Tras las elecciones municipales y autonómicas en España, con un gran apoyo electoral al conservador Partido Popular, Santi Rivero, diputado del Partido Socialista Obrero Español en la Asamblea de Madrid, opina sobre las derechas en ese país, la situación del colectivo LGBTI, las noticias falsas y las repercusiones de los “odiadores profesionales”.

En España, el mes de mayo cerró con un crecimiento del Partido Popular (PP) sobre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las elecciones municipales y autonómicas. Como resultado de dichos comicios, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció la derrota y convocó a elecciones anticipadas para el 23 de julio. Sin embargo, la fotografía de la elección nos muestra un fenómeno que observamos en espejo a nuestro propio sistema político argentino: el crecimiento electoral de las derechas.

El politólogo, activista LGBTI y diputado del PSOE de la Asamblea de Madrid, Santi Rivero, relativiza un escenario de mayor crecimiento del PP y se muestra optimista respecto del futuro del gobierno del PSOE.

Santi Rivero es diputado de Madrid, la región donde gobierna, y logró mantener una mayoría en los escaños necesarios para continuar gobernando, la dirigente del PP, Isabel Díaz Ayuso al frente del mismo.

Ayuso está caracterizada por un discurso polarizante, que ha llevado a muchos de sus opositores a vincularla con un estilo trumpista. "Me niego a que el peronismo arruine el motor económico de España" es una de las frases que utilizó Ayuso el año pasado para oponerse en la discusión sobre el impuesto de "solidaridad" que planteaba implementar el ejecutivo de Pedro Sánchez a las grandes fortunas.

Cabe destacar que, a la derecha de Ayuso y del PP, se encuentra Vox, un partido ultraconservador y ultranacionalista gran aliado del precandidato libertario argentino a la presidencia, Javier Milei. Si bien logró un mayor apoyo electoral, pero de menor impacto político, Santi Rivero explica el éxito que tienen en tirar la agenda hacia la derecha, haciendo que en algunos casos se discutan posibles coaliciones entre PP y Vox.

—¿Cómo percibieron los resultados electorales de la última elección?
—Yo creo que el partido ha hecho ya una lectura a nivel general. Los resultados no son buenos. No tanto en términos totales de votos, que no hay una bajada significativa, pero sí en la pérdida del poder tanto en gobiernos locales como en gobiernos autonómicos. Yo creo que se ha hecho una campaña de total desprestigio y de polarización por parte de la derecha y la ultraderecha. La gente ha votado más por sentimientos y noticias falsas que por la gestión del gobierno de Pedro Sánchez, de alcaldes como el de Valladolid, de Sevilla, presidentes como el de la Comunitat Valenciana, que han hecho una gestión impecable. Luego hay una cuestión y es que nuestros socios han bajado en los sitios donde gobernábamos, resultado de también no ir unidos las diferentes fuerzas políticas a la izquierda del PSOE. Tenemos que trabajar para seguir conservando el gobierno de España.

—¿Cómo recibió la decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales?
—Pedro nunca defrauda, siempre lo digo. La decisión de un presidente valiente que ante un resultado electoral hace un plebiscito acerca de su propio gobierno. Desde luego si hubiera sido un presidente del PP, no lo hubiera hecho. Y creo que vamos a ganar. Creo que es una decisión acertada, que muchos españoles lo están aplaudiendo por su valentía y demuestra que Pedro no tiene miedo a enfrentarse a las urnas. Probablemente sea de los presidentes que más lo ha hecho tanto a nivel general como en la interna del propio partido, que ha ido a varias primarias y, por cierto, todas las ha ganado.

