio, se prendan al juego de esta gente que lo único que hizo es cagarnos y estafar a los proveedores. Y siguen creyendo que los culpables de todo esto son los trabajadores, cuando los culpables de todo esto son los empresarios”.
Productora Alimentaria se presentó a concurso preventivo de acreedores el 4 de mayo de 2011. Muy veloz, el 9 de mayo, el juez Sodero accedió al pedido patrocinado por los abogados Raúl y Rodolfo Benavides (el último, además, acompañó a De los Santos en las audiencias de mayo en Rosario) y dio por caído el CCT. En el escrito elaborado en representación de los Galán, se indica en siete oportunidades y como razón de la crisis de la empresa el “costo laboral” que debe afrontar. Fuera del CCT, los salarios se redujeron a un tercio.
No obstante, la decisión judicial se tomó sin conocimiento de los balances de la empresa, que no fueron presentados. En su lugar pusieron “cuadros contables”. En lo sucesivo, al menos hasta febrero de 2012, tampoco se adjuntaron los balances de sumas y saldos, el detalle de los de activos y pasivos, de ingresos y egresos de caja y los resultados del ejercicio de cada mes.
Aún así, de los propios “cuadros contables” surgen varios datos. El primero refleja el tamaño de Productora Alimentaria: en 2010 facturó por más de $225 millones de pesos y en 2011 arañó los $250 millones. El segundo muestra el peso de los gastos. Para 2011, en el rubro “abonos” (¿?) se indican cerca de $15 millones de pesos; en “sueldos” $41 millones. Se trata de apenas el 22% de la facturación anual. Por otro lado, la Comisión Técnica de Asistencia Gremial, en el marco de la Multisectorial de Apoyo a los Trabajadores de Naranpol, elaboró un informe que precisa el lugar  que ocupan los salarios en la empresa. Allí se reseña que “para el conjunto  de las empresas del sector el costo salarial representó en 2010 el 14,5% de las ventas. Para Naranpol, según la fuente que utilicemos (si observamos los Estados Contables o los Balances Mensuales) el costo salarial se encuentra alrededor del 16% de las ventas”.
En suma, la crisis de Productora Alimentaria no pudo deberse, según la fuente judicial o gremial, al consabido “costo laboral”.
Las pinzas de la supuesta rosca política se abren de par en par. Y lo único cierto es que los empleados cobraron un tercio de su sueldo de mayo a octubre, para luego ver cómo comenzaba un lock out y cómo no cobrarían un peso más.

La lucha
Los trabajadores no se quedaron inmóviles. Frente a la situación, declararon una huelga en octubre, luego ocuparon la planta de Blas Parera y finalmente tendieron todos los lazos posibles para conseguir apoyo. Recibieron la ayuda de Luis Caro, el presidente del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas, y de la Multisectorial local. Y asistieron a todas las audiencias en Trabajo (39 en total), planteando como único interés mantener la fuente y los salarios. Durante esas negociaciones, se notó el hastío del gobierno respecto de la patronal. Tras la audiencia 16, el entonces ministro de Trabajo Carlos Rodríguez explotó: “Naranpol es uno de los casos más difíciles, con los empleadores más difíciles que hemos conocido en mi vida”, “el grado de flexibilidad de la empresa es cero o menos cero, en números negativos”, “yo creo que (Carlos) Galán debe tener ganas de levantarse de la tumba y revisar lo que están haciendo sus hijos”. El 25 de noviembre de 2011, el secretario general de Sutiaga, Américo Romero, calificó una de las audiencias como “otra payasada de esta gente, que le faltó el respeto a las autoridades, a los trabajadores, al síndico. Vinieron con la postura de buscar un crédito de 30 millones de pesos, y de despedir a 210 personas para poder producir”. El mismo día, el entonces gobernador Hermes Binner aumentó el monto: “Este es un problema difícil de resolver porque la empresa pide 40 millones de dólares para poder funcionar. Las cosas han cambiado enormemente desde que no está Carlos Galán”. La patronal se amparó, en declaraciones posteriores, en el saber de “especialistas” que habían elaborado un “plan de negocios”.

