Foto: Mauricio Centurión.

El recuerdo de Néstor Kirchner y el cumpleaños de Lula, gendarmes truchos y Michetti jugando a la escondida. Un repaso de la jornada a través de las redes y las frases salientes.

El recuerdo de Néstor Kirchner, fallecido el 27 de octubre de 2010, le dio al Frente de Todos contenido con el que arrancar la jornada. La fórmula presidencial electa eligió recordarlo desde distintas perspectivas: el líder popular, por el lado de su compañera Cristina y como el amigo, por parte del que será el 35° presidente constitucional de Argentina.

Después de votar y subir la foto a redes, Alberto Fernández atendió a otro acontecimiento que le pone un dato especial al mismo día de octubre: el cumpleaños de Lula Da Silva. Daba hasta para plantear un partido homenaje para pasar el rato hasta que estén los resultados.

Descuento sobre la hora

El presidente avisó que ya había votado a 11 minutos de las 13. Durante el fin de semana, se supo que se dedicó a desenchufarse de la política. Para variar. En su semblante se veía ya una expresión de alegría infantil, medio pícara, como si se hubiera mandado alguna travesura. Su performance, respecto de las PASO, mejoró notablemente.

Metiéndole mística a la fiscalización, desde el mediodía se instalaron un hashtag ad hoc, se pusieron creativos en el relato y hasta blanquearon un call center. Parecían una bola sin manija.

A todo esto, Lila tuvo tiempo para clavarse un feca y todo. ¿Se habrá acordado de dejar propina?

Callejeros versus refugiados

Recorriendo los alrededores de los búnkeres principales, el staff de Pausa se encontró con cuadras sarpadas en gente y Los Redondos de un lado…

…y por otro costado, con la seguridad de retener la conducción de la Ciudad de Buenos Aires, aprovechaban para bailar al ritmo de Thalía. Y también hubo tiempo para hacer caras y encontrarse con celebridades.

Foto: Mauricio Centurión.
Foto: Mauricio Centurión.

Que no se estire mucho

A diferencia del papelón con Smartmatic en la publicación de datos durante las PASO, a las 21, Rogelio Frigerio entró con la cabeza gacha a anunciar que ya tenían el 65% de mesas escrutadas. Con Alberto Fernández picando en punta y con tendencias que no se iban a revertir, al escenario del búnker de Juntos por el Cambio fueron subiendo sus actores principales para pronunciar sendos discursos: primero fue Rodríguez Larreta, con bocha de gente atrás; después apareció Vidal, con su infaltable puchero; y por último, el presidente Macri y Pichetto (al que no se le escuchó ni una palabra) reconocieron la derrota y que ya habían invitado a Alberto a Casa Rosada. A todo esto, Michetti que no llegaba.

Después de haber atravesado mares de gente que se abarrotaban a su paso, Alberto y Cristina lograron dirigirse a los suyos cara a cara: abuelas, pibes en cuero a cocollito y las banderas flameantes de Argentinos Juniors celebraron al par presidencial. Cristina (como lo había hecho Felipe Solá un rato antes) pidió que el gobierno sea responsable hasta el último día. Un par de horas después, se anunció el super cepo que bajó el límite de compra mensual de dólares de 10 mil a solo 200. Menos mal.

Si bien la diferencia entre el 11 de agosto y el 27 de octubre volvió a mostrar (como en 2015) una remontada del partido todavía liderado por Mauricio Macri entre una elección y otra, no les alcanzó para ganarle a la bien lograda unidad del peronismo.

Imagen

En sus primeros minutos como presidente electo, Alberto se las arregló para poner en práctica la pose conciliadora a la vez que tiró el palito correspondiente a la pesada herencia de Mauricio.

En las calles las bocinas y en las sedes pejotistas los bombos festejaron la vuelta, igual que algún que otro edificio representativo.

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