Una década de injusticia

ESPECIAL ANUARIO 2013
La
Causa Inundación volvió a quedarse sin juez, justo cuando
habían terminado las testimoniales y faltaba poco para que hubiera sentencia.
Por Juan Pascual
Toda la ciudad se unió en el recuerdo, miles se congregaron el 29 de abril en la plaza, el arco político expresó su congoja y anunció la
construcción de memoriales, pero el 2013, año del décimo aniversario de la
creciente del Salado que se cobró 158 víctimas, termina con la Causa Inundación
otra vez sin juez. Gustavo Urdiales, quien como subrogante tenía a su cargo la
causa, fue nombrado fiscal el 10 de diciembre, en otro sarcasmo del calendario:
el día en que se cumplieron 30 años de democracia se extendieron todavía más
los 10 años de impunidad.
El proceso ahora espera por un nuevo magistrado, pero las
opciones son cada vez más acotadas: varios de los jueces que se desempeñan en
Sentencia ya pasaron por la causa como fiscales o magistrados de Instrucción,
por lo que no pueden volver. Al mismo tiempo, quien sea designado debe ponerse
al día con 20 cuerpos de expedientes y un armario completo de documentales.
La vacante no es una excepción en la historia de la causa
por la que están procesados por estrago culposo agravado por la muerte de
(apenas) 18 personas el ex intendente Marcelo Álvarez, el ex ministro de Obras
Públicas Edgardo Berli y el ex director provincial de Hidráulica Ricardo
Fratti. De hecho, Urdiales demoró más de lo debido la resolución de un pedido de prescripción presentado por Álvarez el 20 de agosto, pese a la insistencia
de los fiscales y al cumplimiento de los plazos procesales.
Las cruces blancas clavadas en la Plaza de Mayo son uno de los símbolos con los que el movimiento de inundados sostiene su lucha.
Hace 10 años que los jueces van y vienen, los tiempos se
dilatan, las zancadillas legales se suceden y la injusticia se agranda. Siete
fiscales estuvieron a cargo de impulsar la causa, seis jueces fueron pasándose
los expedientes de uno a otro. En 2013, sin embargo, hubo un hálito de
esperanza para el movimiento de inundados y para los actores civiles que
impulsan la demanda, Jorge Castro y su esposa Milagros Demiryi. En junio
comenzó la etapa de producción de pruebas y, con ella, una sucesión de declaraciones testimoniales en vistas a, por fin, una sentencia.
Fue entonces cuando los tres técnicos que realizaron la
pericia oficial refrendaron su lapidario informe respecto de las
responsabilidades políticas de la inundación, al indicar que hubo tiempo
suficiente para avisar a la población y que no hubiera ingresado el Salado a la
ciudad si hubiera sido terminado el Tramo III de la Circunvalación. También
testimoniaron otras figuras técnicas como Carlos Ubaldo Paoli, quien en 2003
fuera director del Instituto Nacional del Agua, y Raúl Omar Jonas, implicado en
la supervisión de la construcción de la Circunvalación. Pero
la nota la dio Carlos Ferreira, un técnico de Hidráulica que, junto a Sandra
Beatriz Perezlindo, trazó el mapa de hasta donde llegaría el agua y lo dio a
conocer en horas de la mañana del mismo 29 de abril al Comité de Emergencia
Hídrica. Los funcionarios, Berli entre los presentes en el Comité, no
reaccionaron cuando todavía la tragedia no se había desatado del todo.
El 29 de abril de 2013, a diez años de la catástrofe, miles de santafesinos de reunieron en la Plaza de Mayo para renovar el reclamo de justicia.

Fueron más de 30 los testimoniantes convocados por Urdiales.
Los más destacados, el diputado Mario Barletta, el ex senador, ex ministro de Hacienda
de la dictadura y el reutemismo, Juan Carlos Mercier, el diputado y ex
gobernador Jorge Obeid y el senador y ex gobernador Carlos Reutemann. Barletta
indicó que Reutemann y Obeid “sabían y eligieron no hacer nada en referencia a
la obra de defensa del río Salado”; Mercier le echó la culpa a De la Rúa por falta de fondos; Obeid
dijo que no recordaba haber recibido ninguna observación sobre el cierre de la
defensa, cuando en 1997 se inauguró la Circunvalación, y
que en 2003, como era diputado y estaba en Buenos Aires, sólo tenía versiones
periodísticas del ingreso del agua; por escrito, Reutemann repitió otra vez que a él “nadie le avisó” y sumó una gragea a su historial de autismo. Cuando le
preguntaron por cuál era el organismo que auditaba la construcción de la Circunvalación,
respondió “No recuerdo”.

Las demoras en la Justicia son una prueba fehaciente del tácito
pacto de todo el arco partidario para no impulsar la causa, o al menos reclamar
por ella. Simplemente, miran para otro lado. Es muy difícil que la democracia
admita en que en su seno también se pueden cobijar masacradores.
Mientras tanto, la insistencia y la resistencia del
movimiento de inundados es la única razón por la cual la memoria se mantiene
viva y desafiante, en busca de que los culpables paguen.
Este año, a 10 años del 2003, recordaron con nombre y
apellido tanto a los 158 muertos por la inundación como a los compañeros de
lucha que se fueron durante estos últimos años. Denunciaron el pacto partidario
de impunidad y el abandono de las zonas que arrasó el río, el oeste pobre de la
ciudad. Y, una vez más, fueron acompañados por los santafesinos. 
Publicada en Pausa #128, miércoles 18 de diciembre de 2013

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