Fue la movilización de masas más imponente en la historia de la ciudad. Cuadras y cuadras de mujeres marcharon desde la Universidad a la Legislatura, pasando por el Ministerio de Seguridad. El documento leído arrancó decenas de ovaciones. Las imágenes y los videos de un día histórico y el documento completo para descargar.

«Una incontenible marea violeta hará temblar la tierra en repudio de todas las formas de violencia machista, y les santafesines seremos parte de ella», arrancó el documento de la Mesa Ni Una Menos Santa Fe, que recorrió todos los temas de la agenda del movimiento de mujeres. La movilización abarrotó la plaza de la Legislatura, en su recorrido llegó a tener más de siete cuadras y demoró más de media hora en ocupar el lugar del acto.

Tres horas antes, la concentración comenzó, para partir cerca de las 17.30.

La marcha avanzó por calle San Jerónimo y luego hizo un rulo para pasar delante del Ministerio de Seguridad, donde las mujeres en su paso vieron una intervención artística por el femicidio de la docente Vanesa Castillo.

 

Finalmente, cuando giraron por General López camino a la Legislatura, ocuparon todo el ancho de una de las avenidas más grandes de la ciudad. En la Legislatura estaban esperando los varones.

A partir de ese momento, demoró más de media hora el arribo de todas las mujeres, organizadas detrás de cada una de sus banderas. No hubo prácticamente agrupación o movimiento ausente. Cerraron el ingreso a la plaza las fuerzas de la izquierda y recién entonces comenzó la lectura del documento. El día cedió a la noche bajo el paso de las mujeres. Algunas gotas de lluvia presagiaron una tormenta que no llegó, pese a las nubes que cubrían el cielo.

En la plaza había autoridades y funcionarios de todos los palos, niveles, poderes y géneros, entremezclados con la multitud. Todos recibieron fuertes demandas y señalamientos directos, sobre todo radicales y socialistas, que tienen funciones ejecutivas, en un documento que no se guardó nada y que comenzó con una consigna contundente: «¡Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras! A la feminización de la pobreza le oponemos la feminización de la resistencia!», clamó una de las lectoras del documento (fueron cerca de 20 mujeres diferentes las que leyeron). Así obtuvo la primera gran ovación de la noche.

La segunda gran reacción llegó cuando se mencionó a las Madres de Plaza de Mayo.

Traemos con nosotras, en cada una de nuestras luchas, a las 15.000 obreras textiles neoyorkinas que marcharon por la jornada de 8 horas a principio del siglo pasado, a las feministas de los siglos XIX y XX que lucharon por el voto, el trabajo, la educación, la representación política, por el derecho a una sexualidad libre; a las feministas de los años 60/70 que develaron que lo personal es político y por las nuevas expresiones del feminismo que cuestionan el binarismo y la heterosexualidad como norma.
Portamos las experiencias, discusiones y lazos que hemos construido en los 31 Encuentros Nacionales de Mujeres y en los 8 de marzo organizados desde 1984 en nuestro país.
Estamos acá porque en la gran noche de la dictadura hubo mujeres a las que no pudieron doblegar, son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo que no dudaron en desafiar a todos los poderes.
Nos reconocemos en todas ellas.

El documento, de nueve páginas y que se puede descargar completo aquí, estuvo organizado alrededor de las razones del paro y de las demandas que movimiento pone en agenda. Estas razones estuvieron organizadas en tres grupos de temas: «Paramos contra la violencia política e institucional», «Paramos para decirle no a las políticas de ajuste que precarizan nuestras vidas» y «Paramos porque nos pronunciamos contra la violencia cultural y simbólica que nos consifica, estigmatiza nuestras decisiones y niega nuestras luchas».

El modo en que puntualizaron en cada aspecto prueba una vez más que el sector más dinámico y avanzado en la política argentina es el feminismo, que puso los puntos en cada uno de los temas acuciantes de la realidad a través de sus demandas, entre ellas la consigna más extendida: «educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir».

Hubo otros, muchos momentos altos que generaron el aplauso general. La oposición a la reforma previsional, la mención a las notas machistas de Néstor Vittori en El Litoral, el repudio al monumento de Carlos Monzón, el pedido de cese de despidos y paritarias sin techo, la crítica al gobierno nacional y provincial por la reforma tributaria y el pacto fiscal, el pedido de cárcel efectiva para los genocidas, la reivindicación de los derechos de los pueblos originarios fueron sólo algunos de ellos. En todos los casos, las mujeres dejaron en claro cómo se puede abordar cada uno de esos temas desde una perspectiva feminista y cómo, desde esa mirada, se revelan las ancestrales desigualdades que las oprimen. 

La mención a las iglesias fue directa: «No aceptamos la injerencia de las iglesias en nuestras vidas y en nuestros cuerpos, como así tampoco los vínculos que mantienen con el Estado. No queremos pagar 32 millones de pesos al año a esas cuevas oscurantistas de abusadores de niñes y encubridores».

La lectura del documento culminó con las consignas centrales de la gesta feminista. Cada una fue leída por una mujer distinta, cada una fue recibida con vítores:

Paro general de las y los trabajadores contra las políticas de ajuste de los gobiernos.
Justicia por las víctimas de femicidios y los crímenes de odio contra lesbianas, bisexuales, travestis y trans.
Aprobación del proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.
Separación definitiva de la Iglesia y el Estado.
Derogación de todas las leyes represivas.
Desmilitarización de nuestros territorios.
Libertad a Milagro Sala y a todas las presas políticas.
Absolución para todas las procesadas y condenas por actuar en legítima defensa.
Aparición de Rosalía Jara, Natalia Acosta y todas las desaparecidas en democracia.

No más muertas ni presas por abortar. Basta de criminalizar nuestros cuerpos y decisiones.
El Estado es responsable
Somos el grito de las que ya no tienen voz
Somos las hijas del patriarcado, dispuestas a acabar con él
Ni un día más demorando leyes en defensa de nuestros derechos

La noche cerró con la consigna que originó esta explosión que está cambiando al viejo Santa Fe y que terminó resonando en todo el mundo:

«Ni una menos, vivas, libres y diversas nos queremos».

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