Cuadernos, climas

¿Cómo contar una clase? ¿Cómo contar el paso a paso de lo dicho, hecho cuerpo, hablado, pensado, interrumpido, revisado, movido a crisis, amado? Hace unos días una compañera del nocturno me recordó ese uso casi imposible del registro áulico: el cuaderno de clases y el proyecto de registrar todo. En algunos casos, anoto. En otros casos, escribo poemas. No hay registro posible más que la fragmentación o la poesía.

En el canon oculto transclases siempre se ha murmurado quién es quién, se comenta sobre les alumnes, se debate a quién le corresponde un aplazo o una nota de premiación. Listas. La costumbre de organizarse, aún en el canon oculto. Pero las listas escolares aparecen explícitamente en los cuadernos, esos instrumentos cuasi legales en el que se registra el devenir inenarrable de una clase.

Cuadernos de clase hay de muchas categorías. Clasificaré arbitrariamente: de disciplina, de conducta, de curso, de asistencia, de tutoría, de comunicaciones. No es la clasificación lo que determina el contenido. Yo escribo largo en esos cuadernos. Cosas que a le nadie interesa a los fines prácticos formales, sentimientos que se enlazan con acciones decisivas que sí traerán consecuencias: tristeza por poner tal amonestación, cansancio por el transcurrir sin cambios en las conductas, climas que no pueden dar un salto de lo denso a lo liviano, algarabías por los intentos y los logros, luces repentinas de maduración en la “gestión de las emociones”, ese término mercantilista para nombrar el devenir del ser humano en modo viviendo en una institución. El vocabulario de estos cuadernos siempre corresponde al modo en que los paradigmas pedagógicos nombran, ocultan, a veces desenmascaran.

Algunos registros en el cuaderno:

07-05: Grito mucho los martes en las tres últimas horas. No pueden controlar volúmenes de las voces, aunque no son peores que el otro primero. Se afanan cosas y se festejan eso como un chiste. También se tiran bollos de papel sin parar cuando están sin escribir. No puedo hacerlos escribir sin descanso, aclaro. Alejandro se tira un pedo, todos se ríen, se traslada por los bancos en momentos en que no lo veo y se tira pedos. Después de un rato todos se quejan y quieren salir afuera. No salimos.

23-07: Natalí y Celeste no trabajan en clase. Alejandro: no mejora, no deja dar clases, grita. Tira cosas para llamar la atención, estoy podrida, la voz no me da más. Luciana: no trabaja en clases y molesta. Axel y Junior (ffff, alivio) se comprometen a no gritar y no pararse. Antonio también mejor hoy. Juan y Alejandro declaran no entregar el práctico acordado porque ya tienen un 1 con esta docente, no le ven el sentido. ¿Tiene sentido o no? Todos se burlan de Andrea porque se escribió sin querer el ojo con la lapicera con liquid, la mando a lavar, los cago a pedo.

30-07: La tertulia dialógica del día de ayer sirvió para escuchar. Hoy con Alejandro presente, intentamos escucharnos, pero no construyen el límite comunitario. ¿Parece que a Alejandro le gusta romper la comunicación? Hay que decirse: frente al disfrute del daño comunicativo, frente al disfrute de la ruptura del clima y el goce en la burla de los compañeros, hay un problema. El curso se está cansando. La pregunta es hasta cuándo van a festejar este clima.

Recuerdo un poema viejo que le responde a este cuaderno.

Mis alumnos y yo

Hoy estuve a punto

de telekinesis en el aula:

la cartuchera de 1º C

que guarda borrador y tiza

se movió de coté

sobre el escritorio laqueado.

Me guardo de este modo

de los climas escolares

en los que parece

que no sucede nada.

Incendiaría esos corazones

grafiteándolos en las paredes

para ver todo lo hermoso

en el mute del silencio.

Mis ojos son dos faros fijos.

Profe ya fue dicen los chicos.

Un festón de luz del mediodía

entra ahora en la ventana.

Se levanta Germancito

me trae su novela Zombis School.

Empezó con una hoja

ahora lleva escritas veinte.

Mis alumnos y yo nos amamos.

No somos reyes ni reinas

pero bailamos como Tommy y Carrie

en el centro de la fiesta.

Mantenemos encendido el fuego

el amor

el caos

esta coreo rota de caderas.

Nada nos importa

porque sobre nosotros brillan

todas las estrellas plateadas.

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