Las nuevas formas de vincularse entre padres e hijes están alcanzando un equilibrio muy endeble.

Si tenés entre 25 y 35 años y te movés en burbujas sociales en las que al menos una de las parejas es heterosexual, reconocerás el fenómeno del que vengo a hablarte a la legua: nosotres, quienes decidimos por ahora, al menos, no traer niños a este mundo, debemos aguantar en la peña de un jueves o el asado de un domingo al niño rey que nuestros amigos decidieron engendrar. El tiempo nos ha convertido en el tío cool o la tía borracha que siempre aspiramos a ser. Pero la tarea, en la práctica, resulta mucho más difícil.

A priori diré que no tengo nada en contra de los niños, ni tampoco a favor. Tan solo no sé cómo hablarles, como manejar esa disparidad de fuerzas que me deja frente a un cerebro nuevo y permeable a cualquier tipo de manipulación. Una vez dije en una mesa de adultos que lo que más me llamaba la atención de ser madre, en un hipotético caso, era la posibilidad de formatear una mente desde cero. Como imaginarán, mi comentario no fue tomado a la ligera y devino en un debate extensísimo que creo que hasta el día de hoy está vigente. No sé, no volví a juntarme con esa gente. Por las dudas.

Lo real y lo concreto es que de un tiempo a esta parte se dificulta tener una reunión en la que no estemos siempre en presencia de un infante. Y, por algún motivo, los niños parecen entender que todo lo que yo hago es como una suerte de perfo de la Tía Selma de Los Simpsons que les resulta interesante. No sé por qué se me pegan. Me pasa también con los terraplanistas y los antivacunas. Pongo a todos en el mismo peldaño de la cadena evolutiva.

En fin, son incontables los cumpleaños, casamientos y fiestas de guardar en los que me verán rodeada de un tendal de niños como si yo fuera la mismísima Pocoyó. Googléenlo. Si no lo conocen, oficialmente ya están viejos.

Yo no lo entiendo. Cuando yo era chica, para mí no había nada más aburrido que un adulto. Y por “chica” me refiero hasta, más o menos, los 26 años. Me aburrían sus charlas de adultos y sus chistes de adultos y sus cenas de adultos en las que siempre estaba destinada a dormirme una siesta majestuosa entre las camperas y carteras en algún sillón. Me gustaba, si, revisarles las casas. Adoraba el momento en que se distraían y me dejaban pasear a mis anchas por la casa ajena, revisando cajones y muebles y bibliotecas. Tengo tanta data de los círculos sociales de mis padres que podría armar un canal de YouTube anónimo para escracharlos. Pero, francamente, me da pereza.

Ahora los niños, sin embargo, demandan. Todo el tiempo. Acostumbrados a una vida de omitir la intro de sus series favoritas y mirar cualquier dibujo a cualquier hora del día, se te plantan de frente y te mantienen la mirada con la tenacidad de un delegado de la UOM que viene a exigirte que le cumplas el acuerdo paritario. Nuestra generación, criada bajo los valores de Pausa en Familia, no se atrevía siquiera a pedir para ir al baño. Ninguno de los extremos está bien. Pero, ¿estos chicos? Estos chicos son pequeños dictadores. Estos chicos no conocen Las manos mágicas, ni sostuvieron durante meses la mirada a un frasco de agua turbia a la espera de que crezcan los Sea Monkeys. No saben lo que es aburrirse. No conocen la frustración a largo plazo.

Entiendo que estemos reconfigurando las matrices de crianza para no generar los turbios trastornos que otrora nos traía crecer en un mundo de princesas de Disney y desapego, pero… creo que nos hemos desbandado. Porque ahora sucede que de pronto la crianza de un ser humano es un proceso que conjuga ciencia y empiria con astrología, pediatría con constelaciones familiares, alimentación saludable con esquemas de sueño erráticos y horas de celular y pantalla. No juzgo a los padres. Apenas una tarde con cualquiera de estos pequeños engendros de libertarios me alcanza para saber que criar a alguien no es poca cosa. Yo apenas si puedo criarme a mí misma, y bastante mal que lo hago.

