Leyenda del blues: Javier Martínez vuelve a Santa Fe tras 18 años

«Manal Javier Martínez» es el nombre del proyecto actual del músico, que charló con Pausa antes de tocar en Tribus el domingo. La entrada es gratis, con reserva previa. 

Escribir sobre un personaje como Javier Martínez implica varios desafíos: ¿cómo ajustar en algunos párrafos todo lo que alguien como él representa? ¿Es necesario todavía repasar su infancia, sus influencias, su obra? Primer compositor de blues en castellano, líder de una de las bandas fundacionales del rock argentino, después de 18 años va a volver a visitar la ciudad de Santa Fe el domingo 3 de octubre para actuar en Tribus Club de Arte con su proyecto Manal Javier Martínez. Indirectamente, le contesta a Pausa esta duda que nos planteamos y lo hace con determinación: “La nostalgia es destructiva”.

Ya pasaron 51 años desde su debut discográfico con Manal (también conocido como “La bomba”), un álbum iniciático para una grandísima porción de música hispanoparlante.  Martínez tenía apenas 24 años en ese momento. Desde aquella época hasta esta, su figura no paró de agigantarse, de ser homenajeada y aplaudida a lo largo y ancho del país, pero este veterano cantante y baterista reniega de poner el acento en lo que ya pasó: “No quiero faltarle el respeto al pasado, es nuestra historia, hay que conocerla, pero digo que no podemos estancarnos en la nostalgia. El tango, por ejemplo, hablaba de las orquestas antiguas, se volvía a Gardel y Edmundo Rivero pero echaban a Piazzola a Francia. Hay que hablar del presente, por supuesto que tengo trayectoria y podríamos charlar de lo que se te ocurra, pero si nos quedamos en eso parezco más un historiador que un tipo que está laburando actualmente”

 Y no lo dice sin sustento: en los últimos dos años sacó dos discos (Concierto en el Estudio en 2020 y Darse cuenta en 2021) y está sosteniendo una gira por todo el país. Emocionado como un chico que sale por su primera aventura se siente de poder volver a salir a defender sus canciones por las ciudades: “me da mucha alegría preparar la valija y salir a la ruta, me encanta viajar y más sabiendo que voy a conocer nuevos públicos. Pero ojo, no todos los días salen giras por todo el país, no hay más conexiones como las que hubo antes. Nos cuesta salir de Buenos Aires y a los artistas de otros lados les cuesta ingresar acá, nosotros podemos laburar todo el año solamente acá en la capital pero para salir hay que meter presión, y yo quiero salir a todos lados”, cuenta Martínez, que a pesar de tener su peso específico como una figura reconocida, sigue en el camino de la autogestión, como cualquier artista emergente: “Yo tengo mi equipo armado así, ya bajé hasta Bariloche girando con la ayuda de contactos y gente amiga, todavía quiero seguir recorriendo más la Patagonia y también para el norte, Formosa, Misiones, ¡es gigante el país!”. 

En ese sentido, empata el trabajo del artista a los demás oficios: “El pueblo francés tiene un dicho que siempre me gustó, que dice ‘hace falta de todo para hacer un mundo’, los músicos y los plomeros, que cuando vienen y te arreglan la canilla, para mí son también artistas”. Desde su perspectiva, el músico “debe ser un enamorado de lo que hace, como Van Gogh, que nunca vendió un cuadro, pintó por amor al arte”. Casi en la misma medida pone la preparación previa como una garantía para una performance espectacular: “Yo entreno todos los días subido al instrumento, también salgo a caminar y tengo mi bicicleta fija, pero me mantengo en forma más que nada tocando música, estudiando técnica, repasando canciones y componiendo cosas nuevas”. 

Agrega: “Yo quiero desmistificar la profesión artística, porque fueron dotada de esa mística inventada por las revistas, la tele… la radio y todo eso que empezaron a hacer en Hollywood en los años ‘30 y que son estrellas… no, las únicas estrellas están en el cielo. Para estar subir a un escenario tenés que trabajar mucho, no sentirte superior a los demás”. No es casual su referencia hacia el mundo del cine, de chico soñaba con ser actor y hasta cumplió ese deseo en Tiro de gracia (película de 1969 dirigida por Ricardo Becher). Para él es “obvio que siempre voy a tener tiempo para ver una película” y se declara un apasionado del cine argentino, habitué del canal CineAr y también de Volver, admirador de Fellini y Pasolini y la nouvelle vague. En su mesita de luz, le cuenta a Pausa, siempre tiene pilas de libros: “Filosofía, historia argentina, me encantanta leer y tener mi cuaderno cerca para hacer anotaciones. Soy un gran cliente de todas las librerías de la Avenida Corrientes y cuando viajo, ponele la firma, que voy a ir a curiosear a la que esté abierta en Santa Fe el domingo”.

El show va a ser este domingo 3 de octubre en Tribus Club de Arte (República de Siria 3572), con apertura de Cazadores Recolectores y el cierre con Manal Javier Martínez.

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