Meteorología

Una mujer canosa se sienta en uno de los bancos, no espera el colectivo. Espera algo pero no sabe qué. Una revista que se llama “Las cien mejores recetas de zapallitos” perdió el color detrás del vidrio.

Ella baja del micro y se cambia la remera en el baño. Él tomó sol sin anillo. Ella sale del baño dejando ver su panza con piercing y buena parte de sus tetas. Él usa gel en el pelo y sonríe mientras se acerca. Es de mañana.

Un pibe de gorra se ata los cordones meticulosamente, como si quisiera demorar todo lo posible, atento a los movimientos, ve sin mirar. Pronóstico del tiempo en el cartel eléctrico: mejorando por la tarde.

El maletero se sienta en el vientre  sin valijas  del colectivo encendido con la mirada perdida y apagada. Fuma, agarra el cigarrillo con el meñique y el anular. Levanta la cabeza, mira el cielo.

De  pronto las letras del cartel se transforman en signos raros, como ideogramas, titilan y cambian de dirección. Poco después empiezan a brotar palabras como si alguien estuviera escribiendo o como si hubiera cobrado vida propia y estuviera desquiciado. Así, aunque a nadie parece llamarle la atención se puede leer:

Temperatura  27 grados en la concha de tu  madre, probabilidad de tormenta de mierda y vientos huracanados o araucanos, presión atmosférica 1020 hectopascales. Anoche hizo frío y se escucharon bombas mientras se cocinaba un asado silencioso entre brasas de pena. Mi hermano me regaló un frasco lleno de flores y un amigo me abrazó y lloramos por dentro...

No hay nadie en la calle. Salieron a llamar al lobo y ahora se encerraron, a esperar, regocijados, sonrientes, temblando…que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva.

¿Martín Pescador se podrá pasar? Aserrín aserrán, los cerditos se relamen, ¿lobo está?

Publicada en Pausa #166, miércoles 25 de noviembre de 2015

Un solo comentario

  1. Buen relato Fede. Ayer precisamente estaba en la parada de colectivos y desde la plataforma (creo) 22 miraba del otro lado (en el parquesito) a un lector acompañado con sus dos perros y lo primero que se me vino a la mente es ¿qué estará leyendo? porque se veía muy entretenido... hasta que llegó una joven acompañada de su padre y su perro y eso distrajo la atención de este afanado lector.
    Varias veces se cambio de posición, para jugar, leer, mirar... en fin.
    Luego, al subirme al cole empezó a caer una llovizna leve... al ponerse en marcha el cole volví a fijeme por la ventanilla en donde estaba el dichoso lector, y se encontraba refugiado de las pequeñas gotas debajo de un árbol siguiendo la lectura.

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