Pongamos el caso de Natanael, a quien no voy a llamar por su nombre real puesto que no quiero herir la susceptibilidad de sus padres. El pequeño Natanael desembarca en todos los eventos sociales con la soltura de un comandante yankee y el cabello de Milei. Desde que sus pequeñas piernas crecieron lo suficiente como para dotarlo de autonomía, Natanael no conoce los límites. Sus padres, insertos en una doctrina que desconozco, no le dicen que no. Literalmente, nunca le dicen que no. Decirle que no, me ha explicado su madre, puede generarle a futuro heridas emocionales irreparables. Natanael tiene cuatro años y todavía duerme entre sus padres, que probablemente lo usan como una barrera para que en esa cama no suceda lo que ya no tienen ganas de que suceda. Las heridas emocionales, quizás, vendrán por otro lado. Pero, de nuevo, ¿quién soy yo para juzgar?

Adentrándonos en la tarde la doctrina que nos impide decirle que no, se resquebraja cuando Natanael comienza a introducir su cabeza en el fuentón que junta desde hace horas la cerveza que se desperdicia del barril. Es difícil hacerlo entrar en razón. Gritar su nombre muchas veces, además, suena a invocación de algún arcángel. Nuestra generación creció quejándose de los nombres inspirados en novelas de Migré pero, realmente, lo que han hecho con sus hijos no tiene nombre. O sí, tiene nombre de estanciero explotador de menores. Si le ponés “Amancio” a tu hijo al instante le crece una chacra de treinta hectáreas en las que niños de ocho años cosechan arándanos. Si le ponés “Luisa” la condenás a ser una senadora de partido de derecha que usa la bandera argentina para todo.

Natanael además no consume ni azúcar ni grasas saturadas. No conoce nada que esté ultraprocesado. Aunque en la teoría estoy de acuerdo con la decisión de sus padres, en la práctica esto se torna inviable. Más en un cumpleaños, cuando el niño se desespera por comer todo lo que está a su alcance, con el cuerpo tembloroso y los ojos desencajados. Un solo sorbo de gaseosa puede ponerlo en estado de éxtasis, incluso si no es de primera marca. No es extraño encontrarlo escondido en algún rincón de la fiesta acumulando comida, chizitos y caramelos como una ardilla antes del invierno.

Yo de comida y crianza sé muy poco, más bien nada, pero creo que a nosotros nos hizo bien la ingesta de juguitos, mielcitas y gallinitas de licor. Está bien, quizás el manual de estilo de Hola Doctor de Utilísima no era el óptimo y ahora estamos pagando por eso. Pero el corrimiento hacia la izquierda total de los nuevos padres me parece excesivo.

Y Natanael, además, cree que se las sabe todas. Esto es lo que más bronca me da. Ya sé que me van a decir que no puedo tenerle bronca a un nene que apenas si tiene la edad de mi par de zapatillas más nuevo, pero es porque ustedes no conocen a Natanael. Criado por un par de padres que siempre le dan la razón porque eso lo fortalece, le genera un entorno amoroso y compasivo y lo aleja de la búsqueda constante de validación: espera de todos el mismo trato. Yo discuto con él. Él a mí no me va a venir a decir que en el fútbol la pelota se agarra con la mano. Disculpame pero no.

El peor momento llega cuando los dos o tres o cinco padres y madres de la mesa comienzan a hablar de los niños y la experiencia de crianza como si los mismos no estuvieran ahí. Natanael ama ser el centro de la charla e intercede. Una cosa de locos. Apenas si se atreve su madre a marcar cierta frustración, incluso frente a sus propios amigos. El niño tiene cientos de artilugios para recuperar la atención de la madre cuando ésta deja de prestarle atención, más no sea un por un minuto. A veces recurre a los movimientos karatekas que parece haber aprendido en algún video de TikTok, y le parte la ceja al niño más cercano, de ser necesario. Ha llegado a robar teléfonos, romper inodoros e incluso a amenazar con prender algo fuego. Su plan de acción, como verán, no está muy lejos del paro y la movilización.

Pero lo peor de lo peor es que en el momento en que los niños comienzan a notar que sus padres están generando cierta camaradería, también optan por hacer lo mismo. Y es entonces cuando se organizan, se jerarquizan y se transforman en una masa única que opta por largarse a llorar sin motivo aparente y sin explicación, obligando a las personas gestantes a abandonar el edificio. Natanael es siempre el líder de la manada. Sus padres lo están criando para eso, para que nadie le pase por arriba.

