Memoria olímpica a corto plazo

Las Leonas, con una nueva medalla de plata, fueron de las pocas excepciones. También salvaron la ropa las selecciones masculinas de Vóley y Rugby.

El desfinanciamiento del ENARD por parte del macrismo explica la mala performance de la delegación argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio. No hay proyecto deportivo serio sin los recursos necesarios.

Los Juegos Olímpicos siempre dejan huellas en el deporte argentino. En esta oportunidad, Tokio 2021, se habló mucho de la preparación inadecuada por la pandemia y la “desprotección del Estado”. Entre las contradicciones de millones de personas que opinan (con escasos o sin argumentos) sobre los deportes de elite, el éxito, el fracaso, los entrenamientos y el rol Estado, se olvidan de un detalle –entre tantos– que es imprescindible mencionar: la destrucción del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD).

Hace dos años, a poco de disputarse los Panamericanos de Lima 2019, publicábamos una nota que hacía referencia al enorme recorte que sufría el deporte argentino en la gestión de Mauricio Macri. “El 30 de enero de 2019 la Secretaría de Deportes dejó de existir y pasó a ser Agencia, una decisión que se redactó a través de un decreto de necesidad y urgencia”, informábamos. Dábamos a conocer de manera textual uno de los fines que expresaba el DNU: “lograr la utilización racional de los recursos públicos para potenciar una gestión más eficiente”. Ante ese deseo expresado en un DNU estaba la realidad que imponía el mismo gobierno nacional. Y en julio de 2019 destacábamos estos datos: “la Agencia de Deportes dispone en 2019, según el Presupuesto realizado por el ministro de Economía Nicolás Dujovne, de 991.127.720 pesos: es decir, 105,6 millones de pesos menos que los 1.096.743.000 con los que contó la Secretaría en 2018 y casi 442 millones de pesos menos que en 2017. La medida implica el tercer año consecutivo de caída en moneda corriente, con una pérdida acumulada en el trienio del 62 % en dólares”.

La judoca Paula Pareto, que obtuvo la medalla de oro en Río 2016, fue eliminada de Tokio el 24 de julio y decidió retirarse de la actividad profesional.

Lo divulgábamos en ese momento y hoy, a escasas horas del final de los JJ.OO de Tokio, lo recordamos: el gobierno de Cambiemos hizo progresivo en cuatro años un deterioro inédito en cuanto a la calidad de las becas, volvieron los retrasos de pagos y se redujeron viajes de atletas individuales y delegaciones para medirse con rivales internacionales. Era un mundo sin pandemia.

Es importante tener en cuenta un dato: en 2009 se creó el ENARD, un ente autárquico, financiado con una alícuota del 1% de la telefonía celular. El ENARD es administrado por la Secretaría de Deportes y el Comité Olímpico Argentino, que se alternan cada dos años la presidencia.

Sin que sean cambios sustanciales, los y las deportistas a partir de Londres 2012 comenzaron a mencionar en sus agradecimientos la creación del ENARD. Hasta ese momento el relato pasaba por cuestiones épicas, cuestionaban la falta de apoyo total y absoluta de Estado y privados y sacaban pecho por la perseverancia del esfuerzo, entrenamiento y talento. Aún con fallas, el ENARD modificó esa crónica deportiva durante algunos años.

Ocho años después de su creación y en el segundo año de Macri presidente, en 2017, el ex mandatario nacional envió al Congreso una reforma tributaria que eliminaba el primer inciso del artículo 39 de la Ley 26.573. La alícuota del 1% con la que se financia el ENARD no se le dejó de cobrar a los usuarios, pero ya no iría al deporte argentino.

“Hay que quedarse tranquilo. Es algo que no pasa por la cabeza de ninguno de los funcionarios del Gobierno”, fue la frase del ministro de Educación y Deportes, Esteban Bullrich, sobre la posible supresión del impuesto del 1% a la telefonía celular que financia las arcas del ENARD. Así lo publicaba el diario La Nación el 7 de febrero de 2017. Fue una mentira más que colaboró para desfinanciar a cientos de atletas.

