Encuentran un cadáver en la zona donde se buscaba a Facundo Astudillo Castro

    El joven de 22 años desapareció el 30 de abril. Tres testigos lo vieron por última vez subiendo un patrullero de la policía bonaerense, que luego obstaculizó la pesquisa de todas las formas posibles. Los restos, todavía sin identificar, se encontraron en un canal cerca de Bahía Blanca.

    En un canal de agua donde las fuerzas de seguridad ya habían realizado rastrillajes recientemente en busca de pistas sobre la desaparición de Facundo Astudillo Castro, un pescador divisó ayer por la tarde un cuerpo. La Policía Federal actuó en el operativo de rescate de los restos, ya que la Bonaerense fue separada de la investigación debido a las múltiples irregularidades producidas en las primeras pesquisas y a la sospecha que cae sobre sus agentes como causantes de la desaparición del joven de 22 años. Hoy por la mañana llegan peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense para realizar la identificación del cadáver.

    El cuerpo, en estado casi esquelético, fue localizado entre las localidades de General Daniel Cerri y Villarino Viejo. Fue ubicado gracias a los datos aportados por un pescador en el canal conocido como Cola de Ballena, un sitio pantanoso de muy difícil acceso situado a pocos kilómetros de Bahía Blanca. El fiscal Santiago Martínez, a cargo del caso, se acercó al lugar. También lo hizo Cristina Castro, la madre del joven, y uno de sus abogados.

    Según el periodista Mauro Szeta, el lugar donde se encontraron los restos coincide con el área donde se activó por última vez el celular del joven.

    Luciano Peretto, abogado de la familia Astudillo Castro que acompañó a la madre a la escena de los hechos, declaró que «No se puede precisar si es Facundo. Cristina no lo pudo precisar. Son huesos, un esqueleto completo, indudablemente humano, y está semi enterrado en arena». El letrado explicó que anoche se trasladó hasta el lugar del hallazgo junto a Cristina pero que no tuvieron «acceso directo a los restos», sino que estuvieron a «muy pocos metros» y sí pudieron ver «fotografías». «Cristina está muy expectante, con mucha impaciencia, ayer las horas fueron muy angustiantes. Esto le ha generado una enorme tristeza», señaló Peretto.

    Respecto del cuerpo, Pereto conjeturó que «Pudo haber sido plantado pero no en las últimas horas, por la situación en la que se encuentra el cuerpo: semi enterrado en una arena propia de las mareas. Es prematuro pero nos hace presumir que no ha sido movido en las últimas horas, que pasó un tiempo considerable para que se asiente en la arena».

    El abogado estimo que, de tratarse de Facundo, «no existe la posibilidad de que se haya ahogado allí» ni de que haya llegado hasta el lugar por sus propios medios. «Es muy probable que el cuerpo haya llegado por medio de la marea o trasladado producto del ocultamiento de una escena del crimen».

    Otra vez la Bonaerense

    Astudillo Castro salió caminando el miércoles 30 de abril de su casa, en la localidad bonaerense de Pedro Luro, con destino a la casa de su ex novia, que vive en Bahía Blanca. Entre Pedro Luro y Bahía Blanca hay 122 kilómetros. En ese camino se pierde el rastro de Facundo.

    Ante la falta de señales del joven, la familia radicó la denuncia y el hecho comenzó a investigarse como “averiguación de paradero”. La policía primero manifestó haber visto a Facundo en la localidad de Mayor Buratovich y después en Teniente Origone. Uno de los policías testificó que, tras ser demorado en un control caminero, Facundo se fue en una camioneta particular hacía Bahía Blanca. Cuatro días después dijo que, en realidad, se fue caminando. Ante estas inconsistencias, la familia radicó una denuncia por desaparición forzada.

    En un principio, los policías reconocieron que demoraron a Facundo en Mayor Buratovich –pueblo aledaño a Pedro Luro– y le dictaron la infracción por violar la cuarentena, aunque lo dejaron seguir camino, en lugar de disponer su retorno a su casa. Pero luego, los integrantes de la Bonaerense sumaron otra versión, que ubicaba a Facundo en Teniente Origone, en una camioneta con dirección a Bahía Blanca. La familia Castro conoció estos testimonios el 19 de junio, más de 50 días después de la desaparición del joven, durante los rastrillajes en la zona. Ese mismo día también notaron que la ubicación informada por los policías que lo demoraron no era la misma que figuraba en el acta.

    El 27 de junio, tres vecinos de Pedro Luro se comunicaron con la familia de Facundo y le contaron que el día de la desaparición, alrededor de las 3 de la tarde, después de pasar el ingreso de la localidad de Mayor Buratovich, vieron a Facundo cuando era detenido por dos policías e ingresado a la cabina trasera de un patrullero. Los tres vecinos se habían presentado en la comisaría de Pedro Luro para ofrecer su testimonio, pero nunca fueron llamados a declarar.

    “La versión de estas personas coincide con la pericia que localiza a los patrulleros efectivamente a la hora y en el lugar en que los vecinos vieron a los patrulleros que estaban deteniendo a Facundo. Según esa prueba, el patrullero estuvo detenido unos minutos, lo cual que coincide con lo que describen los vecinos de Pedro Luro, que además identificaron a Facundo porque lo conocían”, explicó Sandra Raggio, directora general de la Comisión Provincial de la Memoria de Buenos Aires, en diálogo con Pausa.

    Tras una pesquisa llena de irregularidades, la madre de joven publicó por Twitter una foto proveniente del celular de una oficial que participó en la detención de su hijo en Mayor Buratovich.

    La foto es del celular de la agente Jana Curuhinca, cuya detención solicitaron los abogados de la madre de Facundo, junto con las de los oficiales Mario Gabriel Sosa, Alberto González y Siomara Flores. La Justicia negó el pedido.

    Sosa y Curuhinca prestaban servicios en el Destacamento de Mayor Buratovich y fueron quienes retuvieron por primera vez a Facundo cerca de las 10 de la mañana del 30 de abril. Las fotografías del DNI habrían sido tomadas el 30 de abril pasado. También, en el puesto policial de Teniente Origone, se encontraron objetos marcados por un perro rastreador en un montículo situado detrás del destacamento. Según se pudo saber, al menos uno de ellos pertenecería a Facundo: se trata de una pequeña figura oval de madera que la abuela del joven le había regalado y él llevaba siempre, según relató su madre.

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