Y mientras abandonan la fiesta en la Suran cargada de porquerías del niño rey, yo me termino el barril y espero no ver nunca a esa generación en el poder. No sé, realmente, qué nos espera.

39 Comentarios

  1. Buenas! Simplemente genial!!… Me sentí demasiado identificado!! Solo te falto hablar de la lista interminables historias y post de les mapapis sobre su crianza newage!!! Jajajajajja
    Genia Total!

  2. Malísima nota…. Claramente no conoce nada del mundo de lxs enanismo. Me parece que este discurso está más en el camino de la literatura que de lo periodístico. Y la mejor con esto, pero siendo un medio informativo, a mi me aburre leer notas con una mirada tan sesgada y subjetiva.

  3. No le digas que NO a Nata, porque llora/grita/patalea… ma si, queres tocar la puerta del horno y calcinarte las manos, hacelo… total tus padres estan b@ludeando con el celular… nooo como lo vas a dejar al nene que haga eso, lo tenes que vigilar

  4. Horrible, pésima. Mucho odio y poco conocimiento en esta nota. Cruel violenta y podría seguir. La verdad que nada q ayude contas. Y no entiendo de q va esto en pausa. Vergüenza. Sentí mucha pena por vos q como decís tenés bronca en algunos momentos y comparas a los terraplanistas y antivacunas. Que no juzgas? Esta nota nunca tuvo q haber salido. Súper peligrosa me parece y podría seguir contestando pero la verdad q se te lee tan egoísta q seguro no vas a contestar. Saludos

    • Totalmente real, podrida ver a los estupidos criar futuros perversos narcisistas, así esta el mundo y después nos quejamos, nos estamos yendo a la mismísima mierda, hace rato. Terapia urgente para esos padres que no hacen más que replegar su inmunda soberbia e individualismo en sus hijos que cuando crecen no son mas que su versión potenciada.

  5. Debo confesar que comencé leyendo el artículo con cierta reticencia porque, justamente, comparto la línea de la crianza respetuosa pero la misma se ha masificado generalmente en algunos clichés tergiversados de la idea original. Sin embargo, el avance en la lectura y principalmente la honestidad de la autora hicieron que me ría mucho con las escenas planteadas y lo disfrute. Genial, Belén!

  6. Excelente nota… Avalada desde la experiencia que tiene el aval de muchas teorias psicológicas queredaria la razon con fundamento cientifico. Pero lamentablemente son muy pocos los que estudian de verdad y saben y entienden lo que es la verdadera teoría del apego, la necesaria asimetría en la crianza de un psiquismo «constituido» y otro en constitución. Hace años que lucho por el colecho y las consecuencias a nivel seguridad personal, autonomía y aprendizaje de este gran obstáculo para el niño, y como vos resaltas , para la vida sexual de la pareja. Nuevamente felicitaciones.

  7. Tal cual Viki, tal cual. Claramente, es una nota de opinión, muy propias también de los medios informativos por cierto, y por lo tanto debe ser subjetiva y sesgada. Ahora, qué sesgo eh? Y qué subjetividad más sublime, escrita con una selección léxica excelsa, una claridad de conceptos apabullante y una mirada incisiva del mundo de flatulencias donde viven los criadores de tiranes. Ay Viki! Que Jebús te salve y te guarde de recibir un par de estos en tu casa y de que te salten en el sommier cubierto con una colcha boho chic de tusor rosa palo con sus zapatillas llenas de barro (a pesar de que les dijiste que en tu habitación no se juega) al grito de ‘Dale Natanael, prendé fuego la cortina que no pasa nada’.

    PD1: claro que se le puede tener bronca al niñe! faltaba más, me va a venir a decir natanael si puedo o no aborrecerlo, pfffff, dónde se ha visto.

    PD2:aclaro por las dudas que tengo hijos, por si era requisito para conocer el mundo de lxs enanes.

  8. Llegué de casualidad a la nota, por los comentarios…(en contra? ) Y por fin intensidad! Es humor papanatas! No es para estar de acuerdo, ni para armar un simposio. Me dio risa, lo imaginé, me identifique de los dos lados, de los tres, un rato de un lado, el otro rato del otro. Para eso sirve el humor, la caricatura, lo zarpado. Es más la pandemia, que nos obligó a convivir en calidad de pares con los gurises, es campo fértil para el humor. Tenés talento Belen, a tope con eso y más a fondo aún. La leyeron!!! Es la que va.

