A 16 días, un Alberto hiperactivo viaja al corazón profundo del progresismo porteño

¿Qué más porteño y progresista que les jóvenes del Nacional Buenos Aires, aderezados con un Pepe Mujica? Tras el soporífero debate capitalino, y en una jornada con un silencioso Macri, Fernández hizo de todo: discutió con Patricia Bullrich, le cerró la puerta al promilico Nicolás Massot y habló sobre educación.

¡Qué vivificante es tener un atisbo de los claustros donde crece y se forma la vanguardia! ¡Qué fortuna poder mirar de lejos cómo les inquietan los males e injusticias del mundo! Ay, ¡si tan solo se hicieran cargo de lo que sucede y surge de su terruño!

Anoche el debate por la intendencia de la Capital Federal aburrió a buena parte del país. Como sucede con el clima, las galas de la gente bien, los eventos culturales mínimos, los robos, las revistas que leen 15 personas, los accidentes de tránsito, y demases, varios canales de alcance nacional obligaron al resto del país a fumar las exposiciones de los candidatos. Se hubiera esperado un poco más de picante en los cruces, que estuvieron sosos como primer almuerzo de un paciente de peritonitis. Apenas se puede rescatar esto:

Larreta: «Nunca me hiciste un comentario sobre la gestión»

Lammens: «Nunca te hice ningún comentario, pero muchas veces quisiste que sea candidato de tus listas y me integre a tu gestión. Te dije que no lo hacía porque tenía una concepción distinta de como se hace política».

Woaaah. Y diez puntos de rating.

El tinellista Matías Lammens, presidente de San Lorenzo, tiene la responsabilidad de ir a ballotage en el único distrito donde el PRO puede llegar a ganar. La contienda vale mucho. La política municipal porteña siempre tiene eco en los canales nacionales, así se entronizaron tanto Fernando De la Rúa como Mauricio Macri. En 2015 pudo haberse abortado el ascenso al poder de Cambiemos si hubiera ganado Martín Lousteau: venían de perder en Santa Fe –donde esperaban ganar con Del Sel– y la derrota significaba un mazazo al PRO en tierra propia. Lousteau quedó a muy, muy pocos votos, se pasó luego a Cambiemos y ahora ve pasar lo que hubiera sido una ocasión inmejorable. Una visión bárbara la del Tincho.

¿Estarán esta vez los porteños a la altura del resto del país? Es muy difícil saberlo. El Frente de Todos dio y cedió lo mejor de sí para ese electorado: muy pocos peronistas en las listas y mucha salida pública de Ofelia Fernández, Pino Solanas, Itai Hagman, Dora Barrancos y así. Se sabe, así como en Formosa siempre gana el Gildo, en la ciudad de Buenos Aires siempre gana el antiperonista mejor rankeado (con la excepción riojana y menemista de Erman González senador, allá lejos y hace tiempo).

En esa estrategia, Alberto Fernández viajó hoy al corazón profundo del progresismo porteño, acompañado por un amuleto insuperable: un Pepe Mujica.

Arengando a la pibada

Fernández no es un egresado de la casa, como Axel Kicillof o Mariano Recalde. En ese recoleto mundo, lo hizo notar. Les dijo: ustedes llaman a su escuela «el Colegio». La pibada recibió la frase con risas; hubo algarabía en el Aula Magna. En el lugar también estaban Lammens y Gisela Marziotta, junto a Recalde, que encabeza la categoría para el Senado. «El día que me vean que estoy traicionando lo que les estoy diciendo salgan a la calle», dijo el candidato, como supiera afirmar otrora en el Monumento a la Bandera.

El candidato es Alberto

Los principales conceptos giraron en torno a temas que impactan directo en el público juvenil: educación, género, medio ambiente.  “El presidente Macri piensa que unos tienen la suerte de estudiar en la educación privada y otros la desgracia de caer en la educación pública. Probablemente no lo sepa, pero la universidad pública dio cinco premios Nóbel y dio muchos presidentes argentinos. La educación pública es lo que nos hizo distintos en el mundo”, sostuvo Fernández.