—¿Qué impacto cree que tuvo para el debate político y el sistema en su conjunto la aparición de la derecha más radicalizada concentrada en Vox?
—Vox no ha aparecido en estas elecciones. Ya llevaba tiempo en la política. Sí que es verdad que el populismo o el hecho de que estén incluyendo noticias falsas, estén manipulando datos referentes a la violencia de género, a las agresiones al colectivo (LGBTI), que estén manipulando datos respecto a personas migrantes, pues al final son argumentos que son muy fáciles de comprar cuando no se tiene la información. Yo les llamo los "odiadores profesionales" y evidentemente han tenido un impacto importante, no tanto en que hayan subido o bajado en votos, sino en cómo han sido capaces de introducir temas en el debate político que eran temas que la sociedad y la política española lo tenía superado desde hace bastante tiempo. Lo importante también, porque si hubiera ocurrido como en Grecia o en Alemania, que todos los partidos, incluida la derecha moderada, se confabulan para que la extrema derecha ni voz ni representación, pues no hubiera pasado nada. El problema es que el PP, y con Ayuso a la cabeza, lo que ha hecho es correrse cada vez más a la ultraderecha y tomar tanto el fondo como la forma. En fin, nos está llevando a una política de bar.

—Teniendo en cuenta los resultados, ¿cómo interpreta el crecimiento de apoyo electoral a las derechas?
—Realmente, no existe tal aumento en el apoyo electoral. El PP crece porque se come todo lo que era Ciudadanos, absolutamente todo; y la izquierda es verdad que baja un poquito, pero si tomamos los datos totales, no hay un descalabro de la izquierda y una victoria arrolladora de la derecha. La diferencia en votos totales entre PP y PSOE son 2 puntos porcentuales. Creo que no hay tanto problema. Su mayor logro ha sido concentrar el voto en torno al PP y el voto en las municipales y autonómicas, porque en algunos territorios se presentaban tres o cuatro partidos a la izquierda del PSOE. En la ciudad de Huesca, que es una ciudad pequeña, se han presentado cuatro partidos a la izquierda del PSOE. Entre los cuatro partidos suman en torno a un 18%, pero como ninguno llega al 5% que es la barrera electoral, casi el 20% de los votos ha ido a la basura. Si se hubieran unido, al menos de dos en dos, tendríamos un gobierno de izquierda en Huesca.

—¿Cuál es la situación actual en relación a los derechos de personas LGBTIQ+ en España?
—Vamos a ver qué pasa. En este último período se han aprobado bastantes leyes LGBTI a nivel autonómico en La Rioja, en Castilla-La Mancha. En Castilla-La Mancha seguimos gobernando, pero en La Rioja va a gobernar la derecha. En Madrid, Ayuso dijo que quería modificar la ley trans y vamos a ver qué pasa. Y Feijóo, el candidato del PP a la presidencia de Gobierno, dijo que quería derogar la ley trans y LGBTI. Por tanto, no es que yo crea que tengan discursos agresivos, es que ellos son los que están diciendo constantemente que van a derogar nuestros derechos. Entonces habrá que pelear para que no lleguen al poder, y que los sitios donde estén, defender esas leyes que tanto han costado con uñas y dientes.

—Por último, me gustaría preguntarle sobre su experiencia siendo abiertamente homosexual, ocupando un rol político tan relevante y enfrentando este tipo de coyunturas políticas con agresiones y discursos de odio. ¿Cómo se vive eso?
—He estado varios años en una asociación LGBTI y es verdad que la visibilidad era muchísimo menor. Cuando vienes de una asociación y pasas al plano político, te das cuenta de que te conviertes en un altavoz para la comunidad. Es decir, hay temas que antes hablabas o denunciabas desde la asociación y que ahora estando en el Parlamento lo denuncias y tienes muchísimo más eco y más repercusión. Por eso es importantísimo tener un contacto fluido con las entidades que trabajan a pie de calle con las personas LGBTI. De momento no he tenido ningún problema con compañeros. Por redes sociales sí que recibes algún comentario. Pero no voy a contestar a gente que insulta. De hecho, si me insultas te voy a bloquear, porque una cosa es el debate político, que puedes no estar de acuerdo conmigo, pero otra cosa es desearme la muerte o cosas por ese estilo. La experiencia ha sido positiva; vamos a ver porque los discursos de odio de la ultraderecha están calando más. La gente nos conoce y somos caras visibles del movimiento LGBTI. Y yo voy a seguir luchando, no vivo para tener miedo. Voy a seguir dándolo todo para que España siga siendo un país abierto, diverso, plural que acoge a todo el mundo.

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