  9. Felicito a la autora! Me reí mucho, comparto totalmente trabajando en escuela secundaria y viendo algunos resultados de estás crianzas del «nunca no».
    Hay muchos ofendidos sin tener en cuenta que este es solo un punto de vista. Todos podemos pensar y actuar diferente.
    Quisiera leer un cuento con ese tal Natanael…el nombre re va!

  10. Sí en el futuro los Nataeles se van a plantar cual delegados peleando paritarias y dispuestos al paro y movilización en vez de aceptar el sometimiento, está claro que prefiero esa generación próxima que las de las tías borrachas, looser y domadas que ni siquiera se bancan criar niñes.

  11. Soy mamá de un niñe de 5 años y la verdad tiene razón sobre ésta generación. Pero en mi caso también pongo muchos límites.A mi me dejaban una avenida en la espalda si se me cruzaba la idea de estar entre los adultos…Y comiamos dulces con la libertad que ahora eso no tiene.Con respecto a los dulces recien hace poco pude empezar a controlar un poco eso porque sino el pibe antes de los 10 años sin dientes y con un colesterol por así exagerar,porque era incontrolable. Refiriendome a los terminos medios..Trato de hacer con su educación lo que mejor me sale y sobre todo tener respeto mutuo ,él a mi y yo a su edad.Esto es una nota para no tomarsela personal y reir porque tiene mucha gracia, verdad y subjetividad. Comparto con el humor que tiene.Los extremos jamás son buenos,ni ser padres dictadores,ni permisivos.Me gustó la Nota.

  12. Esta semana es la tercera vez que tocamos este tema en las peñas. Aunque es cierto que la nota está encuadrada en el humor, comparto muchas cosas de esas líneas y otras no. Pero, bienvenido sea hablar de crianzas y/o futuras, si muchos pensamos que hoy en día falta poner límites o un simple reto a los niñes

  13. Cuanta agresividad en esta nota. Claramente escrita por alguien que no tiene idea de que se trata la crianza. Fomenta el rechazo a las infancias y a la maternidad/paternidad , en definitiva fomenta el rechazo a la humanidad pues todxs fuimos niñxs alguna vez y necesitamos de adultxs que sostengan y cada familia podrá elegir lo que mejor le parezca. Quienes no puedan acompañar, probablemente ya no sean amigxs.

    • Malvinas, cómo estás?
      Diría que antes de fomentar el rechazo, se abre un canal de Reflexión sobre las infancias y crianzas.
      La humanidad, justamente, es rechazada día a día por el consumo masivo. Cuanta más personas llegan, más consumo y deterioro natural existe.
      La reflexión lleva a la crítica, super sana, y a repensar si verdaderamente la idea niñocentrista, no se ha transformado en ese aliciente de una cultura que ya no tiene su sustento en «el progreso» de la maquinaria infernal.
      Busca esa seudohumanidad, por los canales más primogenios, engendrar personas cuando aún no hemos aprendido a criarnos nosotres mismos.
      Y por último, con todo el respeto, ¿ cual sería el inconveniente o la maldad de pensar que la grupalidad humana se está desbordando porque todos quieren tener hijes, tengan o no los recursos emocionales para tal hazaña?
      Saludos.

  14. Comparto varios puntos, nadie te enseña a ser padre, no existe un manual ni un instructivo para ser los mejores padres. Los límites deben ser parte de la crianza, no tengo dudas. Pero hay que aprender a poner límites, no es fácil. Hay que darles el ejemplo a los niños, ellos se reflejan en sus padres.
    Ser padre requiere de una entrega total y eso solo se sostiene con el amor absoluto que se siente por un hijo.