Dijo, además, que la Argentina no tiene una suerte de problema recurrente que la hace caer en crisis cíclicas: “Aunque nos quieren hacer creer que parece que genéticamente somos un país decidido a chocar siempre con la misma piedra, no es que chocamos con la misma piedra es que cada tanto los mismos toman el poder y hacen con la Argentina lo que estos tipos hacen: endeudamiento, empresas que cierran, desempleo, hambre”.

También renovó su promesa de abrir un del Ministerio de la Mujer, le pegó a Vidal por su dicho sobre las universidades y los pobres y mencionó por primera vez el tema ambiental: pidió luchar para «evitar un desastre ecológico».

Y no se privó de usar lenguaje inclusivo, desatando el furor del estudiantado.

Mañanitas de represores

Patricia Bullrich recogió el guante de las críticas a su proyecto llamado «Ley Mentira». Entrar en los pormenores de su propuesta no tiene mayor sentido, apenas es una chicana de orden electoral. No obstante, Fernández entró en el juego y salió a criticar a la creadora de la Doctrina Chocobar –tire primero, vea después– y la Doctrina Nahuel –las fuerzas siempre tienen la razón. 

El cruce se dio vía tuiter. Arrancó Pato.

Fernández le retrucó y Pato se quedó con la última palabra.

Todo muy suave. La oposición desde el 10 de diciembre va a tener una ferocidad que todavía no conocemos en la historia de la democracia reciente.

En el medio de la trifulca, una usuaria de tuiter le hizo un pedido al candidato, que fue respondido.

No es un gesto menor esa respuesta, tras el encuentro en Nueva York entre Sergio Massa y quien fuera el jefe de bancada de Cambiemos en Diputados, Nicolás Massot. El pelirrojo bahiense es un asumido promilico, que se ufana de salir en afiches contra el movimiento de Derechos Humanos o que utiliza la primera persona del plural para referirse a la acción de la dictadura contra las mujeres, en pleno debate por el aborto. Es bueno que Massot sea un límite.

Una hermosa pancarta para sostener un 24 de marzo. Massot es el que está arriba del «Nunca».

¿Y el voto electrónico?

Muy poco pasó en el campamento macrista. Apenas una nueva propuesta del candidato, que no se sabe bien de dónde viene ni adonde va. Todo lo contrario a lo que recomendaba Luis Mino en Para Conocernos.

Ahora a Macri le interesa la boleta única en papel. Qué decir sobre el tema que no se haya dicho ya. Para aquellos que no la conocen, por no ser de Santa Fe: termina generando un efecto de corte de boleta obligatorio. Es, en ese sentido, lo opuesto a la sábana, que tiende a arrastrar y empujar candidatos. Así, te queda una cámara con una mayoría de un partido, otra cámara con la mayoría de otro partido, las principales ciudades de un partido y la gobernación de otro partido. La descripción es real. Una ensalada, todo mezclado, con un condimento más: si ya sos conocido de antes –es decir, si sos una figura de los medios– tu ventaja es exponencial y ni siquiera te tenés que hacer cargo de que te arrastre o te empuje otro candidato.

Pero bueno, tampoco es para darle tanta entidad a las medidas que promete para el futuro un funcionario que podría impulsarla hoy, si no fuera porque está en retirada. Lo que sí hay que observar son los guiños a la tropa celeste antiderechos, las referencias a Dios, los pedidos de fiscalización, los llamados a dinamitar villas, la calificación de opositores como asaltantes de bancos, narcos y chorros, toda la mansa calma republicana que va inyectando el presidente y su gabinete en su electorado, que no va a dejar las calles durante largo tiempo.

También, de paso, no viene mal observar el valor del dólar, ya que estamos, y el nivel de las reservas: es como un tipo cayendo de un alto edificio que va pensado en el aire, mientras se precipita hacia el suelo cual pulpa de Frescor que todavía no es sedimento, «todavía todo va bien, todavía todo va bien».

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