La caída

La jugada del macrismo terminó con una financiación autárquica y  las partidas volvieron a salir del Tesoro de la Nación. Una de las claves de ese organismo descentralizado era que no dependía de lo que bajara el Gobierno. En 2018, mediante la Ley 27.430, la fuente de financiamiento se reemplazó. Desde entonces el Poder Ejecutivo lo tiene que incluir en cada presupuesto anual.

En la web oficial del ENARD se lee: “Los recursos con los que esta entidad se financió (ejercicios 2010 al 2017, inclusive) fueron el producto de un cargo del uno por ciento (1%) aplicado sobre el abono que las empresas de telefonía celular facturaron a sus clientes por los servicios de comunicaciones brindados (Artículo 39, inciso a de la Ley 26.573). A partir del 2018, con la sanción de la Ley 27.430, se deroga el artículo anteriormente citado, reemplazando la fuente de financiamiento y estableciendo que el Poder Ejecutivo Nacional incluirá en cada proyecto de Ley de Presupuesto de la Administración Nacional el monto anual a transferir al ENARD”.

El seleccionado masculino de vóley se llevó el bronce, una de las tres medallas que la delegación olímpica argentina ganó en Japón.

Vale aclararlo una y otra vez: el ENARD no es el Estado. Su actual presidente es Gerardo Werthein, titular saliente del Comité Olímpico Argentino y de familia vinculada a las compañías de telecomunicaciones. Werthein aceptó el final de la autarquía, a pesar de los reclamos de los y las deportistas. Decía que el gobierno prometía seguir financiando al organismo y hasta llevó deportistas a la Quinta de Olivos para acercarse a Macri.

Pero la promesa de mantener el financiamiento se fugó rápido. En los siguientes presupuestos el ENARD perdió por goleada con la inflación. Con la autarquía, eso no hubiera sucedido. Ya era demasiado tarde, el dinero para el deporte estaba en la lapicera (presupuesto) de los campeones del endeudamiento, de los que dejaron a la República con una deuda externa de 227.000 millones de dólares.

Cuando el ex ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentó el presupuesto 2019, se leía una línea en el proyecto de ley: “Deróguese la Ley 27.201” (artículo 124). Se trataba de la norma que en noviembre de 2015 creó el Ente Nacional de Desarrollo Deportivo (ENADED), por la que se debió pagar desde entonces una Asignación Universal por Hijo en el Deporte a chicos y chicas de entre seis y dieciséis años, algo que el gobierno nunca hizo. Además, se sumó que el presupuesto de la Secretaría de Deportes en 2019 fue de 991 millones de pesos, un 9,6% menos que en el ejercicio de 2018, y que el financiamiento del ENARD caiga de rodillas ante la inflación.

Llegó la pandemia y ya sabemos lo que pasó, el actual gobierno tiene la obligación de revisar esa ley que tumbó la autonomía del ENARD y buscar las herramientas adecuadas para volver al objetivo primario de dicha entidad. Además, tiene que rescatar a los clubes endeudados.

Segunda semana de agosto de 2021, es el fin de los Juegos Olímpicos más insanos de la historia, el deporte argentino recolectó tres valiosas medallas en deportes grupales (plata en hockey femenino y bronce en rugby y vóley masculino). Con un contexto económico ya detallado y una preparación con enormes dificultades debido a la pandemia, nuevamente los y las deportistas que se pusieron la celeste y blanca demostraron que solamente se necesita mayor planificación, estructura y voluntad de los poderes ejecutivos y legislativos para desarrollar al deporte con una política de Estado, con escuelas con más horas para el deporte, atención absoluta a la realidad de los clubes y contención total para todas y todos los deportistas que buscan un lugar en los Panamericanos y en los Juegos Olímpicos.

Si te gusta mirar los JJ.OO. cada cuatro años y le exigís al deporte argentino que se suba a todos los podios, exigí al Estado que le devuelva al ENARD su autonomía y, por sobre todas las cosas, que se pacte una política estatal de deporte que no permita ningún recorte, que sólo admita el progreso de una herramienta social que nos va a hacer mejorar.

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