  15. Esta nota es EXCELENTE, pues nos obliga a pensar a TODES (cada une en su rol) sobre crianzas, sociedades responsabilidades y vínculos.
    Supongo que en #PAUSA ya le estarán dando un aumento a Belén con el HITAZO que metió… 😉

    Me gustaría decir que «algunes mapadres horrorizades se sienten atacades», pero creo que hay algo más de «madres que de padres» en este lugar (con todo lo que implica en sí misma esa apreciación), incluso cuando en la nota se las trata de (un poco) salvar de la responsabilidad que se les ha construido en estos tiempos.
    Y, ¿Acaso no hay derecho como «Tío Borracho o Tía Cool» a tener una mirada sobre la crianza que promueve un determinado tipo de vínculo entre «tu» Natanael/a y mi persona? ¡DONDE SE HA VISTO!
    Por último, el texto me hace acordar al gran Casciari quien logra que su público inicie fervorosas batallas retóricas, sin tan solo detenerse a pensar ni un instante si Natanael es una quimera de experiencias frustrantes en la carne de un personaje para la ocasión; si lo que relata Belén es una catarsis real por el colchón incendiado por la criatura en cuestión, o, tan solo, pura ficción.
    En todo caso, ¡MATEN AL MENSAJERO! que es más fácil que hacerse cargo de lo que nos toca a cada quién.

  16. No hay más niñes en nuestras actividades porque queremos joder y somos progres, sino porque ahora en lugar de escondernos en nuestras casas y pasar a retiro cuando los tenemos, no dejamos de hacer cosas. Y vienen con nosotras. Esta autora que no es graciosa está con nostalgia de cuando las mamás nos encerrabamos a maternar, con el costo en nuestra participación en la vida política y pública. Que difícil la gente boluda.

  17. Y quiere legitimar ese desden por las mujeres que seguimos participando creando este arquetipo -reitero, no gracioso- del niño sin límites ni gluten. No está muy lejos de los guardianes del viejo orden machista, por más que se crea cool.

  18. Belén, te sigo desde que te escuché decir Edgar Allan Poldi en la radio, varios años atrás. Me hizo reir la nota pero mi pareja y yo también sufrimos la discriminación de amigues que no se bancan un nene, que les molesta si grita, llora, si quiere hablar o jugar. E general un niñe sano es bien inquieto! En fin, casi no vamos a ningún lado, a veces ni nos invitan, y cada vez es mas dificil que tu hijo pequeño te acompañe pues es mal recibido por adultos tan egoistas como ellos. Me queda claro (no solo por esto) que el egoismo no se erradica con laedad. Saludos ,genia

  19. Hermosa la forma en la q te crees cool. No sé q diferencia hay entre el niñe caprichose y vos redactando está «protesta» contra quienes maternan… Ambos por igual, a la misma altura… «Oy mi peña, oy me arruinas con tu hije’ ‘tu hije me roba atención’
    Más mamerta no se consigue, imagino q así como no te ves con gente q crie menos quieren juntarse a hablar con vos de tus actividades de ‘no madre’

    • Igual noté que habla desde cierto egocentrismo disfrazado de humor y de crítica inteligente. Pero por ahí va en realidad ese rechazo a las infancias con el viejo y falaz argumento de «antes era mejor» o «yo sí era una buena niña porque despreciaba a los adultos y ellos no me tomaban en cuenta… como debe ser».

      Es cierto que hay formas de crianza que hoy por hoy fomentan el narcisismo, que amputan la capacidad de autogestión y que emborronan los límites de las figuras de autoridad; sin embargo, y aunque esto se menciona, me parece que ese no es el punto central de esta nota. No hay propuesta, no hay una preocupación genuina. La autora se preocupa más por usar un humor (que quienes suscriben sus palabras denominan ácido) para soltar su amargura por esas infancias que necesitan urgentemente nuevos modelos de crianza.

  20. Despueeeeeeeees de la EDICION que leeeeeee dieron a la nota, les faltoooooooo cambiar el color gris de la fotooooo del insta para no seguir fomentando el discurso de odio que genero. El texto es malo, el humor del reírse del otre ya fue chikes, NEW AGE que tanto critican. el chiste es malo y su contenido fascista y si matamos al mensajero es por que la pausa en familia parece la del padre cheskyyyyy recalcitrante de iglesia .Leho ya sabemos que SOSS del STAFF le molestan los chetos los chikes las chetas vivan y dejen vivir

  21. Jaja y si querés seguir la nota, soy docente. Mándame un mail y la seguimos 🤣🤭 Excelente mirada… Fresca y sin ataduras, justo en la crianza estúpida de algunas familias

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