Trabajadores de Naranpol protestan frente a Tribunales

En noviembre 2011, también, se dieron los avances hacia la conformación de la cooperativa para la recuperación de Naranpol (en ese momento, en lock out). Hubo reuniones en Desarrollo Social y en Trabajo de la Nación, facilitadas por Luis Caro. Hoy, a la vista de lo sucedido, la estrategia no parece haber sido desatinada. “Nosotros decíamos todos los meses ‘¿cómo hacemos para aguantar un mes más?’. Y cuando nos damos cuenta, hace ocho meses que no cobramos. Aprendimos a vivir sin plata, lamentablemente aprendimos a sanatear a nuestros acreedores. La moral del trabajador está alta porque sabe que, a la larga, nosotros nos vamos a quedar con todo. Todos lo sabemos. Desde un primer momento nos dimos cuenta, cuando la patronal cerró todo en octubre. Por eso la cooperativa en formación, que metimos en diciembre, a tres meses de que plantearan el lock out”, explica Farieri.
—¿Tomarán otra vez la fábrica?
—Depende. Nosotros vamos a presentar el pedido de quiebra, en estos días —anuncia Farieri—. La idea es que con la quiebra se pida el crédito de los trabajadores (ver aparte). Y además, la empresa le debe al sindicato 5 millones de pesos. Vamos a ir con eso. En caso de que no tengamos una respuesta favorable del juez... nos vamos a meter. La primera toma decíamos “no, mejor no, qué nos vamos a meter”. Hoy se está incumpliendo todo. Nosotros estuvimos adelantando, fuimos al Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, para ver cómo avanza nuestra cooperativa, a Trabajo de la Nación, a la parte de ayuda a empresas autogestionadas, y a Desarrollo Social, por los subsidios para cooperativas. Tenemos buenas perspectivas, pero tenemos que cortar el cordón: seguimos en relación de dependencia.
—¿Y el resto de las plantas?
—Aquel que lo vea desde afuera le parecerá utópico, pero nosotros vamos por todo, por etapas, pero vamos por todo. La idea es que la gente de Rosario, Reconquista, Córdoba, Chaco, en un futuro esté trabajando de vuelta, que todo aquel compañero que quiera volver a trabajar tenga la posibilidad.
—¿Cómo está la planta?
—Hay que ir, engrasar, aceitar las máquinas, apretar el botón y empezar a producir.

Recuperar para salvar el trabajo
Santa Fe prácticamente no posee antecedentes en empresas recuperadas por sus trabajadores, por lo que el caso de Naranpol tuvo un feroz revuelo. Parecía que en la ciudad iba flamear, finalmente, el sucio trapo rojo. Vale recordar que esta modalidad –casi un invento argentino– sirvió para sostener los puestos de trabajo de miles de trabajadores y de cientos de empresas, en los tiempos de la malaria de 2001. Y que la reciente modificatoria de la ley de quiebras, en 2011, le da cobijo y garantías: se incluyó la posibilidad de que la producción continúe a través de los trabajadores, aún cuando la cooperativa de trabajo esté en formación, que tengan prioridad para hacer una oferta y que se les adjudiquen en forma directa los bienes mediante sus créditos laborales (la deuda de la empresa con sus empleados, calculada al 100%), más allá de la voluntad del empleador.

Los jóvenes y la Multisectorial
A nivel local los trabajadores de Naranpol fueron acompañados por una Multisectorial compuesta por la Casa de Derechos Humanos, las Madres de Plaza de Mayo, El Birri, el Colectivo Elegguá, la agrupación Martín Fierro y el Partido Obrero, entre otros espacios. Con gran presencia juvenil, participaron en diversas movilizaciones. Farieri recuerda: “No teníamos mucha experiencia, éramos laburantes con cierto roce con la empresa, pero jamás pensamos que íbamos a llegar a tanto. Cuando los chicos se acercaron, nosotros... No sé como decirlo, dudábamos de todo. Pero en el primer encuentro, en El Birri, empezamos a relacionarnos y fue un gran apoyo. Los chicos empezaron a participar de las asambleas, a ir a la planta, y todo cambió. Nosotros estábamos todo el día, por ahí no teníamos más nada de qué hablar y el hecho de que vinieran era muy bueno. Después, los chicos del Doca trajeron películas para mirar. Y estuvo el evento que hicimos en la plaza Pueyrredón, que fue gracias a ellos, que dieron una mano bárbara. Siempre lo decimos: estamos muy agradecidos, llegaron en un momento en que lo necesitábamos”.

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Un solo comentario

  1. muy buena nota, totalmente agradecidos a todas las agrupaciones que nos apoyaron y hoy siguen en contacto, como dijo el compañero farieri llegaron en un momento clave y se unieron a los trabajadores de NARANPOL con un mismo objetivo, el de recuperar la fuente de trabajo

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